Conectar a las niñas y niños con la Naturaleza

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  • #59097

    Maira
    Participante

    Los artículos nos permiten reflexionar sobre el «trastorno por déficit de naturaleza», es cierto que después de la pandemia los chicos buscaron refugio en los videos juegos y las redes sociales. Tienen menos contacto con la naturaleza, por eso es necesario que desde la escuela se realicen actividades que nos permitan descubrirla para cuidarla. Disfrutando así  sus múltiple beneficios, como el desarrollo de pensamiento crítico, evitar el estrés y aprender buenos hábitos.

    En Tucumán tenemos, reservas,  parques nacionales y múltiples espacios verdes. Que nos permiten aún poder trabajar en ellos para fomentar la protección de su flora y fauna.

    Saludos!

    #59098

    Belén
    Participante

    Los textos proponen una mirada profunda: necesitamos reconectar a los niños con la naturaleza y actuar frente a la pérdida de ecosistemas. La deforestación ha sido intensa y muchas áreas de monte nativo parte del valioso Valle de Lerma y yungas ya no existen; se han reemplazado por campos agrícolas, urbanización, vacas y plantaciones . Esto significa que las nuevas generaciones crecen lejos de montes, ríos y bosques que sí conocieron sus abuelos. Recuperar ese vínculo no es un lujo: es la base para cuidar el ambiente, entender cómo funcionaba y valorar la compleja naturaleza que nos rodea. Podemos tomar las acciones de visitas guiadas para identificación de plantas nativas o recolectar semillas nativas de especies locales para fortalecer la conciencia y sentido de pertenencia, Como así también los jardines y huertas de especies nativas para poder integrar todas estas acciones a un proyecto educativo ambiental combinando ciencia cultura y comunidad y a que los chicos vivan directamente lo que antes solo conocían en mapas o imágenes, así construye el respeto responsabilidad y potencial para ser guardianes del medio ambiente en su propia tierra.

    #59099

    Emiliano
    Participante

    Los artículos abordan un tema sobre el que cada vez resulta más urgente reflexionar, y que creo que afecta no solo a los niños sino a todas las personas que vivimos en ciudades cada vez más grandes, menos integradas al ecosistema original y tecnológicamente hipersofisticadas, aunque no así eficientes.

    Es imprescindible que los niños en particular, pero la población en general, tenga la posibilidad de vivenciar la interacción con la naturaleza en su más amplio espectro, desde caminar un sendero arbolado hasta poder ver el cielo sin necesidad de inclinar la cabeza 90 grados hacia arriba.

    Las autoridades deben asumir la misión trascendental de recuperar o crear los espacios necesarios para que ello ocurra y además garantizar que el código de edificación y el planeamiento de la traza urbana se adecúe a ese principio para que tal planificación se extienda en el tiempo y no existan retrocesos.

    Paralelamente, los planes de estudio de todos los niveles de escolarización deben privilegiar contenidos que colaboren con la conformación de una matriz de comportamiento que entienda esas necesidades como básicas para la supervivencia de nuestra especie y la del resto con las que convivimos.

    Asimismo, es importante apoyar la generación de legislaciones que acaben con prácticas indignas o destructivas para con las especies que cohabitan el espacio urbano, como la tala y poda indiscriminada, el maltrato animal en general, la existencia de criaderos de mascotas, el comercio de las mismas -tanto a nivel tradicional como virtual, el correcto manejo de los residuos industriales y domiciliarios, el trato de efluentes y la conservación de cuerpos de agua.

    Crear mejores generaciones futuras es una tarea que nos compete y debemos ser responsables y dedicados en ello.

    #59100

    Daiana Paola
    Participante

    ¡Buenas tardes! Luego de leer el material de la clase 5 y los dos textos, considero que hoy en día las familias salen cada vez menos a los espacios verdes por una combinación de factores sociales, culturales, económicos y tecnológicos; a pesar de contar con amplios espacios naturales y rurales, muchas personas están cada vez más desconectadas del entorno natural.
    En el caso de Nivel Inicial, sala de 5 años, son cada vez más los nenes que mencionan tener celular. Cuando les mencionar que aprovechen a salir, a andar en bici, al parque, responden; «mi mamá/papá no tiene tiempo», «duerme la siesta», «dice que hace frio para salir», entre otras, recurriendo al «chupete electrónico».

    <span style=»color: #4b4f58; font-family: ‘Open Sans’; font-size: 17px; text-align: justify;»>Como menciona Richard «No sólo se produce una afectación negativa el carecer de esta relación con la naturaleza, sino que también se deja de obtener los múltiples efectos positivos que genera la conexión con ella». </span><span style=»color: #4b4f58; font-family: ‘Open Sans’; font-size: 17px; text-align: justify;»>De las causas hemos hablado mucho: el auge de la tecnología y entretenimiento indoor, la urbanización, problemas de salud como obesidad, falta de concentración y depresión, afectación de la creatividad, disminución de la capacidad de asombro, de aprender a través de la experiencia directa.</span>
    Ideas:
    * Bicicleteada
    * Pic-Nic
    * Caminatas
    * Huerta en casa/Jardín
    * Juegos al aire libre
    * Juego de las 7 maravillas
    * Pintura o dibujo
    * Lectura de libros

    #59107

    jennifer
    Participante

     

    <span style=»font-weight: normal;»>La expresión “Trastorno por déficit de naturaleza” pone en evidencia una preocupación creciente sobre cómo la desconexión de los entornos naturales puede afectar nuestro bienestar físico y mental. A través de los artículos , se muestra la importancia del contacto con la naturaleza para el desarrollo integral de los niños y su impacto positivo en la salud emocional.
    Para abordar esta situación y promover la conexión con la naturaleza, propongo algunas ideas concretas y viables:
    – Programas de Educación Ambiental: Desarrollar programas en escuelas que integren actividades al aire libre, donde los niños puedan aprender sobre la flora y fauna local, participar en excursiones y realizar proyectos de conservación.
    – Actividades al Aire Libre: Organizar actividades recreativas y deportivas en la naturaleza, como senderismo, ciclismo o picnics familiares en espacios naturales cercanos, promoviendo la salud física y emocional.
    – Promoción de la Creatividad en la Naturaleza: Incentivar actividades artísticas al aire libre, como pintura, fotografía o escritura, que permitan a los niños expresar su relación con la naturaleza y desarrollar su creatividad.
    Implementar estas propuestas no solo favorecería la salud mental y emocional de los niños, sino también contribuiría a crear una sociedad más consciente y respetuosa con la naturaleza. El objetivo es cultivar una conexión profunda con el entorno que los rodea, permitiendo que las próximas generaciones crezcan con una apreciación saludable por el mundo natural.</span>

    <p style=»margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;»></p>
    <style type=»text/css»>p { margin-bottom: 0.25cm; line-height: 115%; background: transparent }strong { font-weight: bold }a:link { color: #000080; so-language: zxx; text-decoration: underline }</style>

    #59108

    Luciano
    Participante

    La verdad que al trastorno por déficit de naturaleza no lo conocía… no lo había escuchado hasta ahora pero puedo imaginarlo y a su vez compararlo con mi época de crianza en la que era común estar al aire libre disfrutando y aprendiendo de todo lo que nos rodeaba y no solo en la casa sino también en mi escuela. Si puedo hacer una mirada a un momento de mi pasado que me marco, en la escuela, fundamento mi punto de vista aclarando que recuerdo una visita a un campo en los primeros años de la secundaria donde teníamos que dividirnos en grupos y realizar diferentes actividades que eran de conexión directa con la naturaleza… desde búsquedas de diferentes especies arbóreas o de aves hasta caminatas desde un punto a otro bien alejado con la sola guía del sol (sabiendo que sale del este y se pone en el oeste…) incluso hasta llegar al almuerzo a un determinado lugar sin saber que hora era, solo mirando al sol y su posición… estuvo tan divertido que es el día de hoy que lo recuerdo.

    Desde mi posición como docente, y teniendo la disponibilidad de lugares cercanos, a los chicos se los busca llevar a lugares donde logren tener esa conexión con lo natural tal que los lleve a repensar en su importancia… pero por diferentes razones ajenas a la escuela a veces resulta dificultoso. En nuestra localidad hay una reserva urbana que permite acercar a cada chico la posibilidad de realizar avistajes de aves, también realizar pesca deportiva, incluso los mas arriesgados hasta practicar cayaquismo o utilizar las tablas de stand-up paddle, pero se circunscribe a alumnos locales.

    Por parte del Instituto de Ed. Física local se realizan trabajos de integración con alumnos de escuelas secundarias y trabajos relacionados al bienestar y la practica de actividades deportivas.

    Lo que lograría a una mayor interacción con la naturaleza podría ser la posibilidad de incluir además de chicos de esta localidad a alumnos de escuelas de la zona para que se estimule la visita y se realice un mayor aprovechamiento de la zona, la cual creo que esta a la altura de las circunstancias.

     

    #59109

    Alondra María
    Participante

    Hola, buenas tardes!

    Teniendo en cuenta la lectura de los dos artículos, puedo decir que en San Miguel de Tucumán, vivimos en una provincia (Tucumán) con rincones valiosos como los Valles y las Sierras de San Javier, donde puedo observar una desconexion con la naturaleza. Debido a que los niños pasan mucho tiempo en espacios cerrados, como por ejemplo: escuelas/colegios, clubes, pantallas que son actividades estrictamente organizadas. Donde el tiempo del recreo al aire libre es limitado y no siempre es aprovechado con propósito ecológico o exploratorio.

    Hay pocas experiencias guiadas y orientadas que lleven a los niños a más allá de una salida escolar, como ir al parque, a una plaza o granja. Donde solo se busca comparar la urbanización de lo rural e identificación de espacios verdes. Son muy pocas las actividades que involucran a los niños más allá del entorno natural.

    Esto refleja claramente un déficit de naturaleza, similar a lo descrito por Louv, con consecuencias en la salud física y emocional de los niños.

    En conclusión en Tucumán (capital) enfrentamos la misma desconexion que describe Louv. Pero también tenemos una gran oportunidad ya que contamos con espacios verdes, escuelas activas y comunidades comprometidas. Con prácticas sencillas, continua y vivenciales podemos reconectar a las nuevas generaciones con la naturaleza, fomentando su bienestar, conciencia y sentido de arraigo. Así, no seremos » el último niño en los bosques», sino los primeros en reconstruir ese vínculo esencial.

    Estas podrían ser algunas de las ideas para poder conectar a los niños con la naturaleza:

    Huertas escolares o comunitarias. ( Iniciar Huertas en escuelas enseña el ciclo de cultivo, responsable consumo y trabajo en equipo.

    Senderos ecológicos y urbanos. (Crear recorridos a lugares muy ricos en naturaleza impulsa a realizar caminatas escolares y visitas familiares guiadas.

    Clubes de naturaleza extranatural. ( Planter actividades semanales que generen habitos, curiosidad  y conocimiento local)

    Campamentos urbanos. (Orgnizar una noche en  parque o plaza con actividades la atardecer, esto brinda experiencias inmensidad sin salir de la ciudad)

    Mapas verdes participativos. (Invitar a niños con sus familias a crear sus propios mapas, usando aplicaciones sencillas, esto permite conectar la tecnología con la naturaleza y la comunidad.

    Voluntariado intergeneracional. ( Conectar niños y adultos mayores en diferentes tipos de actividades, permite colaborar en el vínculo social y aprendizaje.

    Eventos familiares de plantación. (Inspirarse  en San Javier con jornadas periódicas en plazas o avenidas, potencia el sentido de pertenencia y responsabilidad ambiental)

    #59112

    Susana Elizabeth
    Participante

    Buenas noches. Coincido con el autor Richard Louv en que una falta de contacto con la naturaleza sí que puede conducir a una depresión, estrés y ansiedad, sobre todo a edades tempranas.

    El contexto de encierro y cuarentena debido a la pandemia y el creciente uso de dispositivos y plataformas digitales en niños desvincula a estos de sus juegos y actividades lúdicas de antaño. Esto se traduce en un déficit de contacto con la naturaleza a la que el autor se refiere como «déficit de vitamina N», la cual también padecen los adultos. Al alejarnos de ella, perdemos los provechosos beneficios que podemos obtener de su interacción y, al conectar más con las tecnologías en gran medida, vamos acrecentando ciertos problemas, tales como obesidad, depresión, falta de concentración, pérdida de la creatividad y disminución del aprendizaje por medio de la experiencia directa.

    Por lo tanto, resulta quizá necesario mutar nuestras escuelas a OLEs o espacios de aprendizaje al aire libre ya que son incorporaciones a la enseñanza y a la educación de elementos de la naturaleza para condicionar el ambiente de estudio de los niños y lograr su sano desarrollo. Los beneficios positivos de los OLEs son: una mayor cooperatividad y un notable incremento de mejora en las relaciones sociales establecidas entre pares de niños y alumnos en las escuelas, una mejora del rendimiento académico (especialmente en ciencias), reducción de los síntomas del trastorno por déficit de atención, incremento de la actividad física, mejora de la visión y disminución de la miopía, entre otros. Desde mi punto de vista esto podemos conseguirlo e incorporarlo lenta y progresivamente a partir de la toma de descansos o paseos por la naturaleza entre recesos del horario de clases.

    #59116

    Alicia
    Participante

    Hola, buenas noches. Luego de leer los artículos puedo ver que hacen referencia a la falta de naturaleza, como ocurre en la actualidad, en nuestra localidad donde se refleja también esa creciente desconexión con la naturaleza, profundizada tanto por la pandemia como por el estilo de vida acelerado, tal como lo describe Richard Louv.  Muchos niños pasan más tiempo frente a las pantallas que al aire libre, lo que ha provocado un preocupante aumento del sedentarismo, obesidad infantil y diversos trastornos físicos, emocionales y sociales.

    En el colegio, durante los recreos, la mayoría de los alumnos y alumnas no salen al patio; y quienes lo hacen, suelen permanecer con sus teléfonos móviles sin intercambiar charlas, ideas, juegos u otra formas de interacción con sus compañeros.

    Por eso, más allá de los datos, el llamado a la acción es claro: debemos revalorizar la naturaleza como un espacio fundamental para el desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes. Es necesario fomentar el juego al aire libre, promover entornos verdes en las escuelas y colegios y crear jardines y huertas escolares, con la participación activa del alumnado.  También se pueden diseñar y construir objetos como macetas, bancos y adornos utilizando materiales reciclables. Estas actividades no solo embellecen los patios escolares, sino que promueves el disfrute del espacio compartido y el cuidado del ambiente. Reducir el tiempo frente a las pantallas requiere de propuestas concretas y atractivas.

    Hoy más que nunca, reconectarnos con la naturaleza no es un lujo, sino una responsabilidad compartida. Es una forma concreta de cuidar la salud, el bienestar y la felicidad de todos.

     

     

     

     

    #59118

    Mara Soledad
    Participante

    Buenas noches. En respuesta a lo que plantean los artículos lamentablemente es muy real, el sobre exceso de la tecnología nos atravesó a todos, incluso a las escuelas; hoy los niños no saben aburrirse, no saben imaginar, no saben crear en ese aburrimiento. En mi infancia salías al patio y jugabas con lo que tuvieras a mano, inventábamos juguetes de la nada. También lo social hizo que el niño se aleje de la naturaleza porque antes tenías a mamá para ir a un parque por ejemplo; hoy en día la necesidad de trabajo hizo que eso cambie y los chicos estén mas conectados a las pantallas. Algunas ideas para volver a disfrutar de la naturaleza son la creación de una huerta (se puede hacer en casa y en la escuela); volver a jugar con tierra, realizar caminatas al parque por ejemplo.

    #59124

    Andrea Yanina
    Participante

    Buenas ! El artículo señala que Richard Louv acuña el termino de «trastorno de déficit de la naturaleza» para describir los problemas físicos y psicologicos que surgen cuando los niños se desconectan de la naturaleza.Este déficit no solo afecta a niños , también a adultos y a generado un movimiento que invita a la reflexión y a la acción para evitar este mal a las futuras generaciones. Su texto es muy importante hasta el día de hoy ,ya que invita a reconectar a las infancias con la naturaleza. Está constituye un espacio de aprendizaje y mejora el desarrollo integral de los niños. El contacto frecuente con el ambiente mejora la salud física, mental , social y emocional de los niños y adultos. Estimula la creatividad , la concentración, el rendimiento escolar , etc. Reduce el estrés , la miopía , el TDAH, entre otros beneficios. Por su parte la vitamina G, es tan esencial como una vitamina , por eso indica el texto que debe darse en dosis regulares , incorporando espacios verdes a los espacios , como los jardines infantiles. Saludos !!!

    #59125

    stefania
    Participante

    buenas

    Lo que plantea esta problemática está sucediendo en todo el mundo no solamente generalizado en un lugar.  Hoy en día , se pueden decir que las infancias de la actualidad comparten menos tiempo al aire libre, donde se ha  sustituido por la presencia de las pantallas, nuevas tecnologías; desde edades cada vez más tempranas.  Todo esto hace que impacte mucho sobre los vínculos entre los pares  y hace que  todo se caiga en la parte emocional y físico en general.Desde el ámbito educativo debemos promover y gestionar tiempos de contacto con la naturaleza, con el objetivo de contribuir al desarrollo físico, emocional y cognitivo, estimular la creatividad e imaginación, el aprendizaje.

    Desde el jardín, aunque no siempre tenemos espacios que nos permite  conectarnos con el ambiente natural, podemos con pequeñas acciones crear propuestas simples pero significativas, que ayuden a los niños vuelvan a mirar, tocar, escuchar y sentir lo que hay a su alrededor.

    Posibles ideas en el Jardín:
    -Crear pequeños espacios verdes en la institución
    – Armado de una mini huerta
    – Uso de macetas recicladas
    – Integrar la naturaleza al juego, el arte y la literatura
    – Juegos dramáticos (ramas, piedras, tierra).

    #59128

    Elena magali
    Participante

    A partir de los textos leídos que nos invitan a reflexionar sobre cómo los niños y niñas se están alejando del contacto directo con la naturaleza. En “El último niño en los bosques”, se plantea que esta desconexión puede afectar su salud física, emocional y su desarrollo, generando lo que el autor llama “déficit de naturaleza”. El segundo texto, “Conectando a los niños con la naturaleza”, propone ideas prácticas y accesibles para que las infancias vuelvan a tener experiencias reales al aire libre, que favorezcan su bienestar y aprendizaje.

    Por ejemplo en Santa Rosa, La Pampa, aunque contamos con espacios como la Laguna Don Tomás o la Reserva Natural Urbana, muchas veces los niños no tienen acceso real ni frecuente a estos lugares. Las pantallas,  y la vida misma en la ciudad ,junto con  la falta de propuestas concretas limitan ese vínculo con el entorno natural.

    Por eso, propongo algunas ideas simples y posibles para aplicar :

    Organizar salidas escolares a la laguna o la reserva, con actividades como observación de aves, juegos, caminatas o plantación de árboles.

    Crear pequeñas huertas en las escuelas o en plazas, para que los chicos puedan sembrar y cuidar plantas.

    Realizar talleres al aire libre en los barrios, con propuestas lúdicas, artísticas o de reciclado.

    Fomentar tambien campamentos o jornadas cortas en la naturaleza, para jugar, explorar y aprender en contacto con el ambiente.

    Estas acciones, aunque pequeñas, pueden hacer una gran diferencia en la vida de los niños y niñas, ayudándolos a reconectarse con la naturaleza y a valorar su entorno.

     

     

     

    #59129

    Patricia Elida
    Participante

    Hola a todos. Lo que se plantea en los dos textos es una realidad actual y muy lamentable. La falta de conexión y exposición a la naturaleza en la vida diaria, es un hecho que puede traer impactos negativos en la salud física y mental. En el contexto actual, donde la urbanización y la tecnología dominan nuestras vidas, la falta de tiempo, es importante reflexionar sobre una mayor conexión con la naturaleza.

    Sería bueno implementar programas de educación ambiental en escuelas que promuevan la exploración y el aprecio por la naturaleza. Organizar actividades al aire libre, excursiones, juegos, que fomenten la conección con la naturaleza y promuevan la actividad física. Crear y mantener espacios verdes urbanos, como jardines y parques, que proporcionen oportunidades para la recreación y la conexión con la naturaleza en entornos urbanos.

    Fomentar la incorporación de la naturaleza a la vida diaria, como tener plantas en el hogar o en el lugar de trabajo.

    #59130

    Amanda Monserrat
    Participante

    Hola, buenas noches.

    Luego de transcurrir las clases anteriores, a partir del video y los artículos propuestos para esta actividad puedo acotar algunas interpretaciones y opiniones personales.

    Desde hace algunos años (y en especial tras la pandemia), he notado que muchos niños y niñas tienen poco o nulo contacto con la naturaleza real. Esta situación la observo no solo como docente, sino también con mamá de un «casi adolescente», que crece inmerso en una sociedad que muchas veces transmite mensajes contradictorios con lo que intentamos fomentar desde casa.

    En lo personal, siento una profunda nostalgia por el juego sencillo al aire libre: esas tardes enteras jugando en la vereda, recolectando piquillín en el monte o en algún baldío, cuando hacíamos «comidas» de barro con latitas, corriendo en los médanos o paseando por el ojo de agua de mi pueblo. Estas imágenes formaban parte de mi infancia, pero también de las generaciones anteriores, según me contaba mi abuela.

    Desde nuestro rol como padres, siempre apostamos a una crianza conectada con la naturaleza: fomentando el tiempo al aire libre, las caminatas por esparcimiento, tener una huerta familiar, respetar el entorno natural y disfrutar de lo que nos rodea. Todo eso lo hacemos con la intención de postergar y reducir el uso de dispositivos electrónicos como mero entretenimiento sin control – no porque pretendamos alejarlo de la tecnología, sino porque queremos enseñarle un uso más consciente y crítico de la misma.

    Hoy en día, con 11 años (por eso lo llamé «casi adolescente»), hemos tenido que ceder ante algunas situaciones, por la presión social. Si bien hay aspectos que en casa consideramos innegociables, muchas veces nos replanteamos el cómo, porque él queda relegado de su grupo de pertenencia por no estar al tanto de las redes, plataformas de video o juegos online de moda.

    Me preocupa profundamente que lo cultural esté virando cada vez más hacia el encierro, el sobreuso de la tecnología y la desconexión con el entorno natural. La infancia que antes se vivía afuera (entre charcos, monte, bicicletas o ramas), hoy parece desplazarse al interior de una pantalla. Y aunque intentemos equilibrar, el contexto social muchas veces impone sus propias reglas.

    Este cambio de hábitos no solo ocurre en las ciudades. En La Pampa contamos con un entorno natural único: el monte de caldén, los médanos, lagunas, aves y plantas autóctonas. Sin embargo, a pesar de esta riqueza, el juego al aire libre está siendo reemplazado en gran medida por el encierro doméstico y el uso de distintos dispositivos con pantalla. Incluso en pueblos pequeños que solemos visitar por motivos familiares, donde antes era común ver niños jugando libremente en plazas, veredas o baldíos, hoy raramente los encontramos en los espacios verdes. Esa imagen que antes parecía natural, chicos en bicicleta, juegos, risa al aire libre o que hicieran «bochinche» a la siesta, se fue perdiendo silenciosamente.

    Como mencionan los artículos leídos, este «déficit de naturaleza» puede impactar en el estado emocional, la atención, el bienestar físico y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes. Por eso es urgente revertir esta tendencia y reconectar a la infancia con el entorno natural desde lo cotidiano, lo escolar y lo comunitario.

    Algunas propuestas concretas para tratar de revertir esta situación pueden ser:

    • Favorecer salidas escolares frecuentes a espacios naturales cercanos, ya sean médanos, montes, lagunas o parques, sin necesidad de recursos extras o grandes traslados. De este modo, además de fortalecer el contacto con el entorno se propicia una instancia situada y significativa, vinculada al contexto local.
    • Implementar clases al aire libre en el patio escolar, como experiencias pedagógicas y sensoriales. Incluso se puede proyectar pequeñas modificaciones mediante el trabajo colectivo, donde mejoremos los espacios de uso común en función a las necesidades de la comunidad educativa.
    • Fomentar y crear huertas escolares y familiares, no sólo como proyecto de ciencia sino con perspectiva integral, donde se aprenda sobre las plantas, pero también las responsabilidad de cuidar otro ser vivo, a cultivar la paciencia, la satisfacción de obtener frutos producto del esfuerzo junto con los beneficios de una alimentación saludable y orgánica.
    • Realizar compostaje, separando residuos orgánicos y inorgánicos, e explorando la formación de sustratos con diferentes nutrientes y minerales.
    • Promover instancias de juego libre y sin tecnología, tanto dentro como fuera de la escuela, donde acerquemos a niños y niñas a jugar con lo sensorial, con la tierra, su propio cuerpo y la imaginación.
    • Organizar jornadas escolares, comunitarias o familiares en contacto con la naturaleza, por ejemplo una caminata y picnic saludable con frutas y vegetales (en reemplazo de la comida ultra procesada y gaseosas)para fortalecer el vínculo social con el entorno.

    Es tiempo de reconectar con la naturaleza y devolverles a las infancias ese vínculo natural de asombro, de pausa quieta, de juego con la tierra, de sentir el viento y pertenencia al entorno que habitamos.

    Por último quiero dejar un frase que leí en algún momento y me apropié «Porque crecer cerca de la naturaleza es crecer con raíces más fuertes». 

    Saludos atentos, y desde ya muchas gracias por este espacio de formación tan grato.

    Pd. Luego de presentar el texto, noté que no era tan breve como pedía la consigna, pero siento que pude expresar lo que buscaba decir.

    #59132

    Camila Natalia
    Participante

    Hola a todos!
    Después de leer los textos compartidos, me queda claro que el «trastorno por déficit de naturaleza» no es solo una expresión simbolica, sino una realidad que podemos observar en muchas infancias urbanas. En el contexto de CABA y AMBA, la falta de tiempo libre, el uso excesivo de pantallas, la inseguridad y la escasez de espacios verdes accesibles hacen que el juego al aire libre sea casi una excepcion. Aun en barrios donde hay plazas, muchas veces estan mas asociadas a los juegos con estructuras fijas que al contacto libre con la tierra, las plantas o los insectos.

    Veo que muchos niños se aburren rapido cuando se los saca al patio en un colegio, si no hay una pelota o un dispositivo. No conocen los nombres de los arboles o de los pajaros que los rodean y rara vez caminan descalzos por el pasto.

     

    Creo que es urgente recuperar la «vitamina N» que menciona Louv. Algunas ideas posibles en nuestra realidad urbana, podrian ser: naturalizar espacios escolares con plantas nativas en macetas, crear pequeños rincones verdes o de exploracion sensorial, hacer salidas a las reservas urbanas, particularmente hablando en mi localidad por ejemplo la de Costanera Sur, Vicente Lopez, o Ciudad Universitaria. Tambien proponer actividades de observacion de aves con material de identificacion, reconocer sus cantos, o reconocer insectos en plazas cercanas. Enseñarles ademas el cuidado y respeto por los animales y su rol ecologico. Tambien seria valioso armar cuentos o proyectos sobre especies autoctonas del rio y el monte ribereño, como parte del trabajo en el aula.

    La idea seria con pequeños pasos y propuestas viables (objetivos chicos y realizables), poder empezar a reconstruir ese vinculo tan necesario entre la infancia y el entorno natural.

    Saludos!

    #59135

    Julieta Mabel
    Participante

    Buenas, a continuación dejo mi intervención al foro: Es crucial reconocer que en nuestra realidad local, la desconexión de los niños con la naturaleza, un fenómeno descrito por Richard Louv como «trastorno por déficit de naturaleza», es cada vez más evidente. El aumento del tiempo frente a pantallas y la disminución de la actividad física al aire libre son factores que contribuyen a problemas como la obesidad infantil y afectan el desarrollo integral de los niños. Los estudios demuestran consistentemente que el contacto diario con entornos naturales mejora la salud social, psicológica, académica y física, fomentando la creatividad, la concentración y reduciendo el estrés. Además, se destaca la importancia de la vitamina G como ingrediente necesario para una vida sana, requiriendo dosis regulares y frecuentes de contacto con la naturaleza. Para abordar esta situación en nuestro contexto, propongo las siguientes ideas:

    -Naturalización de espacios escolares: Diseñar pequeños rincones verdes, huertas o «aulas al aire libre» en patios de escuelas, utilizando plantas nativas y elementos naturales.

    -Organizar salidas cortas a plazas, parques o arbolados cercanos, no solo para juego estructurado, sino para la observación libre y el contacto sensorial con el entorno natural.

    -Proyectos interdisciplinarios con foco ambiental: crear proyectos que integren la matemática, las ciencias y otras áreas en el estudio y cuidado de ecosistemas locales, por ejemplo, monitoreando la biodiversidad en un espacio verde del barrio.

    -Campaña de concientización familiar: Informar a padres y tutores sobre los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza, sugiriendo actividades sencillas y seguras para el fin de semana en espacios verdes disponibles localmente.

    #59140

    Patricia Liliana
    Participante

    Buen día a todos.

    Luego de leer los artículos puedo sentir el privilegio que tienen niños y niñas de este pueblo pampeano en el que vivo. Rodeados de naturaleza, niños y niñas pasan mucho tiempo al aire libre, jugando, buscando pajaritos, correteando algún peludo o en actividades programadas y destinadas especialmente para ellos.

    Entiendo que Louv acuño términos que hacen referencia a ciudades o incluso a familias que viven en ciudades desconectadas de la naturaleza, donde incluso sus parques son réplicas artificiales de árboles y cesped. Incluso a nivel social se ha encontrado solución al  miedo que las familias sienten dejando a sus hijos/as en el interior de hogares bien protegidos y sin contacto con la naturaleza, lo que lleva a este «trastorno por déficit de naturaleza». Si bien hay más causas que se mencionan como la tecnología, la urbanización y los entretenimientos también debemos agregar adultos sobre ocupados, estresados y con exigencias cada vez mayores en este mundo globalizado.  Finalmente quienes toman desiciones en referencia a las actividades de niños y niñas son adultos responsables de su educación y cuidado, por ello me parece fundamental comenzar por espacios que conecten familias en su totalidad con la naturaleza. Desde mi punto de vista las escuelas y los niveles educativos proponen salidas a espacio naturales en la medida que los saberes a enseñar y las condiciones del grupo o económicas lo permitan, y me surgen preguntas a modo de reflexión cuando se espera que el sistema educativo de respuestas ¿aún esperamos que la escuela de solución a problemas que son más profundos? ¿puede el sistema educativo dar respuestas a la cantidad infinita de soluciones que se le piden además de enseñar saberes recayendo todo sobre un docente?.

    Los saludo.

     

    #59145

    Mariana Elizabeth
    Participante

    La verdad es que, al releer este texto sobre «Los últimos niños en el bosque» de Richard Louv, me doy cuenta de lo increíblemente relevante que sigue siendo, especialmente ahora la era digital y la pandemia que nos han empujado aún más hacia la desconexión con la naturaleza, haciendo que el concepto del «trastorno por déficit de naturaleza» sea más palpable que nunca.
    Me parece fundamental la manera en que Louv no solo diagnostica el problema, sino que también inspira un movimiento global. No se trata solo de lamentar lo que hemos perdido, sino de actuar para recuperarlo. Es un llamado urgente a que los niños, y nosotros los adultos también, volvamos a conectar con el aire libre, con la tierra, con la simple maravilla de la naturaleza. Este libro es un recordatorio poderoso de que el bienestar de las futuras generaciones depende de que pasemos del diagnóstico a la acción.
    De la misma manera al analizar el articulo «Beneficios de Conectar a los Niños con la Naturaleza» llego a la conclusión que realmente existe un gran mejoramiento de las capacidades motrices, psicológicas, de  aprendizaje y valores en la niñez y adolescencia. Esto lo puedo afirmar ya que trabajo en colegios secundarios y con la articulación en este caso con el municipio de Oberá, existen programas como «plantemos un futuro» que invita a que las instituciones educativas a que se involucren de manera activa a través de la plantación de arboles nativos que permite a su vez que los estudiantes sean meros protagonista de ayudar y construir un futuro en que la selva misionera no se pierda. Otras ideas podrían ser huertas escolares, visita a espacios naturales recreativos o parques naturales o reservas ya que ayuda a los niños o adolescentes a familiarizarse con su entorno natural conociendo el gran valor que tienen estos para cuidar y resguardar la vida silvestre que aun hoy podemos apreciar.

    #59150

    Noelia Elizabeth
    Participante

    Buen día a todos, leyendo ambos textos concuerdo ya que en mi localidad, Bella Vista, Tucumán, la infancia ocurre en entorno urbano, llevando a los niños a una vida sedentaria, conectados a la tecnología y separados del mundo natural, sin prácticamente disfrutar de momentos de juegos al aire libre, lejos de la naturaleza. Los niños se están perdiendo estímulos como el contacto con espacios verdes y abiertos, la sensación de libertad y de poder moverse libremente, de poder observar como crece una planta, experiencias que son fundamentales para su aprendizaje.
    Ocurre que los niños de hoy reciben mucha información sobre medio ambiente y ecología, pero éste conocimiento proviene de libros y computadoras y no de acercarse a su entorno y descubrir por sí mismos lo que es la naturaleza. Estar en contacto con el medio natural va a fomentar un buen desarrollo físico, intelectual, emocional y relacional, lo que hará que estén menos estresados y les ayudará a entender lo que es el medio ambiente. Es por ello que es esencial ayudar a nuestros niños a recuperar el contacto con la naturaleza.
    Algunas actividades para que los niños conozcan su entorno natural puede ser jugar en una zona con espacios verdes, arena o agua, recolectar hojas secas en otoño, buscar frutos, plantar semillas de flores y plantas, hablar con ellos sobre los árboles, animales e insectos que vemos, explicarles el origen de los alimentos, de donde viene la leche, las frutas, etc. Podemos fomentar el juego aire libre, de divertirse con cosas sencillas como búsqueda del tesoro, paseos y caminatas, identificación de aves.
    Estar al aire libre en interacción directa con la naturaleza, debería ser reconocido como un derecho fundamental de la infancia ya que deja una huella imborrable.

    Saludos!

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