Conectar a las niñas y niños con la Naturaleza

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  • #59044

    Guillermina
    Participante

    buenos días a todxs, respecto a lo que plantean los texto coincido completamente y es algo que trato de implementar en las planificaciones de mis clases. La provincia de Neuquén, lugar donde trabajo, adhiere a la ley nacional de educación ambiental integral y a su vez tiene un nuevo diseño curricular, en el cual dentro de los avances que plantea, sostiene la importancia de enseñar a través del contacto e inmersión en el ambiente. Se hace hincapié en la necesidad de aprender a través de la experimentación y de la salida a campo, varias escuelas cuentan con proyectos de huerta, los cuales muchas veces vinculan la educación con otras instituciones provinciales y municipales. La cuestión teórica y de leyes esta bien pensada pero muchas veces falla su implementación, creo que aún está el desafío de pensar como todo eso que se escribe se vuelve realidad en las aulas a través de mayor presupuesto para acondicionar las escuelas a tal fin, en capacitación para lxs docentxs en dicha temática, y garantizar los medios económicos para que las propuesta realmente se puedan llevar a cabo y no quede a la buena voluntad de las familias o escuelas. De esta manera su implementación podría ser más masiva y garantizar ese derecho a todxs las personas que transitan los sistemas educativos, y no que queden en las energía y voluntades de lxs docentxs e instituciones que lo sostienen.
    Por otra parte, la provincia invierte en espacios verdes en las ciudades y en propuestas por fuera de las escuelas-áreas de deporte, turismo, etc-, que garanticen el derecho de las personas a vivir y aprender en conexión con la naturaleza, es algo que de a poco toma cada vez más fuerza, aunque sabemos que los tiempos reales no son los ideales, y que muchas veces estas políticas se contraponen con otras de los mismos gobiernos que van en detrimento de los espacios y bienes comunes naturales.
    Aún queda mucho por recorrer hacia este camino, pero creo que las acciones sociales mancomunadas son las que generan las presiones para que los gobiernos se hagan eco y se avance.
    saludos
    guillermina

    #59049

    Daiana Yesica
    Participante

    En mi opinión, la tecnología ha avanzado tanto en nuestras vidas que, sin darnos cuenta, ha ido reemplazando espacios y momentos que antes estaban dedicados al contacto con la naturaleza. Hoy es común ver a las personas inmersas en sus dispositivos, incluso cuando están en un parque, en una plaza o de paseo al aire libre. Parece que cuesta desconectar, detenerse y simplemente observar el entorno natural, escuchar los sonidos del viento o admirar un paisaje.
    Como docente, creo que es fundamental proponer actividades que inviten a reconectar con la naturaleza. No se trata sólo de una salida escolar más, sino de generar experiencias reales de contacto con el medio ambiente, donde los chicos puedan descubrir, explorar, tocar, preguntar, sorprenderse. Por eso estoy organizando una salida educativa al Parque Nacional Lihué Calel, un lugar único en nuestra provincia de La Pampa. Allí, además de sus sierras, su flora y su fauna característica, se encuentran valiosos sitios arqueológicos con pinturas rupestres que cuentan la historia de los pueblos originarios de la región.
    Estas experiencias no deberían ser exclusivas de la escuela. Las familias también tienen un rol esencial: es importante que tomen conciencia del valor que tiene vincularse con espacios naturales, no sólo para el aprendizaje, sino para la salud emocional, la creatividad y el respeto por el entorno que nos rodea.
    Volver a la naturaleza no es retroceder, sino equilibrar. Es aprender a disfrutar de lo simple, de lo verdadero, de lo que no necesita pantallas para maravillarnos.

    #59051

    Liliana Beatriz
    Participante

    Buen día!

    Coincido con los dos artículos, los chicos necesitan mayor contacto con la naturaleza. El problema es que la vida en la ciudades hace más difícil conocer ambientes naturales, más que nada, de naturaleza nativa y silvestre. Muchos chicos pasan el día dentro de establecimientos educativos y los fines de semana en casa o el shoppimg. Los juegos son más sedentarios y pasivos  y, debido a la inseguridad, dejaron de jugar en la calle o ir al club. Esto contribuyó a que hoy los adolescentes estén más aislados y que desarrollen enfermedades como la ansiedad y la depresión.

    Considero que el contacto con la naturaleza enseña a cuidar la vida, genera sentimientos de protección y despierta la curiosidad por conocer y aprender. Es muy importante que podamos acercar a nuestros niños a experiencias de este tipo. Cultivar una planta, ver la transformación de una oruga en mariposa, observar los cambios de un árbol en las diferentes estaciones o la transformación de una flor en fruto son observaciones simples y maravillosas que se pueden hacer en el jardín de casa. Se puede invitarlos a documentar el proceso con fotos o anotaciones con fecha y solo requiere paciencia para esperar a que la naturaleza haga su trabajo. Recuerdo, por ejemplo, que con mi hijo hicimos una investigación sobre el Jazmín del Paraguay (Brunfelsia pauciflora) para ver si daba flores en dos colores o era la misma flor que cambiaba de color. Y luego investigamos para saber por qué sucedía así.

    Por suerte, para los que vivimos en el interior, nuestros niños tienen mayor contacto con áreas naturales y las escuelas aún tienen patios con árboles, canteros con flores y en la ciudad contamos con lugares verdes como plazas o reservas naturales en donde hacemos salidas de campo. Y también, tenemos docentes que aún contra las innumerables trabas burocráticas, presentan proyectos y salen con los chicos a descubrir el mundo.

    Liliana

     
    <div class=»PZPZlf ssJ7i xgAzOe» style=»color: #1f1f1f; font-family: ‘Google Sans’, Arial, sans-serif; word-break: break-word; font-size: 28px; line-height: 36px; display: inline !important;» role=»heading» aria-level=»2″ data-attrid=»title»></div>
     

    #59055

    Ivan M.
    Participante

    ¡Buenos días!

    Después de haber leído ambos articulos, considero que es pertinente tener en cuenta que existe una creciente descnoexión de los niños con la naturaleza, tal como es planteado en la obra Los últimos niños del bosque, de Richard Louv. Cabe destacar una realidad palpable en la provincia de Misiones, a pesar de estar rodeada de una riqueza natural que suele ser siempre destacable, en un territorio donde la selva, ríos y la biodiversidad en sí son parte del paisaje cotidiano, resulta paradójico que los niños y jóvenes pasad cada vez menos tiempo disfurtando, jugando, aprendiendo al aire libre. De hecho, podríamos decir que la globalización (avance de la urbanización, uso intensivo de la tecnología e incluso la falta de espacios verdes) han llevado y han contribuído a que este fenómeno, impacte negativamente en el desarrollo físico, emocional e incluso congnitivo de las jóvenes generaciones.

    Como docente, creo que urge impulsar estrategias concretas y viables que se adapten al contexto educativo local. Algunas propuestas podrían ser:

    1) Integrar la naturaleza al aula mediante salidas educativas. De esta manera se aprovecharían los entornos verdes de Misiones como espacios de aprendizaje vivencial.

    2) Si hay espacios, crear rincones verdes en la escuela: huertas, jardines verticales e incluso utilizar botellas o elementos recicables para crea macetas.

    3) Formar a docentes en educación ambiental, de esta manera se les estaría brindando herramientas para incorporar el enfoque de naturaleza y sostentabiidad en las distintas materias.

     

    #59057

    Silvina
    Participante

    <!–StartFragment–>
    <p style=»margin-top: 0in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>El</span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»> Trastorno por déficit de naturaleza</span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»> es una forma de describir las <span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>consecuencias negativas</span> que tiene el <span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>alejamiento del entorno natural</span> en la vida cotidiana, especialmente en la infancia</span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>. En Avellaneda, donde vivo, este alejamiento ocurre por diversos factores:</span></p>

    <ul style=»margin-top: 0in;» type=»disc»>
    <li class=»MsoNormal» style=»mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal; mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>Urbanización creciente</span>
    <li class=»MsoNormal» style=»mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal; mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>Tecnología excesiva (pantallas, redes, videojuegos)</span>
    <li class=»MsoNormal» style=»mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal; mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>Miedos de los adultos (inseguridad, accidentes)</span>
    <li class=»MsoNormal» style=»mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal; mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>Falta de espacios verdes accesibles o cuidados.</span>

    <p class=»MsoNormal» style=»margin-bottom: 0in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Incorporar contacto con la naturaleza <span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>fortalece el bienestar integral</span> de los niños/as: promueve aprendizajes más significativos, mejora la convivencia y estimula el desarrollo cognitivo y la emoción Avellaneda es un partido del conurbano bonaerense, altamente urbanizado e industrializado, con escasa superficie de espacios verdes nativos Su cercanía con la Ciudad de Buenos Aires, la presencia de grandes avenidas, fábricas, tránsito, y la contaminación del Riachuelo, han afectado la calidad ambiental histórica de la zona</span></p>
    <p style=»margin-top: 0in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Respecto de la relación de la infancia con el entorno natural de la localidad de Avellaneda. Muchos niños y niñas no conocen la flora y fauna autóctona del Río de la Plata ni del humedal ribereño que alguna vez existió. No reconocen árboles nativos, aves locales o insectos del ecosistema</span></p>
    <p style=»margin-top: 0in;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»><span style=»mso-spacerun: yes;»> </span></span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Ideas para fortalecer el vínculo naturaleza-infancia en Avellaneda:</span></p>
    <p style=»text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2; margin: 0in 0in 5.0pt .5in;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>        </span></span></span><!–[endif]–><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Visitas al Parque Domínico, al EcoPunto o a espacios verdes barriales.</span></p>
    <p style=»text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2; margin: 0in 0in 5.0pt .5in;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>        </span></span></span><!–[endif]–><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Proyectos escolares sobre el Riachuelo, fauna y flora nativa.</span></p>
    <p style=»text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2; margin: 0in 0in 5.0pt .5in;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>        </span></span></span><!–[endif]–><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Talleres de “niñez y medioambiente” o caminatas urbanas para observar plantas, aves, insectos.</span></p>
    <p style=»text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2; margin: 0in 0in 5.0pt .5in;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>        </span></span></span><!–[endif]–><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»>Actividades de arte con materiales naturales o reciclado.</span></p>
    <p style=»text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2; margin: 0in 0in 5.0pt .5in;»><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-indent: -0.25in;»>  –    Educar a través de: salidas, huertas escolares, clases al aire libre</span></p>
    <p class=»MsoListParagraphCxSpMiddle» style=»margin-bottom: 0in; mso-add-space: auto; text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>                   –       </span></span></span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>Tiempo libre en espacios                    verdes</span><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’;»>: juegos, caminatas,                   exploraciones.</span></p>
    <p class=»MsoListParagraphCxSpMiddle» style=»margin-bottom: 0in; mso-add-space: auto; text-indent: -.25in; mso-list: l0 level1 lfo2;»><!– [if !supportLists]–><span style=»font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;»><span style=»mso-list: Ignore;»>·<span style=»font: 7.0pt ‘Times New Roman’;»>     </span></span></span></p>
     

    <!–EndFragment–> 

     

    #59059

    Fiorella Paola
    Participante

    Buen día. Tal como se plantea en los artículos, un gran problema de la sociedad actual es la desconexión existente entre las personas y la naturaleza.

    El ritmo acelerado de la vida, la urbanización y el uso desmedido de las nuevas tecnologías han alejado a las personas del contacto directo con el entorno natural.
    Sabemos que en los últimos años no sólo los/as niños/as y adolescentes, sino también, las personas adultas, pasan el día a día encerrados conectados a pantallas digitales, por ejemplo.
    En relación a esta problemática, me interesa citar una parte de uno de los artículos propuestos que sirve para repensar nuestras prácticas cotidianas como docentes, pero sobre todo como seres humanos: Las “… investigaciones muestran que el estado de salud social, psicológica, académica y física de los niños se ve impactada positivamente cuando éstos tienen contacto diario con la naturaleza”. Según este artículo, el contacto con la naturaleza permite entre varias cuestiones: fortalecer la creatividad, mejorar la capacidad cognitiva, mejorar el rendimiento académico, reducir los síntomas del trastorno de déficit de atención, mejorar la nutrición, promover la sociabilidad, reducir el estrés. Por todo esto, es fundamental pensar y llevar a la práctica la “naturalización de espacios de aprendizaje al aire libre”.
    Como propuesta considero que es muy importante pensar actividades que puedan desarrollarse al aire libre, al interior del colegio y también en otros espacios externos a la institución escolar. Por ejemplo, en uno de los colegios que trabajo, años anteriores, hemos organizado jornadas de forestación en el patio de la escuela. Reconectarnos con la naturaleza no sólo es importante para cuidar el planeta, sino también para nuestro bienestar físico y emocional. Comprender que somos parte del ambiente y no algo separado de él es fundamental para construir un futuro más equilibrado y saludable.

    #59061

    Daniel Alejandro
    Participante

    Yo  soy biólogo y tengo 7 sobrinos, 4 de ellos de menos de 9 años. Cada vez que puedo los invito a aventurarse conmigo, porque veo lo mismo que el autor del libro. Es una problemática que siento que va escalando a medida que aumenta la tecnología en nuestras vidas.

    Lamentablemente la única manera de sacara los niños de ese letargo es con el método práctico: llevarlos a la naturaleza y que «jueguen» a ser Homo habilis (risas). Deben aprender jugando, golpeándose, riendo, conectando con la naturaleza, amigándose con los animalitos y conociendo la flora nativa que los rodea. Ni que hablar si se podría hacer una huerta huerta en casa, eso sería sin duda un avance gigantesco para conectar con la naturaleza. Sin embargo, en el contexto actual donde la vivienda es un recurso que escasea y los espacios son cada vez menores para una población que está en constante crecimiento, la posibilidad de usar el patio es casi nula, pues mucha gente que tiene estos problemas que el autor señala en el libro tales como depresión, ansiedad y demás es generado justamente por no tener un espacio de distensión en casa.

    #59064

    Julio
    Participante

    Trabajé durante 25 años frente a alumnos, siempre procurando su participación para relacionar contenidos con sus conocimientos previos y tratar de motivar a los chicos, sobre todo porque enseñar lengua (inglesa en mi caso) permite desarrollar cualquier tipo de contenidos. La ultima escuela donde trabajé tenía orientación en “Educación física”, aunque paradójicamente era la materia que más desaprobaban.

     Buscando activar sus conocimientos previos, decía, relacionando mi espacio con la orientación de la escuela, y desarrollando actividades desde mi conocimiento y actividad extra laboral: descubrimos que los chicos jamás habían visto ni siquiera una gallina en persona.  La burocracia no permitió que los chicos fueran a conocer el emprendimiento donde teníamos gallinas en condiciones de libertad controlada: sin jaulas pero sí dentro de un perímetro de seguridad. Ante ello nunca pudimos superar la teoría, pero estaba claro el entusiasmo de los chicos por aprender a través de procedimientos reales.

    Al respecto, comparto una propuesta viable tiene que ver con el tratamiento de residuos domiciliarios orgánicos y que involucra a alumnos y a familias. Tales residuos domiciliarios orgánicos (lo que sobra del plato) son muy fácilmente ubicables, de la mano de gallinas. La gallina come de todo, y hace desaparecer lo que le demos, salvo ciertos cítricos y huesos enteros, claro. Y lo convierte en los mejores huevos que pueda haber. Huevos que la gente que puede los paga, y más caros que los huevos industriales.

    Sin pensar en el dinero, sería una gran motivación para la gente el intercambiar sus residuos orgánicos por huevos. En ciudades grandes, donde las distancias a espacios habilitados para criar animales complican la actividad: podrían tranquilamente habilitarse espacios donde gallinas hagan su trabajo, donde el vecino lleve su bolsita con restos de comida y el encargado de los animales se los retribuya con huevos.

    A modo de ejemplo: en el corazón de Buenos Aires, en la zona de los Bosques de Palermo y en el Ecoparque andan libremente patos; podría tranquilamente hacerse lo mismo con gallinas. De ésa manera: Reducimos basura, permitimos que los chicos tengan responsabilidades y cercana con la naturaleza, y obtenemos huevos agroecológicos. 

    #59065

    Gerardo Matias
    Participante

    Buenos días!

    Como señala el artículo “El último niño en los bosques”, los chicos tienen cada vez menos contacto con entornos naturales, lo cual repercute en su desarrollo emocional, cognitivo y sensorial. En Tucumán, muchas escuelas urbanas cuentan con patios reducidos y pocas salidas al campo, lo que refuerza esta desconexión.

    El documento de Vida Silvestre remarca que el contacto con la naturaleza fortalece habilidades sociales y promueve el cuidado medioambiental. En Tucumán existe una diversidad biológica significativa —quebradas yungueñas, cerros, ríos— que ofrece oportunidades para conectar a los niños con paisajes reales y no solo virtuales.

    Algunas ideas que podrían implementarse en escuelas, comunidades y políticas públicas locales son:

    • Aulas y huertas al aire libre: Crear huertos escolares con especies nativas —por ejemplo, molle, algarrobo— para que los niños cultiven plantas, observen insectos, aprendan ciclos naturales.

    • Salidas a reservas o cerros locales: Planificar visitas a lugares como la Reserva Horco Molle, cerro San Javier o Tafí del Valle para caminatas educativas.

    • Proyectos de reciclado en escuelas: Implementar sistemas de reciclado de plástico para enseñar cuidado ambiental y reducir basura. Pactarlo con centros verdes de la ciudad.

    En conclusión, fomentar el vínculo de los niños con la naturaleza en Tucumán no solo es educativo, es una forma concreta de contribuir a la conservación local. Acciones simples —una huerta, un paseo, una botella reciclada— crean sentido de pertenencia, conciencia ambiental y bienestar. Integrar estas propuestas en la currícula y la comunidad no requiere grandes inversiones, pero sí voluntad política y social.

    Saludos!

    #59073

    Yamila Antonela
    Participante

    Buenas tardes, los dos artículos presentan una problemática que afecta a la sociedad en general. Vivir en un lugar como La Humada, tan pequeño y con apenas 800 habitantes rodeado de la inmensidad de los montes, el silencio de los campos y el cielo abierto nos recuerda el valor de lo natural que muchas veces pasa desapercibido.

    Aunque en La Humada tenemos cerca la naturaleza, los niños de hoy también pueden verse atrapados por las pantallas y alejados del contacto real con tu entorno.

    Por ello, es importante fomentar en los y las estudiantes un uso reflexivo y crítico de las tecnologías orientándolos hacia el acceso a información confiable.

    Ideas concretas que podemos reforzar con proyectos que involucren a la escuela y a la sociedad:

    • Salidas de campo.
    • Recorrido por senderos.
    • Visitar lugares históricos.
    • Realizar experiencias de campo.

    Saludos.

    #59074

    Yohana Gabriela
    Participante

    Hola buenas tardes

    En nuestro caso, como en La Humada,  niños y niñas mantienen una relacion muy particular con su entorno natural. A diferencia de otros contextos mas urbanos, muchos de ellos crecen rodeados de monte, viento, sequias y vida silvestre. Desde muy pequeños, desarrollan un vinculo estrecho con los animales, ya sea porque forman parte del sustento familiar o por la convivencia cotidiana con caballos, perros, chivos, piches, vizcachas. Ademas tienen un fuerte sentido de pertencia, saben los nombres de cada planta de monte, que conocen, respetan y a veces utilizan por sus propiedades medicinales o simbolicas.

    Ideas concretas que podemos reforzar

    Es crear espacios donde los niños y niñas del pueblo puedan disfrutar del monte con su naturaleza. Educando desde lo que saben y aman.

    Saludos

    #59075

    Mariela
    Participante

    ¡Buenas tardes! Me resultaron muy interesantes los dos artículos porque condensan una información muy valiosa sobre lo que ocurre hoy en día en nuestras infancias. En mayor o menor medida los pequeños no disponen de esos valiosos encuentros con la naturaleza de los que antes nosotros sí disfrutamos.

    La expresión: «Trastorno por déficit de naturaleza» nos invita a pensar en nuestras prácticas docentes. Preguntarnos por ejemplo: ¿Cuántas instancias de exploración directa con la naturaleza proponemos a nuestros estudiantes?, ¿Habilitamos propuestas pedagógicas fuera de las paredes del aula?, ¿Cuántas veces salimos con lupas en mano a explorar aquellos insectos que se encuentran en el patio de la escuela?, ¿Habilitamos el diálogo con las familias sobre la importancia de que los niños estén más afuera y menos en sus habitaciones jugando en dispositivos electrónicos?, ¿Proponemos situaciones educativas que impliquen explorar la naturaleza?, entre otras preguntas posibles.

    Si bien en las escuelas proponemos salidas educativas a diferentes granjas o reservas naturales éstas podrían ser el puntapié para trabajar en red desde la escuela con la familia para que las infancias pasen más tiempo en contacto con la naturaleza. Para ello, resultaría fundamental poder socializar estos artículos con las familias de nuestros estudiantes, así, ellos también están en conocimiento de la importancia de que los niños pasen más tiempo en plazas, parques, espacios verdes, patios…. Además, resulta fundamental que trabajemos en las escuelas de manera transversal con la Educación Ambiental Integral. Por suerte, en Santa Rosa, La Pampa no es necesario recorrer muchos metros para acceder a un espacio verde y disfrutar de la naturaleza que nos rodea.

    Gracias por compartir los artículos. Fue una clase hermosa.

    #59076

    Johana Estefania
    Participante

    Buenas tardes, dónde vivo hay muchos espacios verdes, contamos con la quebrada de lules en dónde hay lugares para explorar y pasear en familia.

    Se realiza actividades como: andar en bici, caminar, salidas a las montañas. Se armar salidas de familias guiadas por una persona capacitada.

    En el centro contamos con una hermosa plaza que está lleno de verde y juegos para los más pequeños en dónde están en contacto con la naturaleza.

    El lugar donde vivo es pequeño pero lleno de naturaleza, aunque en las escuelas me parece que deben realizar más actividades. Para que como dice en el artículo «el último niño en el bosque» que no halla esa falta de conocimiento y relación con el ambiente.

    #59077

    Franco Jesus Nahuel
    Participante

    La creciente desconexión de los niños con la naturaleza, es una preocupación muy notable. El excesivo tiempo frente a las pantallas y la escasez de espacios verdes accesibles limitan gravemente su interacción con el entorno natural, afectando negativamente su desarrollo físico y mental, tal como lo señalan diversos estudios.
    Tuve la valiosa oportunidad de corroborar esta realidad a través de un proyecto de articulación entre el área artística y la ESI.
    Uno de los objetivos fue explorar los estereotipos de belleza transmitidos por los medios de comunicación. Este trabajo se llevo a cabo en dos contextos muy diferentes: una escuela urbana y una escuela de alta montaña. Los resultados fueron sorprendentes y relevadores.
    En la escuela de alta montaña, donde el acceso a los medios digitales es limitado, los estudiantes conciben la belleza desde una perspectiva arraigada en la naturaleza y en la cualidades morales de las personas. Su visión era fresca y genuina. En contraste, en la escuela de zona urbana, la influencia de los cánones de belleza mediáticos era evidente y muy marcada en la percepción de los estudiantes.
    Esta experiencia directa me brindo una base solida y confirmatoria para reafirmar el potencial fructífero de seguir trabajando desde la naturaleza.
    Se demostró no solo como un refugio de bienestar, sino también como una fuente autentica y liberadora de valores, capaz de contrarrestar las presiones de los estereotipos construidos

    #59079

    Vanesa
    Participante

    Buenas tardes. Los artículos recomendados para leer son muy interesantes, desde ya que la realidad que viven hoy los niños y jóvenes con respecto al uso excesivo de pantallas y el déficit de naturaleza es evidente cuando los vemos en la escuela. Las consecuencias como el déficit de atención, la ansiedad y el estrés guardan relación con la desconexión de la naturaleza, disminuyendo el desarrollo saludable físico, emocional y cognitivo que esta nos proporciona.

    Considero que desde las escuelas podemos hacer cambios en pos de mejorar esta situación, por ejemplo creando nuevos espacios que se convierten en aulas verdes, donde lo que predomina es el contacto con la naturaleza y sumando alguna actividad física como caminar. En mi caso hemos implementado «plogging» una practica que combina la actividad física con la recolección de residuos, en otros casos usamos una parte del patio que tiene mucha sombra para cambiar el aula tradicional por una al aire libre.

    #59082

    Romanela
    Participante

    En la actualidad, niños y jóvenes están expuestos a un uso cada vez más intensivo y precoz de dispositivos digitales. Esta tendencia genera consecuencias visibles en el ámbito escolar: dificultad para sostener la atención, escasa tolerancia a la frustración, menor participación activa en clase, ansiedad, estrés, y una marcada desconexión con el entorno natural y social. La infancia, cada vez más sedentaria y sobreestimulada por lo virtual, se aleja del juego espontáneo, el movimiento libre y el contacto con la naturaleza, pilares fundamentales para un desarrollo sano.

    Frente a esta realidad, la escuela tiene un rol clave: puede ser un espacio reparador, de reencuentro con el cuerpo, el juego, lo vivencial y lo colectivo. Es urgente volver a mirar el juego como derecho y como estrategia pedagógica, y repensar los entornos escolares para que los estudiantes puedan reconectarse con el afuera, con el otro y con ellos mismos.

    Una propuesta posible es habilitar espacios donde el juego libre en entornos naturales recupere su valor. Esto puede materializarse a través de actividades como:

    • jornadas al aire libre en plazas, patios o terrenos cercanos
    • recorridos por el barrio
    • armado de circuitos motrices con elementos naturales
    • caminatas sensoriales
    • juegos tradicionales al aire libre
    • salidas educativas a espacios verdes
    • experiencias de exploración del entorno.

    Estas experiencias no solo favorecen el desarrollo motor y la salud física, sino que también fortalecen el trabajo en equipo, la escucha, la toma de decisiones, la creatividad, la autorregulación emocional y la resolución de conflictos.

    Además, pueden integrarse de manera transversal con contenidos curriculares: matemática al medir distancias o recolectar datos; lengua al narrar lo vivido; ciencias naturales al observar el entorno; educación artística mediante intervenciones efímeras en la naturaleza o producción de imágenes a partir de lo visto y sentido.

     

    Saludos!

    #59084

    Romina
    Participante

    Hola a todos.
    Sabemos que la naturaleza tiene efectos calmantes y restauradores, nos ayuda a mantener un equilibrio en nuestra salud física y mental, reduciendo el estrés y mejorando nuestro estado de ánimo.

    Hoy en día esta expresión “Trastorno por déficit de naturaleza» se ha naturalizado, en otras épocas los padres no sabían cómo hacer para que sus hijos pasen tiempo dentro de casa y ahora es al revés.

    Todo el tiempo planeamos actividades para que los chicos se interesen en salir a respirar un poco de aire fresco. Y esto pasa por distintas razones como las nuevas tecnologías, pantallas, el crecimiento de la urbanización entre otras.

    Se recomienda que los niños por día pasen al menos 1 o 2 horas al aire libre. Esto incluye tiempo para jugar, explorar y realizar actividades físicas. Todo esto ha llevado a que tengamos un mayor interés en entender cómo la falta de contacto con la naturaleza puede afectar a nuestra salud y bienestar.

    Para mejorar la conexión con la naturaleza podemos, tanto los niños como nosotros, pasar tiempo al aire libre, desconectarnos de las pantallas, realizar distintas actividades como senderismo, ciclismo, picnic, etc. Crear un espacio verde en casa si tenemos la posibilidad.

    Esto nos puede ayudar a sentirnos más conectados con la naturaleza y mejorar nuestro bienestar.

    #59090

    Alvaro Hernan
    Participante

    En nuestra localidad, observamos cómo los paisajes naturales que antes eran protagonistas (monte nativo, ríos limpios, animales autóctonos) han sido reemplazados en gran parte por campos cultivados, desmontes y basurales a cielo abierto. La pérdida de biodiversidad es evidente y muchas personas no conocen las especies que habitan (o habitaban) este territorio.
    Sin embargo, aún quedan espacios naturales que pueden valorarse, cuidarse y aprovecharse desde una mirada educativa, cultural y ambiental.

    Ideas concretas y viables para el contexto actual:
    1- Crear un “mapa vivo” del entorno local, donde los estudiantes recopilen plantas, animales, sonidos y costumbres del paisaje nativo, a través de salidas al campo, entrevistas a pobladores mayores y fotografías.

    2- Invitar a referentes culturales locales (poetas, cantores, naturalistas) a contar cómo era el paisaje antes y qué cambió con el tiempo.

    3- Armar un pequeño vivero escolar con plantas nativas que ayuden a restaurar la biodiversidad y reconecten a la comunidad con su entorno.

    4- Realizar un mural colaborativo en la escuela con escenas del paisaje original del lugar, guiados por artistas locales o docentes de artística.

    5- Usar la radio/podcast escolar o redes sociales para difundir relatos, canciones y textos que hablen del paisaje nativo, fortaleciendo así la identidad cultural y ecológica.

    #59092

    Martin
    Participante

    Hola!

    Después de leer ambos artículos, queda claro que el llamado “trastorno por déficit de naturaleza” es una preocupación real que se refleja cada vez más en nuestra sociedad.
    Una idea que puede llegar a funcionar es promover aulas verdes en las escuelas, donde parte de las clases se dicten en los patios de las escuelas por ejemplo.
    Por otro lado, se podrían organizar caminatas con la comunidad por el pueblo y tener un contacto con la naturaleza.

    #59094

    Diego
    Participante

    Esta actividad realmente me interpela de una manera muy personal y me lleva a comentar ineludiblemente una situación personal, la cual describiré de la manera más breve posible: Mi hijo de 4 años presenta varias características del espectro autista, aparentemente es una sintomatología «leve dentro del espectro» y todavía no tenemos diagnóstico del caso pero descubrimos ciertas características de su personalidad que nos llevaron a la consulta profesional. Consecuencia, a lo largo de su breve edad he observado varias cosas que cambian considerablemente en el cada vez que vamos a algún lugar al aire libre (también menciono que no se enferma hace 2 años a pesar de que sus compañeros/as de jardín si les pasa). La más importante de ellas es su concentración y atención, es un niño al cual le cuesta mucho concentrarse en algo por más de unos minutos o segundos, pero cuando vamos a la naturaleza se concentra como nunca lo hace con nada, ni siquiera con las pantallas, ama jugar con caracoles, lombrices, cualquier bicho que encuentre y con las flores, puede pasar horas jugando con ellos/as, explorando e incluso pidiendo mi participación para juegos simbólicos, los cuales no son comunes en él. Otras de las cosas que cambian y mencionare muy brevemente es su «energía», el necesita hacer actividades físicas que canalicen su hiperactividad y ansiedad, las cuales llegan a niveles muy altos los días en los que no podemos salir, pero cuando pasa tiempo en la natura está muy calmado, cariñoso y al regresar con ganas de descansar. Finalmente, interacciona con otras personas, cuando está en el entorno natural busca todo el tiempo alguien con quien compartir su asombro, socializa e incluso comparte lo que tiene e invitando a participar en sus actividades, cosas que no son usuales tampoco.
    Para finalizar y no aburrir más con mi experiencia personal comento que en Santa Rosa (La Pampa), donde vivo cada vez son más comunes las apariciones de este tipo de «trastornos» en niños/as, mi curiosidad y preocupación en el tema por lo comentado, me ha llevado a observar y comentar con otros padres como actúan la mayoría de los niños, algunos con personalidades similares a la de mi hijo o no y he verificado que no solo cada vez son más frecuentes estos trastornos, sino que también cada vez observo más situaciones de este tipo en niños de esta comunidad, tanto en lugares adonde concurro con mi hijo, como en los establecimientos educativos en los que doy clase, esto me ha llevado a preguntarme a que se deben las mismas y concluyo que definitivamente es tanto un problema de aislamiento del entorno natural y de contacto con él, como de excesos en los momentos de encierro y pantallas. Todos los niños que sufren estos trastornos, por lo general tienen una vida familiar muy aislada y en la que predominan casi exclusivamente los días en actividades de encierro.
    <p class=»MsoNormal»><span style=»font-family: ‘Georgia’,’serif’; color: #333333; background: white;»>En este sentido, considero que es un deber muy importante, sobre todo de las familias, de buscar aumentar los tiempos de esparcimiento y actividades en la natura, «lo natural es salud» y cada vez nos aislamos y lo evitamos más. Las ideas son infinitas y simplemente pueden consistir en volver a nuestra infancia. Cuáles serían??, tan simples como incorporar la cosmovisión indígena y aunque resulte tan difícil «Somos parte del ambiente», no somos algo yuxtapuesto o vecino al mismo. Andar en bici, trepar un árbol o plantarlo, capturar y luego liberar bichos, incorporar la mayor cantidad de plantas posibles a nuestros terrenos, en especial las que atraen aves, armar una choza, hacer un pozo para ver que hay debajo, recorrer senderos, buscar para avistar y/o fotografiar animales «huidizos» con binoculares, hacer «sapitos con piedras sobre el agua, remontar barriletes, </span><span style=»font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; orphans: 2; text-align: start; widows: 2; -webkit-text-stroke-width: 0px; text-decoration-thickness: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-color: initial; float: none; word-spacing: 0px;»>sentarse en el patio a la noche para mirar el cielo estrellado, o solo escuchar los sonidos de insectos y anfibios… y un infinito,  etceteraaaa!!!!</span></p>

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