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17 junio, 2025 a las 5:46 pm #58784

María CeciliaParticipanteBuenas tardes, luego de leer esos artículos, me puse a pensar en cómo era todo antes, de chicos, amábamos jugar en la calle, trepar árboles, ir de paseo con la familia al campo, meter los pies en el río, volver embarrados y felices… El contacto con la naturaleza era una aventura, nuestra imaginación no tenía límites. Hoy en cambio, muchos niños y niñas pasan más tiempo frente a una pantalla que al aire libre. Es por ello que hay más ansiedad, estrés y desconexión.
No es casual que ahora se hable de «trastorno por déficit de naturaleza». Esto es más que una frase llamativa, es una alerta!. Nos está diciendo que necesitamos volver a mirar el mundo que nos rodea, volver a sentirlo y a involucrarnos. Para hacer esto no es necesario ir a grandes parques nacionales, sino aprovechar los lugares más cercanos, como una plaza con árboles, una vereda con flores, etc.
Desde la escuela y desde nuestro rol docente, creo que se pueden hacer muchas cosas simples pero significativas, como ser:
– Salir del aula, caminar al rededor de la escuela, observar, escuchar, sentir todo lo que rodea su entorno y trabajar con ello.
– Armar una huerta escolar
– Recuperar juegos tradicionales al aire libre que inviten al alumno a correr, mirar el cielo, a moverse y a descansar bajo la sombra de un árbol.
No se trata de volver al pasado, sino, más bien, de recuperar el vínculo con lo vivo, para disfrutar de la naturaleza en todo sentido, valorarla, respetarla y preservarla.
Saludos!
17 junio, 2025 a las 6:09 pm #58786
Elisabet VirginiaParticipanteBuenas tardes. La reconexión de los niños con la naturaleza es un desafío urgente y posible. Requiere voluntad, creatividad y el compromiso de toda la comunidad educativa y familiar. Pequeñas acciones sostenidas pueden generar grandes cambios en el bienestar, la salud y el desarrollo integral de las nuevas generaciones. Algunas de ellas pueden ser:
1. Salidas y exploraciones al aire libre.
Organizar caminatas familiares, paseos en bicicleta o excursiones a parques, reservas naturales o plazas del barrio, fomentando la observación y el descubrimiento de flora y fauna local.
Implementar programas escolares que incluyan clases y actividades al aire libre, como la observación de aves, identificación de plantas nativas o exploración de senderos.
2. Jardinería y huertas escolares o familiares.
Crear pequeños jardines o huertas en la escuela o en casa, donde los niños participen activamente en la siembra, el cuidado y la cosecha de plantas, aprendiendo sobre los ciclos naturales y la importancia de la biodiversidad.
3. Juegos y actividades creativas en la naturaleza.
Promover juegos tradicionales al aire libre, como trepar árboles, correr entre hojas, recolectar insectos o realizar búsquedas del tesoro con elementos naturales.
Realizar manualidades utilizando materiales recolectados en la naturaleza, como hojas, ramas o piedras, para estimular la creatividad y el vínculo con el entorno.
4. Educación ambiental y conocimiento de la biodiversidad local.
Integrar contenidos sobre la fauna y flora nativa en el currículo escolar, destacando la importancia de conservar los ecosistemas locales y fomentando el respeto por todas las formas de vida.
Invitar a especialistas o referentes locales a dar charlas o talleres sobre conservación, rewilding y experiencias en la naturaleza.
5. Participación familiar y comunitaria.
Involucrar a las familias en actividades al aire libre, como campamentos, jornadas de limpieza de espacios naturales o visitas a reservas y parques nacionales.
Fomentar la creación de redes comunitarias para compartir experiencias, recursos y propuestas que faciliten el acceso a la naturaleza para todos los niños.Saludos!
17 junio, 2025 a las 6:20 pm #58788
Brisa LuciaParticipanteBuenas tardes a todos. A continuación dejo mi aporte.
En la localidad Comodoro Rivadavia provincia de Chubut, el «trastorno por déficit de naturaleza»se vuelve una preocupación creciente pero poco visibilizada. La ciudad, atravesada por vientos intensos, falta de arbolado urbano, escasos espacios verdes accesibles y un estilo de vida acelerado, presenta barreras reales para que niños establezcan un vínculo cotidiano con el entorno natural. Muchos niños pasan gran parte del día en espacios cerrados, entre aulas, pantallas y patios duros sin vegetación, lo que limita sus experiencias sensoriales, su creatividad, su bienestar físico y emocional.
Este alejamiento de la naturaleza no solo afecta la salud mental y física, sino también la forma en que se desarrollan sus capacidades cognitivas, sociales y afectivas. Por eso es urgente pensar estrategias locales que restituyan este vínculo con la tierra, las plantas, los animales y los ciclos naturales.
Ideas concretas y viables para el contexto local.
-Rincones verdes en patios escolares.
-«Recreos verdes» o pausas activas al aire libre.
-Mini huertas en espacios reducidos.
-Salidas didácticas a entornos cercanos.
-Proyectos interdisciplinarios sobre «naturaleza urbana».
-Espacios sensoriales móviles.
Saludos…
17 junio, 2025 a las 6:35 pm #58792
AxelParticipanteEn función de los artículos leídos y del análisis del contexto actual, considero que Argentina sigue la tendencia mundial en lo que respecta al alto consumo de tecnologías y a la escasez de momentos de contacto con la naturaleza.
Por una parte, las grandes y medianas ciudades del país carecen de suficientes espacios verdes. Las plazas o lugares recreativos vinculados con entornos naturales, por lo general, son pequeños en relación con la cantidad de habitantes o se encuentran muy alejados de los núcleos urbanos, lo que dificulta su acceso.
Por otra parte, desde la llegada de artefactos tecnológicos inteligentes como las computadoras, los smart TV y los smartphones, tanto niños como adultos han reducido su acercamiento y aprecio por los espacios naturales.
En la actualidad, muchos trabajos (por no decir la mayoría) requieren del uso de tecnología, y su empleo resulta casi inevitable. En el caso de los adultos, muchos la utilizan a diario como herramienta de trabajo. En cuanto a los niños, acceden a este tipo de dispositivos porque sus padres se los proporcionan, ya que los consideran un medio fácil de recreación, accesible y de uso inmediato. Además, considero que el problema de que los niños actuales padezcan el llamado “trastorno por déficit de naturaleza” podría deberse a que sus padres han perdido ese vínculo con el entorno natural y no fomentan en el hogar ese valioso aprendizaje relacionado con el cuidado y disfrute de la biosfera.
Ideas que se podrían implementar:
- Alcorques vivos: ampliar los alcorques (hoyos de árboles en veredas) e integrar vegetación baja, flores nativas y sistemas de infiltración de agua.
- Jardines verticales + árboles en macetas: en calles angostas o plazas duras, incorporar árboles en maceteros móviles y jardines verticales en muros o medianeras.
- Calles completas y arboladas: incorporar árboles alineados en ambos lados de las calles, con especies nativas adaptadas al clima local, y rediseñar las secciones viales para ampliar veredas y reducir calzadas.
- Ejes de conectividad verde: crear una red de calles arboladas que conecten parques, plazas y reservas naturales, funcionando como corredores biológicos urbanos.
- Áreas bajo autopistas o puentes: transformar estos espacios en viveros urbanos, bosques comestibles, o jardines comunitarios con árboles frutales.
- Baldíos o estacionamientos obsoletos: revegetar con especies de rápido crecimiento y uso social, involucrando a la comunidad en su cuidado.
- Transformación de patios escolares: arborización masiva de patios de cemento para crear microclimas frescos y espacios pedagógicos verdes.
- Bosques urbanos multifuncionales: crear grandes masas forestales urbanas con múltiples funciones: captación de CO₂, biodiversidad, esparcimiento, educación ambiental.
- Regeneración verde de cuencas o cauces urbanos: restaurar riberas de ríos o arroyos canalizados, reintroduciendo vegetación ribereña y árboles nativos.
- Zonas de amortiguamiento climático: crear franjas arboladas densas alrededor de barrios vulnerables a olas de calor o contaminación.
- Días o franjas “sin pantallas”: designar horarios donde se evita toda pantalla (por ejemplo, de 4 a 7 p.m. o los domingos por la tarde). Usa ese tiempo para salidas o juegos naturales.
- Si tienes jardín o balcón: hacer una huerta juntos, construir una casita para pájaros o un hotel de insectos, colgar comederos para observar fauna.
- Establece rutinas al aire libre: generar un momento del día para pasar tiempo en la naturaleza de forma regular.
17 junio, 2025 a las 6:46 pm #58796
Cristian JavierParticipanteA partir de los textos leídos realicé un análisis del contexto actual del Chaco seco:
El concepto de “Trastorno por Déficit de Naturaleza” adquiere una dimensión crítica en el Chaco seco, donde la desconexión con el entorno es más que una simple falta de juegos al aire libre. En esta región, la problemática se manifiesta como un desarraigo forzado debido a la alarmante deforestación. Para los niños y las comunidades locales, la pérdida del monte nativo no es una elección, sino la desintegración de su hogar, su fuente de sustento y su identidad cultural. Esta crisis ambiental se traduce directamente en inseguridad alimentaria, vulnerabilidad social y una profunda pérdida de saberes ancestrales, afectando el bienestar físico y emocional de las nuevas generaciones.
Para revertir esta situación, es fundamental actuar desde la comunidad y la escuela. Una estrategia clave es la renaturalización de los espacios cotidianos, transformando patios escolares en «aulas vivas» con flora autóctona y fomentando huertas comunitarias que revaloricen las especies nativas. Estos proyectos deben complementarse con programas educativos como «Guardianes del Monte», que involucren activamente a los jóvenes en la conservación, y con la creación de espacios donde los ancianos puedan transmitir su conocimiento ancestral, fortaleciendo así la identidad cultural y el vínculo con el territorio.
Paralelamente, es crucial impulsar un modelo económico que dependa del bosque en pie. Esto incluye promover alternativas sostenibles como la ganadería bajo monte, el turismo de naturaleza responsable liderado por las comunidades y la valorización de productos no madereros. El éxito de estas iniciativas depende del fortalecimiento de la participación ciudadana, capacitando a las comunidades para que actúen como veedores del cumplimiento de leyes cruciales como la Ley de Bosques, y así proteger activamente su propio futuro.
Abordar el déficit de naturaleza en el Chaco seco exige un cambio de paradigma: de un modelo que ve al monte como un obstáculo a uno que lo reconoce como la base de la vida y el bienestar. Las soluciones propuestas, que integran educación, economía sostenible y participación comunitaria, ofrecen un camino viable para sanar la relación entre las comunidades y su entorno, asegurando que los «últimos niños en los bosques» no pierdan su hogar para siempre.
17 junio, 2025 a las 6:54 pm #58803
Juan JoseParticipanteEn el ultimo tiempo en mi provincia TUCUMAN, se manifiesta en la mayoria de los niños , niñas y adoslecentes se encuentran en la mayoria del tiempo en lugares y espacios cerrados, donde la mayor parte se encuentran jugando muchos con distintas tecnologias como podrian ser los celulares y videos juegos.
Perdiendo principalmente el contacto con la naturaleza.En el cual en nuestra provincia no se logran aprovechar los distintos espacios naturales que poseen la misma como pueden ser los cerros y distintos tipos de senderos que se encuentran en el cerro, provocando una influencia negativa principalmente en nuestra salud fisica y emocional, tambien un considerable aumento de la ansiedad y estres.PROPUESTAS CONCRETAS Y VISIBLES PARA EL CONTEXTO ACTUAL:
-Distintas salidas o caminatas por distintos espacios rurales o naturales para que las distintas personas puedan conocer los distintos ambientes naturales que posee la provincia.
-Distintas clases de juegos para mantener el contacto con los entornos naturales.
-Desarrollo de distintas tipos de clases al aire libre.
-Desarrollar el cuidado de distintos espacios naturales y nativos.17 junio, 2025 a las 7:00 pm #58804
Jesica ValeriaParticipanteBuenas tardes, desde mi punto de vista en nuestra realidad local, es evidente que la falta de contacto con la naturaleza está afectando a muchos niños y adolescentes. En Tucumán, donde la belleza natural es abundante, es preocupante que los jóvenes pasen tanto tiempo en entornos urbanos y digitales, alejados de los espacios verdes y la biodiversidad que nos rodea. El artículo «El último niño en los bosques»resalta cómo está desconexión puede contribuir a problemas emocionales y de comportamiento.
Para abordar esta situación en Tucumán, algunas ideas concretas son:1. Excursiones escolares: Organizar salidas regulares a parques, reservas naturales o senderos en las montañas cercanas. Estas experiencias pueden ser educativas y recreativas ayudando a los niños a apreciar su entorno natural.
2.Jardines escolares: Implementar proyectos de huertos o jardines en las escuelas donde los niños puedan aprender sobre plantas,cultivos y el ciclo de la vida, fomentando un sentido de responsabilidad hacia la naturaleza.
3.Actividades al aire libre:Fomentar juegos y actividades recreativas al aire libre, como deportes,exploraciones o talleres artísticos en espacios naturales, para que los niños se sientan cómodos y felices en entornos verdes.
4.Charlas y talleres:Invitar a expertos en medios ambiente para dar charlas sobre la importancia de la naturaleza y cómo cuidarla, lo que puede inspirar a los jóvenes a valorar su entorno.
Con estas acciones concretas, podemos trabajar juntos para reducir el impacto del «trastorno por déficit de naturaleza» en nuestros niños y fomentar una conexión mas profunda con el mundo natural que los rodea.
17 junio, 2025 a las 7:18 pm #58808
Daniel RodolfoParticipanteEl trastorno de déficit de naturaleza es uno de los males que se dió como consecuencia del sobre uso de las tecnologías, dejando de lado el contacto con la naturaleza. Hoy los dispositivos digitales pasaron a ser el nuevo vicio de esta generación. El uso continuo ha llevado a qué los estudiantes acarreen diferentes dolencias físicas y psíquicas, desde la obesidad, visión disminuida hasta el estrés por el uso exagerado de estos dispositivos.
Hoy la escuela debe tomar un nuevo rol , crear los vínculos entre los estudiantes y la naturaleza, ya sea por medio de salidas a zonas rurales , cómo así también visitas a reservas naturales .
Tucumán es un paraíso selvático por dónde se lo mire y aún así no hay ese vínculo entre los alumnos y la naturaleza, sea cuál fuere el ciclo escolar.
Es necesario crear un conciencia ecológica , la cual solo se puede cuando el alumno trabaja de manera concreta con elementos de la naturaleza
Algunas actividades a realizar serían . Salidas al aire libre , ya sea patio de la escuela, salidas por el barrio o plaza mas cercana.
Crear viveros comunitario, dónde toda la comunidad educativa sea participe activa , docentes , alumnos , familia.
Encuentro con otras escuelas de zonas rurales. Dónde haya un intercambio de juegos entre ambas instituciones
17 junio, 2025 a las 7:32 pm #58810
Agustina DamarisParticipanteBuenas noches
Opinión personal desde la realidad local (Monteros, Tucumán)
En Monteros, como en muchas ciudades del interior, los niños y jóvenes tienen cada vez menos contacto real con la naturaleza. Las pantallas, la urbanización y la falta de espacios verdes accesibles han reemplazado las caminatas, el juego en el pasto o el simple mirar del cielo. Esto genera desconexión emocional y física con el entorno, y no es casual que también se observe un aumento en problemas como la ansiedad, el estrés o la falta de atención, incluso en niveles educativos iniciales. Muchas escuelas no tienen patios naturales, y las familias, por miedo o rutina, limitan el juego al aire libre.
Propuestas concretas y viables para revertirlo en el contexto actual:
1.Clases al aire libre: aprovechar plazas, senderos, patios o la misma vereda de la escuela para enseñar desde otro lugar (ciencias, arte, lectura, juegos).
2.Huertas escolares o comunitarias: pequeñas, incluso en macetas o palets. No se necesita mucho espacio para reconectar con la tierra.
3.Proyectos “Exploradores del barrio”: caminatas guiadas por el entorno, con observación de aves, plantas, huellas, sonidos, etc.
4.Alianzas con reservas cercanas (Horco Molle, San Javier) para salidas escolares con foco en la biodiversidad local.
5.Espacios de “pausa verde” en cada jornada escolar: 10 minutos de conexión con plantas, dibujo de la naturaleza , observar el cielo o cualquier actividad que nos conecte con la naturaleza.
Saludos.-17 junio, 2025 a las 7:33 pm #58811
NorbertoParticipanteDescrito por el periodista y escritor Richard Louv en su libro publicado en 2005 Last Child in the Woods: Saving our Children from Nature-Deficit Disorder (El último niño de los bosques: salvar a nuestros niños del trastorno por déficit de naturaleza) pero prefigurado por diversos profesionales de la educación y la psicología ambiental, el síndrome por déficit de naturaleza es un concepto que pretende destacar las carencias que derivan del limitado contacto con la naturaleza, especialmente de los niños. Su investigación también sugiere que el Trastorno por Déficit de Naturaleza debilita la alfabetización ecológica y la administración del mundo natural. Estos problemas se relacionan directamente con lo que los expertos están llamando la «epidemia de inactividad» o la “pérdida del juego independiente».
A pesar de ser ampliamente discutido y referenciado, el TDN aún no ha sido formalmente validado como un trastorno clínico en los manuales médicos y de salud mental; no obstante, se presenta como un problema relevante por las consecuencias que trae aparejadas (Louv, 2019). Nos estamos refiriendo a efectos documentados y que podemos dividir en dos grupos.
En primer lugar, efectos sobre la salud humana tales como depresión, estrés, trastornos del sueño, ansiedad, irritabilidad, ausencia de creatividad e imaginación, obesidad y sobrepeso… (Louv, 2012, 2019; Freire, 2011).
En segundo lugar, una menor preocupación por los problemas ambientales (Evans et al., 2018; Rosa y Collado, 2020), con las implicaciones que ello conlleva para la preservación del planeta en el actual contexto de crisis ecológica (Evans, 2019).
El trastorno por déficit de la naturaleza es una idea – no una condición médica o mental oficial. Por lo tanto, no se reconoce como un trastorno en ningún manual médico como el Manual de diagnóstico y estadística de trastornos mentales (DSM-5). Esto significa que, si bien puede experimentar síntomas del trastorno de déficit de la naturaleza, no es algo que un médico pueda diagnosticar oficialmente.
Cuando se pasa tiempo en la Naturaleza, el área del cerebro que está relacionada con la depresión y la ansiedad aumenta en actividad, teniendo un impacto positivo en su estado de ánimo, ayudando a enfocarse en emociones más positivas, mejorar la memoria y la capacidad de multitarea y concentración.
Existen estudios que han demostrado que explorar, jugar y aprender en la naturaleza mejora el rendimiento académico más que la instrucción en aulas interiores, escribieron Sarah Milligan-Toffler y Richard Louv en “The Urgent Case for Green Schoolyards During and After COVID-19”, publicado en el sitio web de Children & Nature Network. En una breve revisión integral de la investigación, los investigadores descubrieron que se producen cambios positivos en la perseverancia, la resolución de problemas, el pensamiento crítico, el liderazgo, el trabajo en equipo y la resiliencia, habilidades esenciales para superar los desafíos sin precedentes que enfrentamos hoy en día.
Hoy sabemos que si el día tiene 24 horas: y un chico de 8 años pasa 4 horas al día pegado a la pantalla, duerme 9 horas y pasa 6 horas en clase, ¿cuánto tiempo puede pasar en contacto con la naturaleza si vive en una gran ciudad más o menos alejada de la naturaleza?.
Los jóvenes cada vez tienen menos ocio en la naturaleza. Esta realidad se vincula con el despertar de la conciencia ambiental, pues el ocio en estos entornos promueve una mayor conexión emocional con la naturaleza, lo que influye en las actitudes y comportamientos proambientales (Martínez García y otros, 2020).
La naturaleza también ayuda físicamente ya que un ambiente relajante puede ayudar a reducir su nivel de estrés y la frecuencia cardíaca, que son los principales factores que contribuyen a las enfermedades del corazón.
Contactarse con la Naturaleza, sin necesidad de ser agreste, puede motivar a moverse más y hacer ejercicio, mejorando sus niveles de aptitud física y promoviendo un estilo de vida más saludable – lo cual ha demostrado reducir el riesgo de cáncer, mejorar la calidad del sueño y aumentar la esperanza de vida.
Por otro lado, y desde un punto de vista pedagógico, el contacto con los entornos naturales también ha demostrado ser una estrategia muy ventajosa para el desarrollo cognitivo y emocional de los menores (Summers y otros, 2019). En este sentido, la exposición regular a la naturaleza no solo mejora la atención (Jhonson y otros, 2019) y la memoria (Heon y otros, 2023), sino que también fomenta la resolución de problemas y la reducción del estrés y la ansiedad (Yao y otros, 2021).
Todas estas capacidades son cruciales para un aprendizaje efectivo, y su fortalecimiento mediante el contacto con la naturaleza puede desembocar en un mejor rendimiento académico y una mayor capacidad de adaptación al contexto escolar (Martínez García y otros, 2024).
Además, la mayoría de los ambientes naturales se concentran en la periferia de las ciudades, y como en estas predominan el cemento y el asfalto con un protagonismo indiscutible de los vehículos a motor, las superficies vegetales son notablemente escasas. Esta circunstancia no solamente implica menores oportunidades para vincularse con espacios naturales (Chawla, 2020; Colléony y otros, 2020; Ying y otros, 2020), sino que también ha supuesto cambios significativos en los ecosistemas, y se ha llegado a una situación que perjudica la salud del medio ambiente y de los seres humanos (Pahissa y otros, 2020).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la cuarta parte de la morbilidad mundial, un tercio en el caso de la infancia, se asigna a factores de degradación ambiental modificables” (Múgica y otros, 2013).
En Paraná, Entre Ríos, el Parque Botánico ofrece un espacio para el contacto con la naturaleza y actividades al aire libre, lo cual puede ser beneficioso para personas con el Trastorno por Déficit de Naturaleza (TDN).
Sin dudas el desarrollo de parques infantiles con elementos naturales y diseño accesible, como el Parque Urquiza de la ciudad, demuestran cómo estos espacios pueden mejorar el bienestar emocional y la inclusión de niños con diferentes necesidades.
Así, el hábitat urbano, sumado al estilo de vida propio de estos contextos (estrés, prisas, individualismo…), repercute en la salud y bienestar, y más concretamente en la de aquellos grupos más vulnerables como el infantil. Por ello, cada vez son más las personas que sienten que sus ritmos cotidianos, esclavizados por el reloj, repercuten en su estado físico y emocional y demandan una vuelta a lo “natural”.
Una de las estrategias podría ser la creación de “aulas verdes” (modelo español de los años 90 vinculados a la Educación Ambiental) en los propios centros escolares, espacios de aprendizaje al aire libre donde el alumnado pueda interactuar directamente con la naturaleza mientras adquiere conocimientos y competencias en diversas áreas del currículo.
Otra estrategia podría ser naturalizar los patios de las escuelas, especialmente las ubicadas en las grandes urbes, con el objeto de facilitar el juego libre y desestructurado en contacto con entornos naturales. Y es que, como señalamos, promover un enfoque pedagógico que valore el contacto regular con espacios verdes también contribuirá a educar desde un punto de vista ambiental a los menores.
Sería importante en este caso, poder formar en forma concreta a tutores, monitores o personas interesadas en las bondades que existen en un lugar cargado de historia como el Parque Urquiza de Paraná, con monumentos que recuerdan a próceres como Urquiza, junto a construcciones como las viejas baterías de cañones que defendieron el río Paraná de las invasiones inglesas, árboles añosos nativos y exóticos, que deberían los niños aprender a diferenciar; los cuales se llenan de aves que a simple vista suman más de 50 fáciles de reconocer por sus hábitos, colores, alimentación y vuelo.
Los conceptos de reciclaje, separación de residuos, cuidado de flora y fauna pueden abordarse en caminatas breves por senderos donde se pueden observar y distinguir acciones de cuidado de lo natural con la disposición adecuada de residuos separados en contenedores específicos entendiendo la necesidad de colaborar individualmente para el beneficio de todos.
En el Día Mundial de la Naturaleza suelen hablarnos de proteger y cuidar nuestro entorno. Pero la educación en la naturaleza propone algo distinto. «No es tener un planeta mejor, sino formar a mejores personas para un planeta mejor. Esto se consigue mediante el afecto y la experiencia», señala Katia Hueso. Así, a través de la educación en la naturaleza, los niños se desarrollan de forma mucho más saludable; pero además, conectan con su entorno y lo sienten como algo propio, que valoran y respetan.
Naturaleza en la ciudad: podemos intentar 1) Un paseo por un jardín botánico que no conozcamos; 2) Un partido al aire libre; 3) Salir a remar al río Paraná; 4) Jugar con amigos o mascotas en un espacio abierto; 5) Ir a un cine de verano al Anfiteatro o proyectar una película en la terraza de casa; 6) hacer una fiesta en el jardín, si lo tenemos o lo tiene algún amigo.
Hoy debe trabajarse en lograr ciudades sostenibles, de dimensión humana e integradas en la naturaleza de forma que los ciudadanos no tengan que esperar al fin de semana para salir a por su “dosis de naturaleza”, sino que vivan integrados en ella, una forma de evitar que el síndrome por déficit de naturaleza alcance en un futuro a corto plazo categoría clínica. Esto implica arbolado urbano adecuado, mayor cantidad de espacios verdes, promoción de transporte sostenible y espacios de ciclovías y caminatas ordenados.
Por lo tanto, abordar el TDN desde una perspectiva pedagógico-social exige una revalorización de la educación al aire libre y la reestructuración y diseño de los entornos escolares y comunitarios para incluir espacios verdes que faciliten la interacción con la naturaleza.
Con estas evidencias, creemos que está lejos de toda duda la importancia de que la población en general y el colectivo infantojuvenil en particular restituyan en sus vivencias de ocio cotidiano la vinculación con los espacios al aire libre y los entornos naturales, pues no solo contribuiremos a su bienestar, sino que estaremos apostando por una sociedad más comprometida con la búsqueda de soluciones a la crisis ecológica global.
17 junio, 2025 a las 7:40 pm #58813
FlorenciaParticipanteAmbos textos reflejan una realidad que también se observa en nuestra comunidad: niños, niñas y adolescentes están cada vez más desconectados del entorno natural. La pérdida del contacto cotidiano con la naturaleza no solo impacta en su desarrollo emocional y físico, sino también en la construcción de un vínculo afectivo con el ambiente. En Santa Rosa, La Pampa, a pesar de contar con espacios verdes como parques y la Laguna Don Tomás, o espacios naturales cercanos como la Reserva Parque Luro, muchas veces lxs niñxs y adolescentes crecen lejos de ellos, priorizando actividades tecnológicas o escolares en espacios cerrados. Es importante repensar nuestras prácticas educativas para volver a acercar la naturaleza a la vida cotidiana.
Como profesora en Ciencias Biológicas, considero que el contacto directo con la naturaleza es fundamental no solo para abordar muchos de los contenidos de la materia, sino también para despertar la curiosidad de lxs estudiantes. Promover experiencias educativas al aire libre favorece el aprendizaje significativo y fortalece el vínculo con el entorno que habitamos.
17 junio, 2025 a las 7:41 pm #58814
Alicia EdithParticipanteTeniendo en cuenta el tema planteado creo importante plantear una diferencia básica y observable a simple vista. Se trata del mero hecho del contexto en el que se vive y se desarrolla el niño. Es claro que la situación de un niño que vive en una ciudad no es la misma de la de un niño que vive en una zona rural.
Por ejemplo, hace unos años trabajaba en una escuela céntrica y, cada vez que hablábamos de animales y/o plantas regionales, era preciso mostrar una foto o imagen ya que eran pocos los que lo conocían. Sin embargo, actualmente, trabajo en una escuela del distrito de Cuadro Benegas y la mayoría de mis alumnos viven en puestos, fincas o en lugares donde se crían animales. La mayoría de ellos conocen la fauna y flora de la zona pudiendo expresarse y contar diversas situaciones vividas con dichos animales y/o en el campo, algunas más generales tales como las que se citan en el artículo “La vitamina que tanta falta nos hace” del sitio Planeta Tierra, y otras más específicas o regionales como las jineteadas, crianza y cuidado de los animales que viven en sus casas, hierbas medicinales, uso de las plantas, ciclo reproductivo, riego, etc. Por supuesto que no puedo aseverar que esta es la situación idílica ya que, el celular o la Tablet ocupan y distraen su atención más de lo que uno quisiera.
Teniendo en cuenta esta realidad creo que, sin importar el contexto, no podemos dejar de reconocer las potencialidades o los beneficios del contacto diario con la naturaleza (tanto en los niños como en los adultos). En este sentido el artículo “Beneficios de Conectar a los Niños con la Naturaleza” de la Universidad del Estado de Carolina del Norte Facultad de Diseño nos plantea un detalle pormenorizado de los mismos. Sin embargo, creo que no podemos dejar de sumar los beneficios relacionados con el hecho de conocer y reconocer su entorno, adquiriendo un sentido de permanencia y de querencia con su terruño, lo que le permite, también, el reconocer las potencialidades y la necesidad de cuidar y proteger las especies de la región en la que vive.
Igualmente, sea cual sea el contexto o la situación de los alumnos, coincido con María Silvina en referencia al ejemplo que demos los adultos. Es imposible que los chicos se acerquen o interactúen con la naturaleza, si nosotros los adultos no damos el ejemplo ya sea dentro o fuera del ámbito escolar.
Alicia17 junio, 2025 a las 7:43 pm #58815
Yolanda NoemíParticipanteBuenas tardes!! Muy interesante los artículos opino y concuerdo con lo descrito en los mismos, estamos atravesando un momento en donde la era digital esta muy presente en adultos y niños provocando el llamado Trastorno por déficit de naturaleza. Como docentes considero que es una buena oportunidad para poder promover espacios de reflexión con las familias, con la comunidad local y alumnos/as, crear vínculos con la naturaleza, actividades lúdicas al aire libre, encuentros en espacios costeros aprovechando las hermosas playas con las que cuenta nuestra ciudad de Puerto Madryn. Salidas a plazas cercanas, posibles proyectos de huertos escolares, trabajo en red con otras instituciones locales como Pro-huerta, Educación ambiental, centros de salud para que den charlas sobre la importancia de una alimentación saludable. Confeccionar folletos con los alumnos/as y flias que refleje los beneficios de estar en contacto con la naturaleza y de la actividad física al aire libre (caminar-andar en bici-trepar, juegos al aire libre).
17 junio, 2025 a las 7:44 pm #58816
Milena del ValleParticipante<p style=»text-align: left;»>Buenas noches.</p>
En la actualidad, vivimos en un mundo en donde los niños, jóvenes y adolescentes están sumergidos en la tecnología, como los celulares, tablets, computadoras y videos juegos.Esta adicción a los dispositivos digitales afecta de muchas maneras, así también como la desvinculación con la naturaleza.
Es por ello, que como docentes debemos estimular a los estudiantes con una mayor Educación Ambiental, ya que nos brinda muchísimos beneficios, como por ejemplo, apoya la creatividad y la resolución de problemas, entre otras cosas.
Por tal motivo, propondría charlas, jornadas y talleres sobre la Educación Ambiental, así también como paseos al aire libre en diferentes paisajes y reservas, como la que tenemos en nuestra provincia de Tucumán, la Reserva de Horco Molle.
Saludos.
17 junio, 2025 a las 7:50 pm #58818
Carlos GonzaloParticipanteHola, buenas tardes colegas.👋
Comparto mi aporte en el presente Foro que hoy nos convoca:
Como docente que vive y trabaja en Famaillá, Tucumán, no puedo dejar de observar cómo, año tras año, el vínculo de niños y jóvenes con la naturaleza se vuelve más tenue, más distante, casi anecdótico. En una zona donde abundan los citrus, los cañaverales y los cerros dibujan el horizonte, la vida al aire libre debería ser cotidiana. Sin embargo, predomina el encierro, las pantallas y el sedentarismo. El concepto de “trastorno por déficit de naturaleza” que desarrolla Richard Louv no es una exageración, es una fotografía precisa de lo que ocurre en muchas infancias actuales: cuerpos quietos, miradas distraídas, mentes agitadas.
Este fenómeno deteriora la salud física de los niños, debilita su capacidad de asombro, su imaginación, su regulación emocional y su vínculo con lo colectivo. En nuestras escuelas, en lugar de aprovechar el aire puro y verde del paisaje, el patio o el cerro, muchas veces se encierra al estudiante en un aula donde el entorno natural apenas existe como contenido curricular, y no como experiencia pedagógica. Las consecuencias ya son visibles: ansiedad, desgano, apatía, pérdida de sentido por lo que se aprende.
Frente a esta realidad, propongo las siguientes acciones concretas:
1. Salidas educativas al entorno local: Es fundamental incorporar salidas regulares al entorno inmediato, ya sea pensar en una caminata hasta el río, una visita guiada a un vivero local, un recorrido por zonas de monte nativo o cultivos de citrus.
2. Jornadas de recolección y clasificación de residuos: Organizar caminatas comunitarias para recolectar basura en zonas cercanas a la escuela (veredas, baldíos, canales, plazas). Esta acción puede articularse con ESI, Formación Ética, Ciencias y Arte. Luego, en el aula, trabajar la separación de residuos, reflexionar sobre el consumo responsable y reutilizar parte del material recolectado en producciones artísticas o de comunicación. Siguiendo esta línea, el cuidado del ambiente se transforma en una acción educativa concreta, con impacto situado.
3. Campamentos escolares como espacios de convivencia: Acampar una noche en el patio de la escuela o en algún predio cercano permite a los estudiantes vincularse de manera diferente con la naturaleza, pero también con sus pares y docentes. Cocinar juntos, dormir al aire libre, escuchar los sonidos nocturnos, encender una fogata, mirar las estrellas son experiencias simples que fortalecen los lazos, desarrollan la autonomía y generan aprendizajes significativos que ningún libro puede ofrecer.
4. Construcción y sostenimiento de una huerta escolar comunitaria: Destinar un espacio de la escuela para el armado de una huerta como parte del proyecto educativo anual. Cada curso puede asumir el cuidado de un cultivo específico, registrar su crecimiento, vincularlo a contenidos curriculares y articular con familias que compartan saberes de siembra, abono o riego. La huerta puede proveer alimentos para meriendas saludables, semillas para intercambio, o plantas para regalar en fechas especiales.
5. Propuestas recreativas con la naturaleza como protagonista: Incluir juegos tradicionales al aire libre, recorridos de orientación por el barrio, búsquedas del tesoro, circuitos de aventuras con materiales reciclados y naturales. Estas actividades desarrollan motricidad, cooperación, toma de decisiones, disfrute del entorno y creatividad, todo en contacto directo con la naturaleza. Recuperar el juego libre y desestructurado es también una forma de educar en libertad.
6. Proyectos comunitarios para fortalecer el vínculo escuela-entorno: Impulsar proyectos que integren a la comunidad en acciones de cuidado ambiental. Por ejemplo: una campaña de forestación con participación de familias y organizaciones locales; un mural colectivo con mensajes sobre el ambiente; un festival escolar del reciclaje; una feria de plantas nativas; un día de trueque de productos naturales. Estas acciones posicionan a la escuela como agente activo en la transformación cultural y ambiental del territorio.
Abrazo grande 🙋♂️17 junio, 2025 a las 7:52 pm #58819
Mariana SoledadParticipanteLos artículos básicamente, dan a conocer la importancia que los niños/as, tengan acceso y contacto con el entorno natural. Promueven que se los acerque y tengan la posibilidad de explorarlo, conocerlo, investigarlo y jugar en él.
La situación de encierro obligatorio (pandemia), provocaron que las diferentes pantallas, estén a libre demanda de adultos y niños/as, dejando de lado el entorno.
La tecnología, la urbanización y los diferentes miedos de los adultos, han causado el alejamiento de las niñeces del medio natural, provocando diferentes enfermedades como, sedentarismo, falta de concentración, depresión, falta de creatividad, poca tolerancia a la frustración, querer resolver u obtener todo al instante, perder la capacidad de asombro, y lo más importante, se dejó de aprender mediante las experiencias y el contacto directo con los objetos y elementos de la naturaleza y entorno.
Como educadores, deberíamos fomentar en las escuelas, volver a esto, que pasen más tiempo libre en la naturaleza y espacios verdes, para que vuelvan a desarrollar estas habilidades y capacidades que se han dormido, mediante salidas educativas de calidad a espacios como, reservas, caminatas, observación del entorno, exploración del espacio verde, obtención de objetos de estudio como diferentes hojas de arboles, piedras, arena, tierra, algún insecto, ver sus comportamientos, estudiar el hábitat y las condiciones donde estos viven, investigar las diferentes flores del lugar, recolectar muestras de diferentes charcos y laguna, entre otras.
Promover el acercamiento de espacios verdes desconocidos para los niños, como Parques Nacionales en diferentes provincias de la Argentina ( por medio de videos, fotos, links, folletos, mapas, recorridas virtuales, realizar entrevistas a guarda parques de los Parques Nacionales seleccionados, buscar y recorrer el IG y Facebook de los mismos, etc) para fomentar un estudio profundo… para aprender sobre la importancia de conservar la naturaleza, la biodiversidad, y los ecosistemas que allí se encuentran, para comprender como se conservan estos espacios naturales para que las futuras generaciones puedan disfrutarlos y cuidarlos.
Aprender sobre parques nacionales ayuda a valorar el patrimonio natural y promover el respeto por el medio ambiente.
Saludos a todos
17 junio, 2025 a las 7:53 pm #58820
Franco EstebanParticipante<p class=»MsoNormal»><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;»>Actualmente la tecnología se impuso en detrimento de El trastorno de déficit de naturaleza. Vivimos en una sociedad altamente tecnológica y muy acostumbrados a ella, al punto de pensar que si no tenemos internet o algún tipo de señal el mundo está perdido. Nunca se pusieron a pensar cuando les cortan la luz o hay fallas generales tanto a nivel provincial como nacional, ¿y si dejo de esperar en mi casa a que esto regrese y me voy al parque, plaza o simplemente salir a caminar? . Creo que el 95% prefiere esperar en sus casas al punto de no darnos cuenta que antes (hablo para los q nacimos en el 2000 para atrás) éramos felices con salir a jugar</span><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;»> </span><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;»>a la vereda , a andar en bicicleta o subir arboles como lo dice Richard Louv. Cosas tan naturales que fueron desapareciendo paulatinamente y arrasadas por sociedades mas tecnológicas, que, si bien no considero que esté mal, ya que las sociedades cambian, son dinámicas y como tal siempre se adaptan a nuevos procesos. Pero no debemos descuidar lo que la tierra nos brinda, el aire, contemplar el cielo, cortar flores (¿quien no cortaba en su niñez los famosos dientes de león -Taraxacum erythrospermu- y les soplaba en la cara a algún familiar o amigo?) , salir </span><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;»> </span><span style=»font-family: Arial, sans-serif; text-align: justify;»>a tomar mates o la merienda en las veredas, etc. No es difícil darnos cuenta que muchos niños el día de mañana tendrán problemas de visión como bien lo aclara el articulo ‘’ Beneficios de Conectar a los Niños con la Naturaleza’’ o problemas de socialización.</span></p>
<p class=»MsoNormal» style=»text-align: justify;»><span style=»font-family: ‘Arial’,sans-serif;»><span style=»mso-spacerun: yes;»> </span>Es deber primordial como padres y educadores hacer entender a los alumnos y niños , en nuestras aulas, los beneficios que conllevan el conectar con la naturaleza, hacer proyectos interdisciplinarios con otras materias, como ser geografía o biología para poder realizar salidas educativas a lugares representativos de nuestras provincias. En mi caso en agosto tengo salidas a Tafi del valle y en septiembre al Cadillal.Soy profesor de historia y conectar con otras materias para este tipo de salidas es muy enriquecedor tanto para alumnos como para los mismos docentes.</span></p>17 junio, 2025 a las 7:57 pm #58821
GUSTAVO MARCELOParticipanteBuenas tardes a todos, en mis escuelas del conurbano sur , mas exactamente Glew, Claypole, Burzaco, los alumnos están abordados por las nuevas tecnologías, principalmente el celular, ya que se utiliza también como una herramienta para abordar los diferentes temas de sus vidas cotidianas. Hay una falta de conexion con el medio ambiente, pero yo creo que esa conexión ya viene de todos los ambiente en las cuales viven nuetros chicos. El avance de la industria, como el desarrollo de nuevas costumbres hacen que las familias en general tengan un desapego con la naturaleza, profundizándose cada vez más a través de la pobreza y la indigencia de la población, que lamentablemente utilizan lo poco que los rodea para su alimentación y no de la conciencia de la preservación y cuidado del mismo.
Yo creo que a través de la educación como herramienta fundamental para el desarrollo de la población en la conservación del medio ambiente.
Que se modifique la curricula de la eduación en la obligatoriedad de temas como la salud de los individuos que está ligada directaminte a la naturaleza y la contaminación.
El aprendizaje de que cada vez más encontramos diferentes problemas de salud referidos a la problematica de la contaminación, los desechos, el hacinamiento y el no cuidado de la naturaleza.
Tomar conciencia del avance del consumo excesivo, el descarte, y la contaminación de los lugares de recreación.
Como profesor de estudiantes adolescentes y adultos, veo muchas veces una falta de interés ya que a nivel mundial , nacional y provincial, no se toman medidas serias para poder revertir todo lo que ocurre con muchas problemáticas ambientales…como una de las más importantes ..» el cambio Climatico».
17 junio, 2025 a las 8:12 pm #58825
Ramiro AndresParticipanteBuenas noches!
En Victoria, E.R estamos privilegiados de vivir en una ciudad rodeada de una naturaleza increible (el río, las islas, campos y flora y fauna). Sin embargo, la realidad es que muchos niños, al igual que en otras partes del mundo, pasan cada vez menos tiempo en contacto directo con la naturaleza. La exposición a pantallas, el ritmo de vida de las familias y la falta de empatía con la naturaleza contribuyen a lo que Richard Louv define como «trastorno por déficit de naturaleza».Los beneficios presentados en el folleto son aplicables en nuestros niños/as: mayor creatividad, concentración, aumento de la actividad física, etc. De esta manera, debemos brindar oportunidades para que ellos se conecten con la naturaleza para su desarrollo integral.
Ideas:
- Crear huertas domésticas y escolares.
- Fomentar el juego al aire libre. De esta manera incentivamos que los niños salgan al patio y que exploren.
- Aprovechar la cercanía de la costa e islas y realizar expediciones para observar la biodiversidad presente.
- Proponer en nuetras aulas actividades relacionadas a la plantación de árboles nativos.
17 junio, 2025 a las 8:34 pm #58827
Luis LeandroParticipanteEl Trastorno por Déficit de Naturaleza (TDN) es un concepto que ha ganado relevancia en los últimos años, destacando cómo la falta de contacto con el entorno natural puede afectar la salud física y mental. Aunque no es un diagnóstico médico formal, diversos estudios han señalado su impacto en problemas como el estrés, la ansiedad, el déficit de atención y la depresión.
En el contexto local de Catamarca, donde la naturaleza es un recurso abundante, es fundamental promover el acceso a espacios verdes y fomentar actividades al aire libre. Sin embargo, la urbanización y el uso excesivo de tecnología pueden estar reduciendo el tiempo que las personas pasan en contacto con la naturaleza.
Algunas ideas concretas y viables para abordar esta problemática incluyen:
-Incorporar más áreas verdes en espacios urbanos, como parques y jardines comunitarios.
-Promover actividades al aire libre en escuelas y lugares de trabajo, incentivando caminatas, excursiones y clases en espacios naturales.
-Reducir el tiempo de pantalla, fomentando el juego y la exploración en entornos naturales.
-Crear programas de educación ambiental, para concientizar sobre los beneficios del contacto con la naturaleza. -
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