Conectar a las niñas y niños con la Naturaleza

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  • #58890

    Jenifer Sofia
    Participante

    Buenos días,
    Después de la lectura de la quinta clase «De pastos, gauchos y venados», aún hoy sigo reconociendo que he sido afortunada por tener la infancia que tuve, conectada siempre con la naturaleza. Mi familia nos llevaba cada dos fines de semana a la casa de mis tíos en el campo, por lo que acostumbrábamos montar a caballo y caminar en el monte, así como buscar piquillín en temporada. Cuando podíamos íbamos al parque recreativo «Mapu Vey Puudú» o, más conocido como «Club de caza» en el que nuestras familias podían dejarnos jugar libremente porque era un espacio seguro, con límites fijos, por lo que estaban tranquilos dejándonos solos. Actualmente, no es conocido ese lugar por los infantes, así como tampoco conocen el Parque Luro. Los niños no trepan caldenes, no sólo por el temor de los padres que se los prohíbe, sino porque están mirando una pantalla, sumergidos en la conexión de la virtualidad, pero desconectados de su entorno. Los niños no salen a las calles, no sólo por los diversos peligros que supone, sino porque, no encontrarán a sus vecinos saliendo, porque, también están «detrás» de una pantalla. Muchas escuelas ya no tienen el patio con «suelo» de tierra, sino de concreto y, su único contacto con la tierra, es el arenero en el jardín. Los artículos «la vitamina que nos falta» publicada por la Fundación Planeta Tierra en colaboración con Chris Price y «Beneficios de conectar a los niños con la naturaleza» nos invitan a repensar las infancias, a reconocer el riesgo físico, psicológico, emocional, cognitivo y mental que supone el «trastorno por déficit de naturaleza» e impulsar a la acción, que no nos quedemos de brazos cruzados con ese diagnóstico, sino que nos involucremos, que tratemos de reconectar ese vinculo de los niños con los espacios verdes.
    Algunas propuestas para recuperar ese vínculo con la naturaleza pueden ser las huertas escolares, experiencias educativas fuera del ámbito escolar ya sea a reservas naturales, al Parque Luro, al Club de caza, campamentos, talleres (como hacer al señor alpiste), entre muchos otros.

    #58892

    Alexia Gabriela
    Participante

    En León Rouges es evidente como ha disminuido el contacto cotidiano con la naturaleza, sobre todo en las infancias. A pesar de estar en una zona rural, noto que muchos chicos y chicas pasan gran parte del día frente a pantallas y casi no juegan al aire libre. Actividades que antes eran comunes, como explorar el Monte o jugar cerca del río, se han vuelto poco frecuentes. Esto se refleja en el aumento de síntomas como ansiedad, falta de concentración o irritabilidad. El concepto de «trastorno por déficit de naturaleza» ayuda a poner en palabras una realidad que muchas veces pasa desapercibida.
    Propuestas posibles:
    ▪️ Realizar salidas escolares a espacios naturales cercanos, como el Monte o el río, para aprender en contacto directo con el ambiente.
    ▪️ Crear huertas escolares o familiares, que permitan a los chicos vincularse con la tierra , las plantas y el trabajo colectivo.
    ▪️ Revalorizar los patios escolares, incluyendo sectores verdes con plantas nativas, árboles y espacios de sombra.
    ▪️ Incluir en la enseñanza cuentos, leyendas y canciones tradicionales relacionadas con la naturaleza, como la forma de reconectar emocional y culturalmente con el entorno natural.
    Volver a la naturaleza es urgente y necesario: no solo para cuidar el ambiente, sino también para cuidar nuestra salud física, mental y emocional.

    #58903

    Belen
    Participante

    Hola a todos y todas, coincido con el termino o concepto utilizado en los materiales brindados. En los ultimos años por multiples razones ha ido disminuyendo el contacto de las y los niños con la naturaleza, el causante de este suceso es multiple, desde la utilizacion de tecnologias a temprana edad, el miedo de los padres, la situacion de vida en una ciudad, la negacion de las y los niños a jugar afuera y conectarse con el espacio. Destaco que en mi pueblo, de pocos habitantes esto tambien ha ido cambiando, aunque podemos ver algunas situaciones de niños que todavia conservan el sentido de lo natural y ese tiempo de recreacion despegado de pantallas, es un beneficio en cierto modo el vivir en un pueblo pequeño, donde existe el peligro claramente, pero es en menor proporcion.

    #58904

    Nehemias
    Participante

    Los artículos muestran la realidad que se vive hoy en día, mas con el auge de las nuevas tecnologías. El revalorizar la naturaleza, el lugar y las especies que son fundamentales en nuestro entorno es importante poder transmitirlo, además de aprovecharlo benéficamente.

    Algunas opciones que se me ocurren es:

    • Viajes de estudios
    • Trabajos a campo
    • Cuidado del medioambiente

    Yo creo que primero debemos empezar por nuestro lugar, comenzar a valorar el entorno natural local para luego avanzar e ir inculcándole a los chicos los espacios que tenemos disponibles y que son importantes para que se desarrolle la flora y fauna.

     

    #58907

    Sintia Manuela
    Participante

    Buenos días.  Espero se encuentren todos muy bien. Justamente ayer conversamos con mi hijo mayor (19) sobre la necesidad de cambiar algunos hábitos familiares.  Rescato lo que el me decía,  su observación: » mamá creo que Juana (mi hija menor) necesita disfrutar de su infancia en un entorno cómo en el que mi hermano y yo crecimos.  Ellos asi cómo yo han disfrutado de la naturaleza en su máxima expresión, y rescato este párrafo del primer artículo: «Acampar en el jardín, andar en bicicleta por el bosque, trepar a los árboles, recoger insectos, recoger flores silvestres, correr entre pilas de hojas de otoño… Estas son las cosas de las que están hechos los recuerdos de infancia…» estos son los recuerdos que tienen mis hijos mayores. Pero ahora nuestra realidad es otra, por vivir en la ciudad, por el » traqueteo» diario, Juana poco disfruta de la naturaleza y observo en ella el trastorno por déficit de atención. Las pantallas de td tipo fueron el centro de atención por un tiempo.

    Cómo familia ya estamos trabajando en los cambios necesarios para el bienestar físico y emocional de nuestra niña y nuestro también.

     

    #58910

    Giuliana Nazarena
    Participante

    Los dos artículos compartidos plantean una misma preocupación, los niños y las niñas estan cada vez más alejados de la naturaleza, lo que afecta su desarrollo de muchas maneras. El trastorno por deficit de naturaleza se usa para describir cómo esta falta de contacto con el mundo natural puede generar problemas como estrés, irritación, falta de atención, poca creatividad, entre otras. Una realidad es que el uso excesivo de pantallas, la falta de espacios verdes, el poco tiempo de los adultos para acompañar, o el poco interes de los niños/as por conectar con la naturaleza ya que es algo totalmente desconocido en muchas ocasiones dificultan este contacto. Es por esto que se propone reconectar a los chicos con la naturaleza por medio de juegos al aire libre, caminatas, acampes, explorar su entorno cercano ya que el estar en contacto con la naturaleza, mejora la atencion, creatividad, salud y bienestar emocional. El contacto con la naturaleza es tan necesaria como una buena alimentación. Para poder lograr este contacto es importante que la familia, la escuela y la comunidad trabajen juntas, proponiendo actividades de exploración directa al aire libre, talleres informativos acerca de la realidad actual y las consecuencias de los usos excesivos de pantallas.

    #58911

    Diego Javier
    Participante

    La desconexión de los niños con la naturaleza es una problemática global que también se refleja claramente en el contexto local de San Miguel de Tucumán. Al igual que en otras ciudades, los niños tucumanos pasan cada vez menos tiempo al aire libre, debido al auge de la tecnología, el aumento de la urbanización, la inseguridad y la falta de espacios verdes accesibles y seguros. Esta situación se ha visto agravada por la pandemia, que limitó aún más las oportunidades de contacto directo con la naturaleza y reforzó hábitos de vida más sedentarios y “puertas adentro”.
    Las consecuencias de este “trastorno por déficit de naturaleza” son evidentes: mayor incidencia de obesidad infantil, problemas de atención y concentración, dificultades en el desarrollo emocional y social, y un aumento en síntomas de estrés y depresión en niños y adolescentes. Además, se observa una disminución en la creatividad, la capacidad de asombro y el aprendizaje experiencial, aspectos fundamentales para un desarrollo integral y saludable.
    En San Miguel de Tucumán, si bien existen parques y plazas, muchos de estos espacios no están debidamente equipados ni mantenidos, y a menudo no resultan atractivos ni seguros para el juego libre y la exploración. Esto limita las posibilidades de que los niños y sus familias puedan aprovechar los beneficios que brinda la naturaleza en el entorno urbano.
    Ideas concretas y viables para el contexto actual

    1. Naturalización de espacios escolares y comunitarios:
      Transformar patios escolares y jardines de infantes en espacios verdes con árboles, arbustos, huertas y áreas de juego naturalizadas, utilizando especies nativas y de bajo mantenimiento.
      Incentivar proyectos de huertas escolares y comunitarias, donde los niños participen activamente en el cultivo y cuidado de plantas y alimentos.
    2. Programas de educación ambiental y actividades al aire libre:
      Implementar salidas educativas regulares a parques, reservas urbanas y áreas periurbanas, promoviendo el aprendizaje vivencial y el contacto directo con la naturaleza.
      Organizar talleres y jornadas familiares de plantación de árboles, compostaje, observación de aves y exploración de la biodiversidad local.
    3. Mejorar y mantener los espacios verdes urbanos:
      Gestionar con autoridades municipales la mejora de plazas y parques, asegurando su limpieza, seguridad y accesibilidad, e incorporando áreas de juego naturalizadas sin estructuras rígidas. Fomentando la creación de “corredores verdes” que conecten diferentes espacios naturales dentro de la ciudad.
    4. Sensibilización y participación comunitaria:
      A través del desarrollo de campañas de concientización sobre los beneficios del contacto con la naturaleza para la salud física y mental de los niños y sus familias.Promoviendo la participación de vecinos, escuelas y organizaciones en el diseño, uso y cuidado de los espacios verdes.
    5. Integrar la naturaleza en la vida cotidiana:
      Incentivando a realizar actividades simples y accesibles como caminatas familiares, paseos en bicicleta, picnic en plazas, juegos tradicionales al aire libre y exploración de la flora y fauna local. Esto fomentara que las familias reduzcan el tiempo de pantalla y prioricen experiencias al aire libre, incluso en patios o jardines pequeños.

    Estas acciones pueden contribuir significativamente a revertir la tendencia de desconexión con la naturaleza, promoviendo el bienestar integral de la infancia y fortaleciendo el tejido social y ambiental de la ciudad.

    #58913

    Sol
    Participante

    Vivo en Wilde, una zona bastante urbanizada, y en mi día a día, tanto en el jardín como en los espacios que comparto con las familias, noto cómo los chicos tienen cada vez menos contacto con la naturaleza. Pasan muchas horas frente a pantallas, en espacios cerrados, con rutinas aceleradas y poco tiempo para el juego libre al aire libre. Esto tiene consecuencias que ya no podemos dejar pasar: ansiedad, dificultades de concentración, falta de motivación, entre otras.

    Leer sobre «trastorno por déficit de naturaleza» me hizo pensar en lo urgente que es recuperar ese vinculo con lo natural. No solo por una cuestión ecológica, sino porque esta directamente relacionado con la salud emocional, física y mental de las infancias.

    Creo que se pueden hacer muchas cosas simples y posibles desde nuestro rol docente. Algunas ideas que me parecen viables para aplicar en nuestro contexto actual:

    • Proponer salidas al entorno mas cercano, como la plaza del barrio, para observar árboles, insectos, escuchar los sonidos o simplemente disfrutar del aire libre.
    • Armar una pequeña huerta o rincón verde en el jardín, aunque sea en macetas, para que los chicos puedan sembrar, regar, tocar la tierra y ver crecer algo que cuidaron.
    • Incorporar materiales naturales al juego: hojas, piedras, semillas, ramas, cortezas, con los que se pueden crear propuestas sensoriales o de arte.
    • Leer cuentos y poesías que hablen de la naturaleza, para despertar el interés y abrir conversaciones sobre el entorno, los animales, los arboles y como podemos cuidarlos.
    • Priorizar las actividades al aire libre, incluso si es solo llevar una manta al patio para leer, dibujar o compartir una ronda.

    Siento que volver a conectar con la naturaleza también es una forma de sanar. Y no hace falta irse muy lejos, sino tener una mirada atenta, sensible y disponible para encontrar lo natural incluso en los espacios más urbanos,

    #58914

    Carolina Alejandra
    Participante

    Hola buenos días, realmente lo que plantean los artículos es una problemática cada vez más observada en la vida diaria, los niños carecen de la presencia de sus padres debido a que ambos trabajan y el tiempo dedicado a compartir con ellos es muy reducido, lo que les es más fácil darles un ordenador para el entretenimiento y evitar compartir con los niños/as actividades al aire libre, en contacto con la naturaleza.

    En la ciudad donde vivo hay muchos sitios y lugares para disfrutar de la naturaleza, caminatas por la montaña, por senderos autiguiados, museos para que puedan visitar y no sólo disfrutar sino también aprender. En la institución escolar donde trabajo tenemos un sendero interpretativo natural, en el cual se llevan a cabo actividades en él, y también la institución tiene su propio invernadero lo cual implica que los alumnos lleven a cabo diferentes actividades que tienen que ver con el entorno natural.

     

    #58917

    Daiana Macarena
    Participante

    Luego de leer los artículos y reflexionar sobre esto pude ponerme a pensar en esta gran falta que tenemos en mi localidad y en el resto del mundo. El nivel de concientización e importancia de la naturaleza ah avanzado en pocos años pero aun falta muchísimo por recorrer. Es una afirmación que los niños no conectan con la naturaleza y esto se debe al aumento frente a las pantallas, la urbanización y falta de espacios verdes, escuelas poco orientadas a la naturaleza y estilos de vida acelerados. Esto ah generado miles de problemas a nivel cerebral en los niños (por el uso de pantallas), falta de empatiza con el medio ambiente y pobre desarrollo sensorial y motor. Como docentes desde las escuela podemos tener un rol clave y transformador para que los pequeños logren conectar con la naturaleza, incluso dentro de los límites de la escuela, se pueden realizar propuestas de aprendizaje al aire libre como por ejemplo arte en el patio del colegio o si no cuenta con uno espacio llevaros a una plaza cercana, además sumando a esto una educación transversal, esto ayudará a incorporar temas relevantes relacionados con la biodiversidad, ecología, sostenibilidad, cambio climático. Y algo que se viene haciendo en algunos colegios aunque en otros aun es necesario implementar es la creación de huertos escolares.

    #58918

    Milagros
    Participante

    Buenos días a todos!.

    Teniendo en cuenta lo leído de los artículos proporcionados, se puede decir que «El ultimo niño en los bosques» nos invita a prestar atención sobre la desconexión con la naturaleza y efectos negativos no solo en los niños, sino también en los adultos. Ya que, al alejar a ambos del entorno natural, aparecen problemas comunes como depresión, obesidad, fatiga crónica, hiperactividad y dificultades de aprendizaje. 

    El informe «Beneficios de conectar a los niños con la naturaleza», nos invita a fomentar experiencias en la naturaleza, que no solo beneficia la atención y la salud de los niños, sino que también enriquece su aprendizaje y bienestar integral. Este enfoque nos propone un cambio hacia una educacion mas viva, activa y respetuosa del entorno natural.

    En Victorica (La Pampa) una localidad rodeada de naturaleza y con espacios verdes disponibles, aun se observa que muchos niños/jóvenes pasan gran parte del tiempo en interiores, frente a la pantalla o con poca conexión directa con el entorno natural. A pesar de vivir en un lugar donde el acceso a la naturaleza es posible, esta no siempre se aprovecha como recursos educativos o de bienestar. Es fundamental revalorizar el contacto con la naturaleza en las infancias, no solo para mejorar la salud mental y física, sino también para fomentar el aprendizaje vivencial y el respeto por el ambiente.

    IDEAS CONCRETAS Y VIABLES

    • Creación de una huerta escolar comunitaria; Aprovechar terrenos de la institución para armar una huerta donde los niños puedan participar activamente del proceso. Dicha actividad, se puede relacionar con los espacios de Ciencias Naturales, Matemática y Lengua.
    • Clases al aire libre
    • Salidas educativas cortas y frecuentes
    • Juegos y actividades tradicionales al aire libre

    Estas acciones no requieren grandes intervenciones, pero si compromiso y ganas de transformar la manera en que los niños aprenden y se relacionan con su entorno. En una localidad como Victorica, estas iniciativas son totalmente posibles y podrían marcar una gran diferencia en la educacion y en el bienestar infantil.

    Saludos!

    #58922

    Cristina
    Participante

    Buen dia a tod@s!!.

    La lectura de los artículos plantean una realidad lamentable y actualizada de las infancias y adultos también. La pandemia considero que reforzó el uso de nuevas tecnologías para todos y hoy es difícil pensar alternativas, pero no imposible. En la ciudad de Esquel, programas específicos son las pequeñas colonias que se generan para paseos en bicicleta, atletismo, caminatas, etc, pensadas en contacto con la naturaleza.

    Pero como multiplicadores de significados creo que la escuela es la institución más certera para incentivar y motivar a los estudiantes, familias y comunidad educativa con proyectos de vida en la naturaleza, hay que hacerlo con tiempo por la burocracia de permisos, pero con tiempo es posible.

    Considero que los recreos en escuelas que tienen patio, son espacios de recreación que se podrían repensar estrategias para fortalecer el contacto con la naturaleza, favoreciendo las relaciones vinculares, la salud, manejar sus emociones de una mejor manera y valorar el ambiente natural.

    #58925

    Brenda
    Participante

    Buen día a todos!. Debido al uso excesivo de la tecnología, estamos viendo en todo el mundo resultados negativos para la salud y no solamente con los niños también personas adultas: como sobrepeso, falta de concentración, estrés, depresión, etc. Y se debe a la falta del contacto con la naturaleza; ya sea caminando descalzos un rato por la tierra, plantando alguna plantita, regarla,  dar una caminata por el campo o un espacio verde, abrazar un árbol, sentarse junto un rió rodeado de las plantas y arboles , esto puede sonar tonto para algunas personas, pero realmente con estas acciones se nos renueva la energía. El sentimiento negativo que podamos llegar a sentir se transforma en tranquilidad, mejora la concentración, calma el estrés, pensamientos negativos, nos da felicidad. Es importante cuidar el entorno, respetarlo y transmitir estas acciones a los niños.

    En Tucumán, en donde vivo hay algunas escuelas que le dan mucha importancia al contacto con la naturaleza,  se hacen huertas escolares en donde también participan la comunidad y familias. Se hacen bicileteadas a lugares con espacios verdes, campamentos, se leen cuentos bajo los arboles. Por un corto periodo de tiempo trabaje en una escuela de montaña en donde brindan principal  importancia a cultivar plantas, hacer composts, reciclaje, muchas salidas y excursiones al aire libre, promueven el respeto por plantas y animales, la enseñanza es distinta en comparación con escuelas urbanas, la enseñanza debería ser mas como esta escuela recién  mencionada.

    #58930

    Nadia
    Participante

    Tal cual como dicen los artículos estamos faltos de «vitamina N» y  «vitamina G».  En mi entorno es cada vez mas evidente que la falta de tiempo de los adultos, recae en los niños y adolescentes. Siempre estamos corriendo a contra reloj y suplantamos algo tan valioso como el tiempo de calidad con nuestros hijos, estudiantes, etc. En las calles ya no se ven correteando, jugando a la pelota, o a la mancha a los niños, como hace algunas pocos años. También influye la inseguridad, por ejemplo en José C. Paz, no hay muchos lugares cerca, plazas (no están en condiciones generalmente) o alguna reserva, tenemos que visitar localidades vecinas para eso.

    Algunas ideas, es que comencemos desde las casas a salir a los patios si es posible, a leer, tocar el pasto descalzos (prueben, es mágico), a jugar un ratito aunque sea con nuestros niños (y mascotas), y desde las escuelas, planifiquemos algunas actividades al aire libre, salidas educativas, visitas guiadas, juegos de competencias al aire libre, enseñemos a jugar a la rayuela, a saltar la soga y demás. los chicos disfrutan, aunque a lo primero nos miren raro, terminan divirtiéndose y nosotros también obvio.

    #58932

    Karina
    Participante

    Buenos días a todos, acuerdo con que el avance de la tecnología por un lado trae muchos beneficios propios de la «evolución» de la humanidad, pero por otro lado, creo que es parte del incremento a la inherente desconexión de los niños (aunque también adolescentes y hasta de los adultos) con la naturaleza, y hablo de que «es parte» ya que no sólo la tecnología es la responsable: cuando era chica (tengo 53 años), lo común era encontrarse en la plaza o andar en bici hasta cualquier hora, siempre había un vecino que nos miraba o se podía acudir ante cualquier dificultad (léase la curita de doña Isabel para el que se caía primero de EL árbol del barrio..). Hoy el panorama es otro, sin duda la inseguridad y las violencias han crecido -un fenómeno mundial- y las dinámicas familiares hacen que algunos peques tengan sus agendas bien cargadas.

    En el lugar que habito, hay sectores de niños quienes se desarrollan en zonas rurales y la naturaleza es parte de su vida, y otros en la zona más urbana quienes (imagino que su actividad en la naturaleza ha disminuido en comparación con tiempos menos «tecnológicos») aún pasan tiempo afuera: aprovechando un contexto espectacular rodeados de lagos, ríos, bosque, montaña, senderos, etc.

    Respecto a las ideas concretas y viales de la consigna, cabe señalar que, ya hay proyectos en marcha (y pensamos sumar más) que se desarrollan para generar el contacto y cuidado del entorno que nos rodea, así como de buenas prácticas, para dar algunos ejemplos: las huertas en el cole, desde el Parque Nacional se organizan salidas, charlas y actividades diversas (algunas lúdicas, otras de investigación) para que a través del conocimiento, se genere empatía por las especies que protegemos y así con los (chicos) nombrados «PROTECTORES DEL BOSQUE» aprender y apreHender a respetar y amar la gran diversidad de la que somos parte.

    #58933

    María Lidia
    Participante

    Como docente en Veinticinco de Mayo( L.P), el concepto del «Trastorno por Déficit de Naturaleza» no es lejano, sino algo que veo a diario. En las aulas se ve cómo la pantalla compite con el cielo, cómo el bullicio digital interrumpe el canto de los pájaros y cómo el asfalto reemplaza la tierra bajo los pies. Me preocupa que, a pesar de estar rodeados de hermosos paisajes, las nuevas generaciones puedan crecer desconectadas de un elemento tan fundamental para su desarrollo. Siento la responsabilidad de no solo enseñarles sobre el mundo, sino de ayudarles a sentirlo, a ensuciarse las manos, a respirar aire puro y a redescubrir la magia que reside en lo simple y lo natural. Para mí, una conexión profunda con la naturaleza no es un lujo, sino una necesidad vital para la salud física, mental y emocional de nuestros chicos y chicas. Desde mi rol, tengo la oportunidad de ser un puente entre mis alumnos y el entorno natural de Veinticinco de Mayo. Buscaría integrar la naturaleza de forma transversal en el currículum y en la vida escolar:

    Podria utilizar el patio cada vez que se pueda, no solo como lugar de recreo, sino una extensión del aula al aire libre, usando el entorno como recurso. ¿Cuántas sumas podemos hacer con piñas de un pino? ¿Cuántos cuentos pueden nacer de observar una hormiga o una nube?

    Podriamos proponer la creación y el cuidado de una huerta escolar, involucrando a los alumnos en todo el proceso. Además, plantaríamos especies de La Pampa para atraer aves, por ejemplo, creando un mini-ecosistema en la escuela y aprendiendo sobre la biodiversidad local.

    Seria bueno poder recorrer los paisajes cercanos, el río colorado, ya que muchos alumnos no lo conocen, a pesar de estar viviendo en la localidad. Estos paseos serían una oportunidad para aprender sobre la flora y fauna local, la geografía y la importancia de conservar nuestro ambiente.

    Otra actividad que se me ocurre utilizando elementos encontrados en la naturaleza: hojas, ramas, piedras, semillas, como expresión artística. Esto no solo estimularía la creatividad, sino que también reforzaría la idea de que la belleza y los recursos están a nuestro alcance.

    Se podría realizar charlas con Expertos Locales: Invitaría a productores rurales, compartir sus conocimientos y experiencias sobre el cuidado del campo, la ganadería sostenible y la conservación de la biodiversidad pampeana.

    También se podría realizar jornadas de limpieza de espacios verdes o de reforestación en la comunidad (Aunque se realizan este tipo de jornadas en secundaria, se podrian incluir en propuestas para primaria). La acción directa y el servicio refuerzan el sentido de pertenencia y responsabilidad ambiental.

    Me gustaría que cada niño de Veinticinco de Mayo no solo conozca la naturaleza, sino que la sienta como parte de ella. Que desarrolle un amor y respeto profundo y que lleve esa conexión consigo a lo largo de toda su vida, protegiendo y valorando el invaluable patrimonio natural que nos rodea.

     

     

     

    #58938

    Marta
    Participante

    En nuestra provincia del Chaco, especialmente en ciudades como Resistencia, cada vez se ve más cómo niños y jóvenes pasan menos tiempo al aire libre, y más conectados a pantallas. Esto, sumado a la pérdida de espacios verdes y del monte nativo por el avance urbano o agrícola, nos aleja del contacto con la naturaleza, algo que es clave para nuestra salud física y mental.
    Me parece muy importante pensar en este “déficit de naturaleza” como algo real, sobre todo porque se nota en problemas como el estrés, la ansiedad o la dificultad para concentrarse, no solo en chicos, también en adultos. El monte chaqueño, nuestros ríos, lagunas y espacios naturales deberían ser parte de la vida diaria, no algo lejano.
    Algunas ideas concretas para mejorar esta situación en nuestro contexto:
    • Incentivar las salidas escolares al aire libre, a reservas o espacios naturales cercanos, como el Parque Urbano Tiro Federal o la Laguna Argüello.
    • Promover actividades educativas en contacto con la naturaleza, como huertas escolares o caminatas por senderos interpretativos.
    • Generar espacios verdes en barrios y escuelas, con especies nativas que atraigan aves e insectos polinizadores.
    • Hacer campañas de sensibilización que muestren los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza, no solo para el ambiente, sino también para la salud emocional.
    Necesitamos reconectar con lo natural, sobre todo desde chicos, para crecer con más bienestar y también con más conciencia ambiental.

    #58942

    Noelia
    Participante

    Ambos textos abordan un tema siempre vigente, y aún más urgente: la desconexión de la infancia con el entorno natural. En Entre Ríos, la riqueza ecológica y la identidad rural tienen que convivir con un avance urbano creciente, lo que es una problemática que siempre se refleja. A pesar de vivir rodeados de naturaleza, muchas infancias no acceden de forma libre o en lo cotidiano a esos espacios, sea por miedos sociales por la inseguridad, condiciones de infraestructura o por el mayor de los condicionamientos el predominio de «tecnologías sedentarias». ¿Cómo hacemos en la actualidad para revertir esta tendencia cada vez más instalada en la vida de todos? Los espacios naturales, hoy un tesoro, son necesarios para el desarrollo sano y pleno. Aunque nuestro entorno local ofrece ríos, arboledas, reservas, parques, paisajes rurales accesibles, muchas veces estos espacios no forman parte del cotidiano. ¿Barreras culturales? ¿Planificación urbana? ¿Miedo al entorno fuera de control? La educación ambiental es una herramienta para generar vínculos, pero no parece ser una parte activa de la vida cotidiana. Y es en esto donde la educación y el diseño de espacios deben estar presentes. Actividades de «naturalización» de patios escolares, recorridos educativos en espacios al aire libre … Nosotros, la comunidad podemos fortalecer apoyo y acción en los espacios verdes. Si la naturaleza es la «Vitamina G» para el bienestar, entonces cada esfuerzo que hagamos por acercarlas a las nuevas generaciones ya es una de las mayores inversiones a futuro.

    #58943

    Gastón Rafael
    Participante

    Como docente de Geografía, vivo con una preocupación creciente: noto que muchos estudiantes conocen más del mundo a través de una pantalla que saliendo al patio o caminando por el entorno natural que los rodea. Nací en la ciudad de Buenos Aires, pero desde hace años vivo en Cholila, en la Patagonia, rodeado de un entorno único: estamos justo en una zona de transición entre la estepa y el bosque andino patagónico, con una gran riqueza en flora y fauna. Muy cerca de la escuela hay lagos, ríos, montañas y senderos que invitan a explorar, observar y aprender con todos los sentidos.
    Al leer los textos propuestos, “Beneficios de Conectar a los Niños con la Naturaleza” y “El último niño en los bosques” de Richard Louv, sentí que describen perfectamente lo que observo día a día: una desconexión entre niños y naturaleza que afecta su salud, su creatividad, su concentración e incluso sus vínculos sociales. Louv habla de un “trastorno por déficit de naturaleza”, y no puedo evitar pensar en cómo esta realidad se manifiesta incluso en un lugar prácticamente rural como Cholila, con tanta naturaleza accesible.
    Por eso, propongo salidas de campo desde la escuela, tanto caminando como en vehículo. Por ejemplo, a menos de una hora está el Parque Nacional Los Alerces, un sitio ideal para articular proyectos con Ciencias Naturales (flora, fauna, glaciares), Historia (pueblos originarios, colonización), Educación Física (caminatas, orientación), y por supuesto, Geografía. También se pueden hacer caminatas cortas hacia el Lago Carlos Pellegrini —conocido también como Lago Mosquito— donde los estudiantes podrían recolectar residuos, crear un documental con sus celulares, registrar sonidos naturales o utilizar apps como Seek o Relive para trabajar con geolocalización y mapas.
    Creo profundamente que estas experiencias son esenciales no solo para enseñar contenidos, sino para cultivar algo más profundo: el vínculo con el territorio, el amor por lo que los rodea, y una conciencia ambiental activa.
    Como dice el documento sobre los beneficios del aprendizaje al aire libre, la naturaleza mejora la concentración, la salud física, la resolución de problemas, la autodisciplina, e incluso las relaciones sociales. ¿Qué más podríamos pedirle a una clase?
    Creo que tenemos que hacer el esfuerzo como docentes, de pasar del diagnóstico a la acción. Y salir, simplemente salir a la naturaleza, con nuestros alumnos, es un excelente punto de partida.

    #58944

    Martina
    Participante

    Buenas tardes, leer los artículos me hizo revalorizar el recreo en mi escuela «Las Lengas», donde salvo que lloviera a cántaros o hubiese alerta de viento, salíamos todos los días al menos media hora al bosque. Si bien en esta latitud el clima implica  un tiempo de preparación,  según mi experiencia con hábitos incorporados y la prioridad de la actividad para la institución es posible. Nos hacían llevar una bolsa con una muda de ropa completa para cambiarnos por si nos mojábamos todas las semanas, etc. Valía treparse a los árboles y ensuciarse con tierra las manos, a veces, cuando nevaba mucho, nos quedábamos más tiempo afuera con los maestros. Recuerdo  una vez que hicimos un iglú varios cursos, utilizando como molde de ladrillo los baldes para limpiar la escuela, era enorme. También teníamos un campamento por año, con el curso y los maestros. Actualmente estas escuelas mantienen la misma dinámica. Entiendo que cuentan con el espacio y que tal vez, en un modelo educativo que tiene esta actividad como prioridad es más fácil organizarse.

    Pensamientos e ideas que me surgieron:

    – Si la actividad es prioridad se encuentra la forma.

    – Caminatas al aire libre a zonas cercanas.

    -Realización de un herbario/algario estacional como invitación a reconocer la flora del lugar. Podría ser con plantas que hay en su casa, en la escuela y se podría charlas de cuáles son del lugar y cuáles no.

    -Inauguración de un diario de campo de la escuela, compartido o individual, donde cada uno escriba lo que llame la atención o le guste de la naturaleza. Escribir, en mi opinión, mejora la conciencia.

    – Registro del tiempo de sueño, utilización de dispositivos digitales y actividades al aire libre en un cuaderno personal.

    – Cuidado de un espacio natural, que la institución pueda utilizar cotidianamente. El sitio de recreo o algún espacio verde de la ciudad.

    – Colocación de cartelería hecha con materiales accesibles de manera respetuosa en algunas especies.

    – Cianotipia creo que se puede realizar con niños.

    Parece muy interesante el libro que menciona, no lo conozco! Gracias por compartir

    Saludos

     

     

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