Conectar a las niñas y niños con la Naturaleza

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  • #60202

    Sole
    Participante

    Buenos días, considerando lo aportado tanto por las clases como por los artículos de lectura para dicha participación, coincido que desde hace unos años y acentuándose aun mas en pandemia el uso de pantallas ah provocado tanto en niños como en adultos la poca/nula vinculación con el medio natural. En el lugar donde vivo, y desde las escuelas donde me desempeño se generan actividades fuera del ámbito educativo de manera tal de fomentar el vinculo no solo con la naturaleza sino también y no menos importante entre pares, que puedan entablar un dialogo, experiencias que vayan mas allá de la pantalla. Considero sumamente importante que se trabaje en las escuelas con proyectos de talleres sobre educación ambiental, proyectos comunitarios, eventos de conciencia ambiental que no solo involucren al alumnado sino también a las familias.

    #60205

    Cesar Guillermo
    Participante

    <p class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%;»><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>En Tucumán, especialmente en áreas urbanas como San Miguel, muchos niños están perdiendo el contacto con la naturaleza. Cada vez menos juegan en patios o plazas, y más en pantallas, lo que coincide con el “síndrome de déficit de naturaleza” que describe Richard Louv en “El último niño en los bosques” Si bien allí se propone fomentar el contacto con entornos naturales, aquí ese vínculo se debilita aún más por el crecimiento urbano y la deforestación.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%;»><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»> </span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%;»><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>La Fundación Vida Silvestre sostiene que la educación ambiental debe integrar valores, arte, consumo responsable y contacto directo con la naturaleza para construir conciencia ecológica Tucumán, esto es urgente: el bosque chaqueño y las yungas locales han perdido grandes extensiones por desmontes legales e ilegales —un fenómeno común en el norte del país—</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%;»><b><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>Ideas viables para reconectar a los niños con la naturaleza local</span></b></p>

      <li class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;»><b><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>Club de exploradores urbanos</span></b><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>
      Organizar salidas semanales a plazas como 9 de Julio o Percy Hill, y a reservas como Horco Molle, con guías que expliquen la flora local y herramientas sencillas (guías, lupas, audífonos para canto de aves). Además, incentivar diarios naturales donde anoten lo que descubren. Inspirado en y Vida Silvestre</span>
      <li class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;»><b><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>Arte natural en la escuela</span></b><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»>
      Implementar en aulas actividades de collage, títeres o murales con elementos recolectados (hojas, semillas, plumas), integrando dibujo, poesía y reflexión sobre especies autóctonas</span>
      <li class=»MsoNormal» style=»line-height: 115%; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;»><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%;»>“Guardianes del bosque” en plazas</span><span style=»font-size: 12.0pt; line-height: 115%; font-family: ‘Times New Roman’,serif;»><br data-start=»791″ data-end=»794″ /><span class=»relative»>Inspirados en Greenpeace: limpieza de parques, clasificación de residuos, reflexiones sobre consumo responsable. Al finalizar, una charla o mini-guía de especies y cómo cuidarlas</span></span>
    #60208

    Roxana Elisabet
    Participante

    ¡Buen día! Reflexionando a partir de la lectura de ambos artículos y del material aportado en cada clase del curso, me invita a pensar que no hay medioambiente que se pueda cuidar si no se lo conoce, se lo explora, se lo palma, se lo siente. Esto es posible entonces a partir de la información que deben recibir los niño y niñas en edad escolar y también en sus hogares, a través de la posibilidad de realizar actividades al aire libre como colonias y talles extraescolares; actividades manuales escolares y en el hogar, y la propia reflexión a partir del trabajo escolar y familiar.

    El contacto con la naturaleza para verla, sentirla, olerla, escucharla permitirá habilitar intenciones de exploración, indagación y curiosidad que sólo es posible a través del contacto directo.

    Hoy en día, existen a mi zona parque de los más variados aparte del tradicional con hamacas y toboganes. Pero lo que más destaco es la tendencia actual de construirlos en espacios cada vez más amplios para el esparcimiento y rodeados de vegetación que en muchos casos suele ser de tipo autóctona; como es el caso de agregar un espacio de juegos en el «bosque de caldenes».

    Saludos!

    Roxana

    Algunas formas posibles y viables para tal fin son los parques tradiciones y los más organizados y modernos, donde además de juegos contienen otros didácticos (ta-te-ti; encastre, etc) o de destrezas y habilidades como redes, pasadores, etc). Considero que el clásico arenero no debe faltar en ningún parte

     

    #60213

    Georgina Noralí
    Participante

    uenas tardes!, los artículos nos invitan a la reflexión sobre la problemática actual del uso excesivo de pantallas y falta de contacto con la naturaleza creando como consecuencia trastornos, deficit, problematicás sociales, de autorregulación, tolerancia a la frustración, a la resolución problemas, etc. En nuestra realidad local se observa como niños y niñas pasan la mayor parte de su tiempo en casas, frente a pantallas, alejados de espacios verdes y ese contacto. En Mendoza a pesar de contar con un entorno natural privilegiado, como la precordillera, parques, acequias, arboledas y áreas rurales cercanas, muchos niños no acceden a estos espacios por cuestiones de seguridad, falta de tiempo de los adultos o porque el juego al aire libre ha sido reemplazado por actividades digitales.
    Esta desconexión  no solo empobrece su desarrollo físico y emocional, sino que también limita su conciencia ambiental y su sentido de pertenencia al lugar dónde habitan.

    En mi caso como docente y naturalista estoy muy comprometida con la ecología, las ciencias y el ambiente, al dar un taller de ciencias a nivel inicial y primaria, en mis clases fomento mucho la curiosidad, el pensamiento crítico y científico y a través de experiencias directas. ¡les acerco la naturaleza a los chicos!. Les llevo material vivo y didáctico a la escuela como compost, insectos, plantas, hacemos huertas con el material que cultivaron en clase, vemos flora y fauna autóctona, contaminación, el reciclaje, separación de residuos, etc. Lo que más me gusta es ver la cara de felicidad de los chicos al estar en contacto con los bichitos y la tierra, se sorprenden, se emocionan, hacen preguntas, investigan, algunos se llevan a casa los insectos y preparan su propio compost porque quieren «darles de comer y hacer una casita para los insectos». La verdad que es una experiencia muy linda y gratificante.

    propuestas concretas y viables:

    clases al aire libre

    caminatas interpretativas; organizar visitas o salidas educativas a reservas naturales, cerros, parques con guías y docentes que propicien la exploración, observación y reflexión sobre el entorno.

    patios verdes y comestibles: transformar espacios escolares en pequeños jardines o huertas. donde los chicos participen del cuidado y el cultivo.

    clubes de naturaleza: fomentar desde las escuelas o centros comunitarios, pequeños grupos de niños/as que se reúnan  para aprender explorar e interactuar con la naturaleza.

    tiempo sin patallas: incentivar acuerdos familiares y escolares que reserven momentos libres de pantalla.

    #60216

    Gladys
    Participante

    Hola buenas tardes, en relación con el análisis de los artículos, considero que sin duda nuestra infancia fué muy distinta a las infancias actuales. En mi caso creci y me crie en la zona rural de Gaiman y toda mi vida está relacionada a los animales, la huerta, los frutales, el río, los árboles, la loma, entre otros aspectos de la chacra. Pero tal como se expresa en los artículos, el avance de la tecnología ha invadido el mundo de las infancias, de tal manera que se reduce su vínculo y relación con el medio natural.
    Como docente tenemos un trabajo importante, ser el medio y nexo para posibilitar espacios de aprendizajes significativos, exploratorios y diversos. Algunas propuestas concretas que mencionaré a continuación fueron realizadas en el colegio secundario en donde trabajo:
    Salidas diversas: a las bardas aledañas al colegio, al Parque Paleontológico de Bryn Gryn, a la Laguna Cacique Chiquichano, entre otras.
    Herbarios: desde el área de Ciencias Naturales se realizaron salidas para recolectar plantas nativas, conocer su nombre y propiedades medicinales.
    Huerta escolar: se trabajó con la elaboración de plantines en macetas recicladas con papel que se genera en el mismo colegio. Una huerta vertical sobre el paredón del patio y plantines de cactus y suculentas. En cada aula hay una planta que es cuidada por los alumnos, al igual que en los pasillos y en el resto del patio.
    Adoptar mascotas: se trabajo en conjunto con el área de zoonosis del municipio para recolectar mantas, alimentos y se asignas algunos dias para salir a pasear los perros. En el mismo colegio aparecieron gatos de los vecinos, y fueron adoptados por todos los alumnos y alumnas.
    Forestación urbana: en conjunto con el área del Vivero Municipal, se creó un proyecto para forestar espacios como parques, plazas e ingreso del pueblo.
    Seguramente existen más formas para trabajar en conexión con la naturaleza y cada vez que se puede las clases suelen ser en el patio, al aire libre o en alguna plaza cercana.

    #60223

    Luciana
    Participante

    Finalizada la lectura de los articulos presentes,puedo mencionar que la tecnología genero un encierro en la gran mayoria de niños y niñas .Se perdio el contacto directo con la naturaleza,poder apreciarla y valorarla.

    En la actualidad prefieren el encierro ,estar conectados de manera virtual.Las familias poseen  poco tiempo ,se vive de manera acelerada,con miles de cosas en la cabeza ,tratando de salir adelante.Esto conlleva a no tener tiempo para conectar con el medio ambiente,poder compartir,socializar…

    Al tocar esta temática ,sabemos la importancia de cada institución educativa para poder adentrar a cada sujeto activo al mundo natural.Sabiendo que el resultado es totalmente significativo en lo que respecta a lo social,psicologico,fisica y academicamente.Es sumamente importante lograr en conjunto con diversas/os colegas una planificacion con propuestas dinamicas ,que presenten salidas de campo,donde tendrán  contacto directo con el medio ambiente ,logrando así : visualizar,comparar,tocar,registrar…

     

     

    #60224

    Claudia Susana
    Participante

    En nuestra localidad, se percibe un distanciamiento creciente de los niños y familias con el entorno natural, principalmente en zonas urbanas donde el cemento reemplaza al pasto y las pantallas desplazan al juego libre. Muchos chicos apenas pisan el pasto o se detienen a observar un árbol en el día a día, y esa falta de conexión se refleja en conductas de irritabilidad, cansancio constante y dificultades para concentrarse. El aire puro y los sonidos de la naturaleza han sido reemplazados por ruidos de bocinas y el encierro, generando una perdida del contacto con lo vivo que afecta directamente su salud emocional y su vinculo con el ambiente.  Una propuesta seria proponer jornadas de desconexión digital, reemplazando las pantallas por juegos de ronda, cuentos bajo un árbol o actividades artísticas utilizando elementos naturales.

    #60227

    Daniela
    Participante

    Buenas tardes, quería comentar que fueron, muy interesantes las lecturas implementadas y coincido la importancia de la naturaleza con nuestra salud. Esto viene ya desde nuestros ancestros donde el contacto con la tierra era mayor y el uso de la misma desde otro lugar. Las pedagogías alternativas tienen muy presente la naturaleza para el desarrollo de las actividades.
    En la ciudad donde vivo Santa Rosa, La pampa los espacios educativo donde trabajo, los espacios verdes son escasos o hasta insuficientes. Es necesario tomar relevancias para activar esos lugares y que los estudiantes se apropiaren. En secundaria es mayor este tipo de situaciones. Con una colega planteamos la cuestión de un aula verde…muy necesaria y modificar el espacio verde para generar un lugar mas donde los estudiantes puedan compartir…quedo en proyecto que debemos retomar para dar le la forma y que la institución nos apoye. Si se han sumando algunos arboles…como todo debe ser cuidado, es algo a trabajar con toda la institución.
    En la ciudad contamos con dos reservas urbanas, los caldenes y las Malvinas, ambas se puede acceder e ir a realizar actividades con los estudiantes para generar y motivar esos espacios con la naturaleza. Uno es mas amplio que otro pero están muy bueno para conectar con la naturaleza. Después las plazas y los parque de la parte mas antigua de la cuidad es la que esta provistas de especies que también son un valioso lugar de encuentro. Quedan otros que son necesario mejorar pero para ellos, son necesarias varias voluntades de las distintas comunidades de los barrios para que puedan llevarse a cabo.

    #60233

    Micaela
    Participante

    Hola ! buenas tardes .

    Luego de leer los artículos, puedo concluir que, aunque en mi localidad, que es pequeña, los niños vivan rodeados de naturaleza, no significa que estén en contacto real y significativo con ella. Y resulta interesante hacer mención a que, tener acceso, no es lo mismo que uso. Estar cerca de la naturaleza  no implica que los niños jueguen, exploren o se conecten con ella. NI LOS NIÑOS, NI NOSOTROS LOS ADULTOS.

    La mayoría de las veces se prioriza o prefiere el uso de las pantallas, incluso, en casa rurales. Y de esto, pues tengo pruebas y 0 dudas.

    Esto deja ver también, el poco interés que se le da a la naturaleza como fuente de conocimiento o recurso educativo.

    En conclusión, relacionando estos artículos con mi contexto, puedo decir que en contextos rurales suele asumirse que los niños están conectados con la naturaleza, por simple cercanía geográfica. Sin embargo, la vida moderna, el uso creciente de pantallas y los cambios culturales han generado una desconexión simbólica con el entorno natural, incluso en pueblos rodeados de campo. Es fundamental generar oportunidades concretas, guiadas y significativas de contacto con la naturaleza para prevenir los efectos del trastorno por déficit de naturaleza.

    #60234

    Viviana
    Participante

    Vivo en General Pico, si bien contamos con un entorno natural característico de la llanura pampeana, con campos, laguna y espacios verdes, muchas infancias crecen hoy desconectadas de ese paisaje. El uso excesivo de pantallas, la falta de tiempo libre y la escasa integración de la naturaleza hacen que los niños/as tengan menos oportunidades de jugar, explorar y aprender al aire libre. Por eso, es importante que desde las instituciones y familias se generen propuestas que recuperen ese vínculo con la naturaleza. Una idea idea concreta y viable sería naturalizar los patios escolares, incorporando más árboles, plantas, rincones verdes y huertas. Además, se podrían organizar salidas frecuentes al exterior, como caminatas a la laguna, visitas a campos, viveros o reservas cercanas, que no solo enriqueces los contenidos escolares, sino también promueven el bienestar físico y emocional de los chicos.

    #60245

    Juan Manuel
    Participante

    En barrios populares de San Miguel de Tucumán no es raro encontrar a niños y adolescentes que pasan la mayor parte del día encerrados en sus casas, frente a las pantallas y aislados del mundo natural. Esto afecta el desarrollo emocional, la creatividad y la salud mental de los jóvenes que sufren de mayor estrés, ansiedad o presentan déficit de atención. Las propuestas desde el aula tienen que centrarse en actividades que los involucren con las naturaleza, ya sea por ejemplo, con tareas de investigación y censo de los espacios verdes y vegetación que existen en sus barrios ; talleres de educación ambiental con la participación de gente especializada en el área; en esta época de frío tener alguna clase en un espacio verde al calor del sol;  elaborar proyectos o campañas escolares de reforestación (con el asesoramiento y acompañamiento de la dirección de espacios verdes de la ciudad); etc.
    Todas estas actividades de a poco irán generando esa conexión con la naturaleza genereando bienestar y conciencia ambiental.

    #60251

    Noelia María José
    Participante

    Opinión sobre la realidad local:

    En Monteagudo, al igual que en muchos otros pueblos del interior, el contacto de los niños con la naturaleza ha disminuido notablemente. Aunque estamos rodeados de cerros, ríos y vegetación, muchas infancias pasan más tiempo dentro de sus casas, frente a las pantallas. La urbanización, el uso intensivo de la tierra para cultivo, y la pérdida de espacios verdes accesibles han afectado esta relación. Incluso en las escuelas rurales, el contacto con el entorno natural muchas veces no se aprovecha como parte del aprendizaje.

    Ideas concretas y viables:

    Una propuesta sencilla es retomar salidas escolares cortas, como caminatas a orillas del río Medina o al monte cercano, integrándolas a contenidos escolares de Ciencias Naturales, Lengua o Arte. También se podrían organizar jornadas comunitarias con las familias para armar pequeños viveros escolares o huertas comunitarias. Desde la escuela, podemos invitar a personas mayores del lugar a compartir saberes sobre plantas nativas, remedios caseros o costumbres vinculadas al monte. Son acciones simples pero muy valiosas para que niñas y niños vuelvan a sentir curiosidad y afecto por el entorno que los rodea.

    #60252

    Noelia María José
    Participante

    Opinión sobre la realidad local:

    En Monteagudo, al igual que en muchos otros pueblos del interior, el contacto de los niños con la naturaleza ha disminuido notablemente. Aunque estamos rodeados de cerros, ríos y vegetación, muchas infancias pasan más tiempo dentro de sus casas, frente a las pantallas. La urbanización, el uso intensivo de la tierra para cultivo, y la pérdida de espacios verdes accesibles han afectado esta relación. Incluso en las escuelas rurales, el contacto con el entorno natural muchas veces no se aprovecha como parte del aprendizaje.

    Ideas concretas y viables:

    Una propuesta sencilla es retomar salidas escolares cortas, como caminatas a orillas del río Medina o al monte cercano, integrándolas a contenidos escolares de Ciencias Naturales, Lengua o Arte. También se podrían organizar jornadas comunitarias con las familias para armar pequeños viveros escolares o huertas comunitarias. Desde la escuela, podemos invitar a personas mayores del lugar a compartir saberes sobre plantas nativas, remedios caseros o costumbres vinculadas al monte. Son acciones simples pero muy valiosas para que niñas y niños vuelvan a sentir curiosidad y afecto por el entorno que los rodea.

    #60255

    Julieta
    Participante

    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>Con respecto a la propuesta planteada a partir de la lectura de los artículos mencionado, en Tucumán, y particularmente en algunas escuelas de Yerba Buena donde tuve la suerte de trabajar, cuentan con espacios al aire libre que son muy valiosos: patios con césped, aulas conectadas a pasillos abiertos, canchas, merenderos y zonas arboladas. Esta infraestructura ofrece una buena oportunidad para que los estudiantes estén en contacto frecuente con la naturaleza, algo que no siempre ocurre en otros entornos urbanos del país.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>Sin embargo, muchas veces se sigue priorizando el trabajo en el aula tradicional, limitando el uso activo de la naturaleza como parte del aprendizaje. Podemos cambiar esta mirada y aprovechar al máximo lo que ya tenemos.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>-Clases al aire libre:</span><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12pt; font-family: ‘Times New Roman’, serif;»> aprovechar el césped y los pasillos abiertos para dictar clases fuera del aula, favoreciendo la concentración y el disfrute del entorno.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>-</span></b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>Pequeñas huertas escolares o jardines de plantas nativas:</span><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12pt; font-family: ‘Times New Roman’, serif;»> proyectos sencillos que pueden mantenerse con participación docente y estudiantil, incluso integrando materias como Ciencias y Tecnología.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>-</span></b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>Creación de rincones verdes o estaciones sensoriales:</span><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12pt; font-family: ‘Times New Roman’, serif;»> espacios dentro del patio con elementos como flores, agua, texturas o aromas, que estimulen los sentidos y favorezcan la calma.</span></p>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>-</span></b><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>Visitas a reservas y parques naturales de la provincia:</span><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12pt; font-family: ‘Times New Roman’, serif;»> como el Jardín Botánico, el Parque Sierra de San Javier o la Reserva de Horco Molle, que son oportunidades valiosas para aprender desde la experiencia directa con el entorno natural.</span></p>
     
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; line-height: normal;»><span lang=»ES-AR» style=»font-size: 12.0pt; font-family: ‘Times New Roman’,serif; mso-fareast-font-family: ‘Times New Roman’; mso-ansi-language: ES-AR;»>En resumen, el “déficit de naturaleza” no siempre es por falta de espacios, sino por falta de uso consciente y pedagógico de los mismos. Esta capacitación también aporta a la formación docente para empezar a cambiar algunas dinámicas. En este caso particular de Yerba Buena, resulta en un privilegio contar con entornos que pueden ser aliados en el desarrollo físico, emocional y cognitivo de nuestros estudiantes. Y que parte de estas actividades sean transmitidas a sus hogares para que la familia también participe en pro del beneficio de sus hijos.</span></p>
    saludos!!

    Juli

    #60256

    Julieta
    Participante

    Con respecto a la propuesta planteada a partir de la lectura de los artículos mencionados, en Tucumán, y particularmente en algunas escuelas de Yerba Buena donde tuve la suerte de trabajar, cuentan con espacios al aire libre que son muy valiosos: patios con césped, aulas conectadas a pasillos abiertos, canchas, merenderos y zonas arboladas. Esta infraestructura ofrece una buena oportunidad para que los estudiantes estén en contacto frecuente con la naturaleza, algo que no siempre ocurre en otros entornos urbanos del país.

    Sin embargo, muchas veces se sigue priorizando el trabajo en el aula tradicional, limitando el uso activo de la naturaleza como parte del aprendizaje. Podemos cambiar esta mirada y aprovechar al máximo lo que ya tenemos.

    -Clases al aire libre: aprovechar el césped y los pasillos abiertos para dictar clases fuera del aula, favoreciendo la concentración y el disfrute del entorno.

    -Pequeñas huertas escolares o jardines de plantas nativas: proyectos sencillos que pueden mantenerse con participación docente y estudiantil, incluso integrando materias como Ciencias y Tecnología.

    -Creación de rincones verdes o estaciones sensoriales: espacios dentro del patio con elementos como flores, agua, texturas o aromas, que estimulen los sentidos y favorezcan la calma.

    -Visitas a reservas y parques naturales de la provincia: como el Jardín Botánico, el Parque Sierra de San Javier o la Reserva de Horco Molle, que son oportunidades valiosas para aprender desde la experiencia directa con el entorno natural.

    En resumen, el “déficit de naturaleza” no siempre es por falta de espacios, sino por falta de uso consciente y pedagógico de los mismos. Esta capacitación también aporta a la formación docente para empezar a cambiar algunas dinámicas. En este caso particular de Yerba Buena resulta en un «privilegio» contar con entornos que pueden ser aliados en el desarrollo físico, emocional y cognitivo de nuestros estudiantes. Y que parte de estas actividades sean transmitidas a sus hogares para que la familia también participe en pro del beneficio de sus hijos.

    Saludos!!

    Juli

     

    #60257

    Macarena Rocio
    Participante

    Hola, buenas tardes. Lo que plantea este articulo es como el estilo de vida urbano, el uso excesivo de pantalla y la sobreprotección han reducido significativamente el tiempo en que los/as niños/as pasan al aire libre. Propone recuperar el vinculo con la naturaleza como una herramienta para fomentar la salud, la creatividad, la autonomía y el aprendizaje significativo. A pesar de que en mi ciudad Puerto Madryn estamos rodeados de un entorno natural privilegiado, muchos/as niños/as pasan sus horas encerrados con un celular, tv, o Tablet, sin oportunidades reales de exploración activa al aire libre.

    Ideas concretas y viables:

    – Realizar salidas educativas al mar o zona como EL DORADILLO.

    – Organizar jornadas con las familias al aire libre.

    – Aprovechar espacios verde cercano a la escuela.

    #60262

    Silvana
    Participante

    Después de leer los artículos propuestos, resulta evidente que el “trastorno por déficit de naturaleza” no es un problema lejano, sino algo que ya se percibe en nuestra realidad local. En Tunuyán, Provincia de Mendoza, a pesar de encontrarnos a pocos kilómetros de la montaña que aún se conserva mediante la figura de Áreas Naturales Protegidas provinciales, no es tan frecuente que los niños y adolescentes realicen actividades en las mismas como algo habitual. Esto se refleja en que, muchas veces, pasan más tiempo frente a pantallas que explorando la naturaleza o visitando la montaña.

    Este distanciamiento de la naturaleza, tiene consecuencias como incremento del estrés, dificultades para concentrarse y una creciente desconexión con el ambiente. Frente a este panorama, creo que hay varias acciones concretas que se podrían impulsar:

    – Salidas educativas a reservas naturales o incluso a espacios verdes urbanos, para que las escuelas integren el aprendizaje al aire libre y en el marco de la educación ambiental.

    – Incentivar proyectos de huertas escolares o comunitarias, por ejemplo en escuelas técnicas agrícolas, que también enseñen sobre agricultura sostenible, alimentación saludable y ciclos naturales. Participación de estudiantes en la siembra, cuidado y cosecha con acompañamiento docente.

    – Promover días sin tecnología en los hogares, para dedicar tiempo a caminatas o actividades en la naturaleza. Organizar actividades familiares en las ANPs.

    – Campañas de plantaciones de árboles: Potenciar campañas municipales y escolares para plantar árboles y cuidar plazas, involucrando a la comunidad local y a las escuelas.

    – Creo que son acciones sencillas, pero poderosos, que pueden ayudar a revertir esa brecha entre las personas y su entorno natural, recuperando el vínculo esencial que tenemos con la naturaleza y, en el proceso, fortaleciendo nuestra salud mental y emocional. Tenemos en el Valle de Uco, lugares que se conservan aún en estado natural, lo cual es muy valioso para comenzar la reconexión desde hoy.

    #60266

    Noelia
    Participante

    Viviendo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es muy fácil acostumbrarse al cemento, al ruido constante y a la velocidad con la que se vive. A veces, incluso olvidamos que hay espacios verdes en la ciudad. Como docente, noto cada vez con más preocupación que muchas de mis estudiantes pasan gran parte del día conectadas a pantallas, ya sea por la escuela, redes sociales o videojuegos, y que no conocen demasiado los espacios verdes que nos rodean. Me sorprende que muchas no hayan ido nunca a la Reserva Ecológica, al Jardín Botánico o a alguno de los tantos parques que tiene Buenos Aires. Tampoco realizan actividades recreativas al aire libre, lo que me lleva a pensar cuánto estamos perdiendo con esta desconexión con la naturaleza.

    Cuando leí sobre el “trastorno por déficit de naturaleza”, sentí que por fin alguien ponía en palabras algo que venimos notando desde hace tiempo: que este alejamiento del entorno natural puede estar vinculado con síntomas que vemos en el aula todos los días, como la falta de atención, el cansancio, la ansiedad o el desgano. La naturaleza no es solo un recurso estético o de paseo, es parte fundamental de nuestra salud física y emocional. En una ciudad como la nuestra, con sus tensiones y ritmos acelerados, el contacto con lo natural debería ser una prioridad, especialmente en la infancia y la adolescencia.

    Creo que, desde el lugar que ocupamos como docentes, podemos aportar pequeñas acciones que generen grandes cambios. No hace falta irse lejos: organizar una clase al aire libre, hacer una caminata con sentido por la plaza más cercana, armar una huerta en el patio escolar, o incluso invitar a observar las plantas que crecen entre las grietas del asfalto, pueden ser formas concretas de reconectar. También es importante que empecemos a mostrarles a las chicas y chicos que la naturaleza no está solo “afuera” o en zonas rurales, sino que forma parte de su ciudad y de su vida cotidiana, si aprenden a mirar.

    Recuperar el vínculo con la naturaleza no es volver al pasado, es recuperar una parte de nosotros que fuimos dejando de lado. Y tal vez, en ese reencuentro, podamos empezar a sanar algunas de las heridas que deja el vivir siempre apurados, conectados y encerrados.

    #60268

    Matilda
    Participante

    Buenas tardes!
    Como docentes y madres/padres somos testigos partícipes y responsables de una época muy difícil para el contacto directo con la naturaleza, ya que vivimos en una sociedad en la que el sistema económico nos pide ser productivos full time, muchas horas de trabajo a un ritmo muy intenso que nos hace vivir a las corridas sin tiempo para respirar, observar, reflexionar, conectar con nuestro entorno natural; y esto, por imitación, lo viven también nuestros niños/as.
    Observamos con mucha tristeza cómo los niños/as pasan la mayoría de su tiempo encerrados ya sea por el uso de la tecnología o por la inseguridad en las ciudades, desconectados del otro/a. En las escuelas las infancias se encuentran atravesadas por la ausencia de concentración, la incapacidad para escuchar, crear, retener, interpretar, cooperar y demás habilidades que adquirimos gracias al contacto con la naturaleza.
    En este sentido, algunas actividades educativas al aire libre que se realizan en mi ciudad son: caminatas, jornadas escolares de juegos cooperativos en el patio, visitas en nuestra localidad a la laguna Delfín Pérez en la que se realizan caminatas y avistaje de aves nativas de nuestra región.
    En cuarto grado se realiza el tradicional viaje a Parque Luro, una Reserva provincial natural declarada área protegida sin aprovechamiento productivo y Patrimonio Natural, Histórico y Cultural desde 1996. Este parque se caracteriza por la presencia de tres paisajes: el bosque (o monte) de caldén, la laguna y el medanal; por la fauna exótica existente en la reserva, como el ciervo, el jabalí y las 160 especies de aves.
    Asimismo, algunas escuelas presentan un Proyecto de huerta que se lleva a cabo mayormente en las escuelas de doble jornada.
    Por otra parte, se podría implementar en los patios escolares en conjunto con la Dirección de espacios públicos de nuestra municipalidad, el diseño y concreción de espacios verdes.
    Saludos!

    #60274

    Ivana
    Participante

    <!–StartFragment–>

    <span style=»font-family: ‘Georgia’,serif; color: #333333;»>Hola, ¡buenas noches!</span>
    <p class=»MsoNormal» style=»mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; orphans: 2; text-align: start; widows: 2; -webkit-text-stroke-width: 0px; text-decoration-thickness: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-color: initial; word-spacing: 0px;»><span style=»font-family: Roboto; color: #333333; background: white;»><span>Lo que plantea el material brindado es que en los últimos años, se ha comenzado a hablar del “trastorno por déficit de naturaleza” como una posible causa de problemas como el estrés, la ansiedad, el déficit de atención o la depresión, especialmente en niños y jóvenes. Sin embargo, en la región de La Pampa dónde vivo; encontramos reservas como el Parque Luro, Laguna de Guatrache, Salinas grande, entre otras. En donde se puede observar y adentrarse en la naturaleza pampeana y que las familias lo aprovechan en su totalidad; con caminatas, días de campo, etc. También encontramos escuelitas rurales que ofrecen a sus estudiantes una relación directa y cotidiana con el entorno natural. Allí funcionan huertas escolares, que promueve el contacto con la tierra, la observación de los ciclos de vida y la alimentación consciente. Este tipo de experiencias, donde los alumnos tocan, siembran, cuidan, observan, conviven  y respetan la naturaleza, funcionan como una forma de prevención frente a este tipo de trastornos.</span></span><span><span style=»font-family: Roboto; color: #333333;»>
    <span style=»background: white;»><span>Las escuelas (urbanas o rurales) pueden y deben ser espacios para fomentar el contacto vivencial con el ambiente. Para potenciarlos, se sugiere seguir integrando naturaleza en las actividades curriculares, fomentar la participación comunitaria y ampliar esos espacios verdes como entorno de aprendizaje, emociones y salud mental.</span></span></span></span></p>
    <p style=»font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; orphans: 2; text-align: start; widows: 2; -webkit-text-stroke-width: 0px; text-decoration-thickness: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-color: initial; word-spacing: 0px;»><span style=»font-family: ‘Georgia’,serif; color: #333333;»>Saludos.</span></p>
    <p style=»font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; orphans: 2; text-align: start; widows: 2; -webkit-text-stroke-width: 0px; text-decoration-thickness: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-color: initial; word-spacing: 0px;»><span style=»font-family: ‘Georgia’,serif; color: #333333;»>Ivana.</span></p>
    <!–EndFragment–>

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