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Foro clase 4: “Los naturalistas y nuestro patrimonio natural”

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  • #38334

    Soledad Moreno
    Superadministrador

    William Hudson fue a la descripción de la naturaleza pampeana lo que José Hernández al gaucho, su oriundo habitante. A través de las obras que nos legaron, hoy podemos aproximarnos al verdadero pastizal en una Pampa donde había que detener la carreta media hora para esperar que una manada de venados atravesara el camino.

    Hudson escribió en su libro Un naturalista en el Plata, de 1892: “Para mí nada hay en la vida tan deleitable como esa sensación de alivio, evasión y libertad absoluta que uno experimenta en medio de una vasta soledad, donde acaso el hombre no estuvo nunca o al menos no dejó huella alguna de su existencia”. Así habla de la Pampa como un lugar solitario, agreste e infinito que hoy nos cuesta mucho visualizar.

     

    Actividad para compartir en el foro:

    Les proponemos buscar “personajes de la historia”, tal vez naturalistas, poetas, canta- autores  que hayan descripto en sus relatos el paisaje nativo del lugar donde viven ustedes.

    Compartir el nombre del autor, que paisaje describe  y un fragmento del relato donde ese “personaje” describe el paisaje nativo de la ciudad/provincia donde ustedes viven.

    Preparemos unos mates,  chipá o tortas fritas y a buscar relatos de nuestro patrimonio natural…
    #39187

    Nicolas
    Participante

    Mario Álvarez Quiroga, cantautor Santiagueño en su canción «La de Famaillá» describe un paisaje muy típico que se puede contemplar en las afueras de Famaillá, en la zonas mas bien rurales, que son las plantaciones de Naranja y Mandarina. En su canción hace alusión a esto en una parte que dice «Perfumadito de Azahares en agosto me estremece» que son las flores de las plantas de citrus en general.

    #39190

    Clara
    Participante

    Hola a todxs!
    Yo elegí a Carlos Chébez, naturalista, nacido en Buenos Aires, pero misionero por adopción.
    Desde pequeño estuvo muy comprometido con cuestiones ambientales, participando activamente durante toda su vida en diferentes organizaciones conservacionistas como Aves Argentinas y FVSA.
    El se describía de este modo: » Si me tengo que definir, diría que soy un naturalista vocacional, que pudo darse el gusto de hacer conservación en Argentina, país maravilloso con variedad de paisajes y ambientes, y en consecuencia, de especies únicas. Ahora veo con mucha alegría que el tema llegó para instalarse y no es una moda pasajera, como temíamos al principio.»

    También tuvo su faceta de cantautor, como pueden ver/ oír en este video que les comparto:

    #39192

    Iara
    Participante

    Hola!! Yo soy de San Rafael, Mendoza! Y en representación de mi lugar, quiero mostrar al poeta sanrafaelino Alfredo R. Bufano que fue el más destacado en la lírica de la provincia de Mendoza! Escribió el poema Paleta:

    Las montañas rodean el valle solitario,

    violeta, rojo, azul, ocre, gris, esmeralda.

    El oro de los álamos suaviza la paleta

    vibrante y tumultuosa de la limpia mañana.

    Por el angosto y largo camino de la cumbre

    va un rebaño de cabras,

    poniendo en el profundo verdor de las jarillas

    su movediza pincelada blanca.

    Bufano, Alfredo. Valle de la soledad (1930) En: Poesías completas. Tomo II. Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1983.

    Menciona el paisaje típico de la provincia con la flora nativa, así como las actividades humanas características de la zona!

     

    #39196

    Ana Belén
    Participante

    Irma Cuña fue una poeta, docente e investigadora del CONICET. Nació en Neuquén, en la zona de Confluencia, y su poesía detallaba con precisión la geografía del Alto valle, desierto patagónico atravesado por ríos. A diferencia de otros poetas regionales, ella no se dedicó a narrar los paisaje cordilleranos o más andinos, sino que prefirió contar acerca de paisajes como las bardas, hablar de los vientos y la tierra arenosa.

    Poema «Bardas»

    A ti, perfil irregular del monte

    como el perfil de un indio cara al cielo:

    a tu, línea febril del horizonte,

    dice la nube su inquietud de vuelo.
    <p style=»box-sizing: inherit; border: 0px; font-family: ‘Noto Serif’, serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.6842em; outline: 0px; padding: 0px; vertical-align: baseline;»>(…)</p>
    Línea de transición: azul y plomo,

    tierra firme, in lindero y cielo abierto:

    eso eres tú, un límite que asomo

    sobre mi corazón amplio y despierto
    <p style=»box-sizing: inherit; border: 0px; font-family: ‘Noto Serif’, serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.6842em; outline: 0px; padding: 0px; vertical-align: baseline;»></p>
    Poema «Viento»

    El viento de mi valle

    remueve los momentos:

    su pardo torbellino

    girando por el pueblo

    reseca la garganta,

    azota los cabellos

    y ciega y enmudece

    los labios pasajeros.

    #39203

    Ignacio
    Participante

    Gillermo Enrique Hudson en En El Naturalista En El Plata en el capítulo 1 Las Pampas Desiertas (1892)

    «La pampa húmeda y herbosa se extiende, en grandes líneas, desde el Atlántico y los ríos de La Plata y Paraná, al Ande, y pasa gradualmente a «formaciones de montes»
    o pampa estéril; una sabana arenosa más o menos desértica que produce una vegetación seca, áspera y leñosa, sobre todo arbustos espinosos y árboles bajos, entre los cuales el chañar (Gurliaca decorticans)
    es el más común; de ahí el nombre «chañar de las estepas», usado por algunos escritores. Esta formación se extiende hacia el Sur y se adentra en la Patagonia.»

    En realidad todo el capítulo es una descripción de El Plata o La Pampa (ecorregión como concepto no existe en el final del Siglo XIX) . Luego se aboca a la fauna.
    Voy a revisar un libro de poemas de Leopoldo Lugones (El libro de los paisajes, 1917)

    #39204

    Ignacio
    Participante

    Leopoldo Lugones El libro de los paisajes, 1917

    LA MONJITA

    Para que nada sus vuelos estreche,
    Busca, a la siesta, una rama bien sola,
    Y cae de ella con sesga cabriola
    Cual si volcara una copa de leche.

    Como escribiendo en el aire, revuela;
    Mas, pronto en su sitio posada,
    Plegando el ala, de negro bordeada,
    Sobre de luto le pone a su esquela.

    Trémulo pasa un zumbido de insecto.
    La avecilla parece más pura
    Con la quietud. Su perfecta blancura
    Cobija un silencio perfecto.

    Se ahonda en pálido abismo la calma.
    Y al remoto misterio del campo,
    La avecilla, revela con su ampo
    La blanca y muda presencia de un alma
    muchas njita blanca

    #39205

    Ignacio
    Participante

    En el diario del viaje del Beagle de Charles Darwin, en el capítulo referido al viaje a caballo desde Bahía Blanca a Buenos Aires, luego de pasar Sierra de la Ventana «11 de Setiembre de 1883. Nos dirigimos a la tercera posta, en compañía del teniente que la mandaba. Dícese que hay 15 leguas entre las dos postas, pero sólo es una suposición, y por lo común se exagera un poco. El camino tiene poco interés: continuamente se cruza una llanura seca, cubierta
    de césped; por nuestra izquierda, a una distancia variable, hay una fila de montecillos, que atravesamos en el momento de llegar a la posta. Encontramos también un inmenso rebaño de bueyes y caballos custodiado por quince soldados, que nos dicen haber perdido ya muchos animales. En efecto, es muy difícil hacer a éstos atravesar las llanuras, porque si durante la noche se acerca a la piara un puma, o aunque sea una zorra, nada puede impedir que los caballos, enloquecidos, se dispersen en todas direcciones; el mismo efecto les produce una tempestad. Hace poco tiempo salió de Buenos Aires un oficial con 500 caballos, y sólo tenía 20
    cuando se reunió al ejército.
    Poco rato después, una nube de polvo nos advierte que se
    dirige hacia nosotros un tropel de jinetes; mis acompañantes
    conocen que son indios, cuando aun están a grandísima distancia, por sus cabellos esparcidos por la espalda. Por lo común, los indios llevan una venda alrededor de la cabeza,
    sin ropa ninguna, y sus largos cabellos negros, levantados
    por el viento, les dan un aspecto aun más salvaje. Es una
    parte de la tribu amiga de Bernantio, que va a una salina
    para proveerse de sal. Los indios comen mucha sal; sus niños mascan terrones de sal, como los nuestros azúcar. Los gauchos tienen un gusto muy diferente, pues apenas la comen, aunque llevan el mismo género de vida; según Mungo Park’, los pueblos que sólo se alimentan de verduras tienen verdadera pasión por la sal. Los indios nos saludaron amistosamente al pasar a galope; llevaban ante sí una manada de caballos, y seguíalos a su vez una turba de perros flacos»

    #39206

    Verónica
    Participante

    Hola. Escogí la letra de esta zamba:

    Nostalgia Tucumana. Letra y Música de Atahualpa Yupanqui. Este cantante se destaca en sus canciones por citar a Tafi del Valle, en Tucumán (lugar donde vivo) describe a la luna y sus cerros. Una de las particularidades que tiene el camino que conduce a Tafi del Valle es la oscuridad, pero cuando sale la luna se puede ver la silueta de los cerros a orilla el río Los Sosa y su naturaleza.

    Fragmento:

    Cerros color azul 

    Perfumado de azahar 

    Naranjales en mayo

    Y en primavera los amancay

    Noches de Tucumán 

    Lunas la de Tafi

    Quien pudiera volverse

    para los cerros ¡ay, ay de mi!

    Saludos.

     

    #39208

    Sol Rocio
    Participante

    En 1903 nace Eduardo Piatelli, en Tfi Viejo, Tucuman.

    Fue un poeta popular, muy  apreciado por sus letras que pasaron a formar parte de nuestro cancionero kolklorico.

    El siguiente poema me parece una maravilla ya que, a mi parecer, describe de manera magica y perfecta mi provincia: sus lugares, su paisaje, su flora…cada palabra conlleva a una emoción y un recuerdo.

    Tierra mía

    Amo esta tierra mía con sus valles sin bruma

    sus montañas abiertas en cumbres acrestadas,

    el azul de este cielo con sus copos de espuma

    que hace fondo a los cerros y a las tardes rosadas.

     

    Amo el tarco violeta y los lapachos lilas,

    los naranjos en flor que veo desde mi altura,

    piezas de un ajedrez con infinitas filas

    que van abriendo el valle corriendo la espesura,

    Amo todo lo nuestro, porque es nuestro y sencillo,

    amo el canto del agua que con la piedra lucha,

    amo el zorzal enhiesto y el sonido del grullo

    y el búho silencioso que parece que escucha.

     

    Es por eso que sigo con el mismo horizonte,

    no me llama el camino, ni el dinero me embriaga,

    edifico mi casa en un claro del monte

    y no llevo en mis ropas ni siquiera una daga.

    #39213

    Marcos
    Participante

    Buenas tardes escogí la letra de Ranchito de Colalao, escrita por Atahualpa Yupanqui. Aquí describe uno de los pueblo del departamento Tafí del Valle, Colalao del Valle. Y un fragmento es el siguiente:

    Paisaje de Colalao

    Rios, montes y sierras

    Y un ranchito en la tierra
    Mitad de adobe, mitad quinchao
    Brisa con suave fragancia
    De los aromos en flor
    Y el canto del trovador
    A la china de la estancia…
    Saludos

    #39217

    Guillermo
    Participante

    Buenas tardes a todos
    Para esta actividad decidí compartir a una eminencia en el campo de las ciencias naturales como lo es el naturalista Miguel Ignacio Lillo.
    Nació en Tucumán en 1862 y durante medio siglo se dedicó a la investigación científica, alternando estas actividades con la docencia y la dirección de instituciones públicas.
    Entre sus escritos aparecen en 1888 su primer ensayo sobre la Flora Tucumana y contribución al conocimiento de los árboles de la Argentina (1910) constituye una obra fundamental para los estudios posteriores de la botánica del país.
    Fue miembro de la Comisión Nacional de la Flora Argentina y clasificó colecciones de mucho valor procedentes especialmente del Norte Argentino, interesándose también por la distribución de la vegetación en esta parte del país, para concretar criterios fitogeográficos propios. En 1905 publicó “Fauna Tucumana (Aves)”. Describió además nuevas especies de la avifauna tucumana y reunió la mejor colección de aves de la provincia.
    La abreviatura Lillo se emplea para indicar a Miguel Lillo como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales.
    Hoy en día la Fundación y Museo Miguel Lillo en Tucumán, alberga su enorme legado y hasta conserva ejemplares de árboles plantados por él mismo, colecciones que él comenzó a forjar y más de 10 mil libros de su biblioteca personal. Las Colecciones que continúan creciendo en la actualidad con el aporte y el conocimiento de los científicos de la institución- están conformadas por más de 5 millones de elementos (algunos que datan de hace millones de años) como aves, serpientes, insectos, peces, minerales, rocas, maderas, polen, mariposas -entre otros- que son guardados, preservados y custodiados en la Fundación.

    #39218

    Sabrina Edith
    Participante

    Buenas tardes, para esta hermosa propuesta, he escogido un fragmento del Libro » Los Misterios del Plata» obra de escritora Argentina, entre otras profesiones, Juana Manso. Esta obra literaria  data del año 1900.

    Entre sus fragmentos descriptivos del paisaje nativo de lo que hoy es  CABA,  caracterizado por dos paisajes contrastantes como lo son, por un lado, los amplios campos cubiertos de flores silvestres, junto a escasos  arboles de gran porte para hacer frente a los crudos vientos a azotaban la zona, y  por otra parte, los desiertos, relata  «Era una hermosa tarde de otoño de 1838. La vegetación empezaba a cubrirse de ese velo oscuro, de ese tinte fúnebre que anuncia  la proximidad  del invierno […]

    Una breve brisa  doblaba apenas  los tallos de las blancas y rojas margaritas que esmaltan los campos de Buenos Aires, besaba la frente de la pensativa violeta entre sus verdes hojas, mientras  que el corpulento y triste ombú continuaba en su desdeñosa inmovilidad que sólo los silbidos  del pampero podían tumbar. A lo lejos volaban espantados los repugnantes chimangos, las blancas gaviotas iban graznando  a esconderse entre los juncos de la laguna, entremezclándose a los gritos de estos pájaros  el agudo y fatídico chilido del chajá que atravesaba allá a lo lejos el desierto[…].

    Aquel que no ha atravesado las verdes y desiertas llanuras de Buenos Aires, que no ha aspirado el agreste perfume de las flores que en el verano esmaltan sus campos, que no ha visto  las secas y parduzcas ramas del cardo elevar sus vástagos espinosos en el invierno; ¡no puede comprender toda la poesía que encierran los cuadros de la vida del campo, en el Sur de América!». 

    #39225

    Vanina
    Participante

    HOLA BUENAS NOCHES QUE LINDO FUE INVESTIGAR SOBRE LA PROPUESTAS Y DESCUBRIR A LOS AUTORES DEL DELTA.
    Plegaria de una señora del Tigre (Silvina Ocampo)
    Yo fui quien dibujé con lápices violetas
    tu nombre de animal salvaje en las glorietas;
    yo te adulé en la infancia haciendo reverencias
    al barro, y no a la arena, durante tus ausencias;
    pensar en cómo duermen los peces ha ocupado
    un sitio del ocaso que no será olvidado,
    y al ver las superficies que abarcan tus espejos
    he percibido cómo será lo que está lejos
    y cómo será un crimen con un temido y triste
    cuchillo en tus orillas, y el agua que persiste.</p>
    En láminas he visto, terriblemente hermosas,
    cascadas coloreadas y grutas, y anhelosas
    Ofelias y Narcisos, y todos merecían
    tu náutico paisaje y no el que tenían.
    Yo creo en la nostalgia que hace crecer tus plantas
    queriendo con tus frutos alimentar a santas;
    a veces Egipcíacas Marías, y Marías
    a veces Magdalenas, amadas y sombrías,
    coinciden con la imagen que ambiciona el follaje
    de alguno de tus árboles con paciencia de encaje.<

    Por las enredaderas de madreselvas suaves
    me escoltan las canciones de agradecidas aves,
    y tienes que escucharme: no en vano habré escuchado
    la voz de las sirenas del barco acaudalado.
    Si quedas algún día sin mí, yo temo Tigre
    que cambies y que mi alma buscándote transmigre
    y no te encuentre nunca. No quiero otro lugar
    de interminables playas, de rocas hasta el mar,
    no quiero en San Isidro barrancas, ni en Olivos,
    donde se ven de lejos los barcos fugitivos.
    Cantidades de cielo te dan agua rosada,
    durante muchas horas la misma agua admirada
    parece hecha de tierra si no intervienen albas
    o tardes donadoras de curativas malvas;
    a veces he dudado que tu agua sea de agua,
    que pueda naufragar mi cuerpo o la piragua,
    y tienes que mostrarme flotando por tus cauces,
    para saberte de agua, las ramas de los sauces.

    Mezclándote a Venecia delante de una puerta
    habitarán mi sueño cuando me quede muerta:
    las sombras preferidas por tus flores de caña,
    las violencias de enero, el goce que acompaña
    el nadador lustroso, tus canales cruzados
    por pasajeras frutas en barcos asoleados,
    y siempre en el camino la ninfa con un jarro
    y las muertes del bagre profundas como el barro.
    Entre constantes álamos donde hay un benteveo
    cantando diariamente, en tu delta me veo
    fervorosa de ausencias como se está en un templo.
    ¡Lejana, y sometida, y atenta, te contemplo!

    Conozco lacerantes delicias del recuerdo:
    las palabras, los brazos amados, el acuerdo
    que dicta el corazón, los gestos más frustrados
    que vuelven incansables, los ojos invariados.
    Me es fácil precisar un vestido lejano
    con lisura de pétalo que usé un solo verano,
    importantes y nítidas manchas de un cielo raso
    el ritmo indiferente o aterrador de un paso.

    Me encuentro cada día más habituada al puro
    recuerdo. Por tu acuática floración te conjuro:
    con islas empalmadas y con pequeñas selvas,
    con remos y recreos, oh Tigre, cuando vuelvas
    y ya nadie me vea buscando tus paisajes,
    no inventes laberintos. Encontraré pasajes
    hasta el río Luján, cruzaré el Abra Nueva
    como en el paraíso la deslumbrada Eva,
    me internaré en arroyos, como entre dos cristales.
    Que no te falte nada, ni un canto de zorzales,
    ni la podrida fruta, ni el negro caracol
    con su inmundo secreto que al sol es tornasol,
    ni tu íntima pobreza de ranchos sostenidos
    en lo alto por estacas, ni tus líquidos ruidos,
    tus sapos y murciélagos que estremecen tus noches
    tibias como invernáculos, ni tu ausencia de coches.
    Que no te falten lanchas, la soga que se anuda,
    ni el desembarcadero con mi sombra desnuda,
    ni días de regatas y solitarios gritos,
    no, ni los esplendentes ocasos con mosquitos.

    ¡Qué interminable lista de cosas veneradas
    tendría que nombrarte para ser agotadas!
    Igual que el pez oscuro surcando la corriente
    busca monotonías en el agua inherente,
    con dicha de alcancía aguardo cumplimientos
    de las repeticiones en todos tus momentos.
    Me complace que Lohengrin se asocie a tus glicinas
    y a los cisnes de Leda que en sueños me destinas,
    me gusta el afectado olor de tu jazmín
    del Paraguay: marchito, lo respiro hasta el fin.
    Presérvame de miedos (de algunos) de una puerta,
    de pozos en el barro donde me dejes muerta
    con todas tus mareas, con latas y botellas
    que tienen por las noches dobladas las estrellas.

    >Carlos Enrique Urquía nació en Martínez, provincia de Buenos Aires en 1921 y residió en San Fernando desde los cuatro años. Fue docente, director de Cultura y Prensa de la Municipalidad de San Fernando. Fundó y dirigió junto a José Isaacson la revista literaria “Amistad” y fundó y presidió la Sociedad Argentina de Escritores Delta Bonaerense. Fue coautor de la antología Cuarenta años de poesía argentina (1963), obra que reunió en tres tomos la producción poética del país desde 1920 hasta 1960. Fue declarado ciudadano Ilustre de la localidad de Virreyes, donde vivía. Fue un caracterizado integrante de la generación del cincuenta, integrada también por los poetas: Joaquín Giannuzzi, Héctor Yánnover, Alfredo Veiravé y Horacio Armani, entre otros. Publicó los siguientes libros de poesía: Ingreso en el hombre (1959), Palabra de Honor (1971), Sujeto y predicado ((1974), Primavera corregida, libro de las actas (1986), Cinco textos de amor y una canción traspapelada (1987), Monograma, cuaderno contemporáneo (1987) e Historia natural de la manzana (1993). Vinculados a la temática isleña publicó: Amistad en las islas (1957), La cimbra (1961), Rama negra (1971) y Sintaxis del Ibicuy (póstumo, 2004). Estos últimos cuatro títulos agrupados en un volumen conforman la obra La islíada, (Ediciones en Danza, 2015), que Urquía no alcanzó a ver publicada en vida. Falleció en Buenos Aires en 2003.

    #39226

    FLAVIO DANIEL
    Participante

    Les dejo un relato de Charles Darwin … de un naturalista en su viaje por las Pampas La primera observación de Charles Darwin ante la costa del Río de la Plata, imprime una huella del pastizal Pampeano visto por él hacia el año 1833 y que es sustancialmente distinto a lo que se aprecia en la actualidad. De viaje alrededor del mundo como naturalista a bordo del Beagle contempló desde cubierta, un paisaje que y expresó: “ofrece poquísimo interés, pues apenas hay una casa, un trozo de tierra cercado, ni un árbol que le imprima una nota de animación” y ya inmerso en el paisaje, desde su caballo, describe estar viendo “un mar de pasto inagotable”, a la vez que relata cómo “los pastos alcanzan la montura de su caballo”.

    #39227

    Cintia Anabella del
    Participante

    Hebe Frontera. Maestra Normal. Docente y Profesora de Lengua, Poeta en Villa Santa Rosa, Provincia de Córdoba. Pueblo donde vivo. Extraído de la publicación «Historia de Villa Santa Rosa». Olmos I; Barreto O. Septiembre 2007.
    En su poema describe el «ombú de la placita vieja». Lugar icónico de la villa, donde sábados y domingos por la tarde los adultos mayores juegan a las bochas. Los niños corren y se divierten en los juegos en el césped y flores silvestres; bajo el cuidado de sus madres quienes comparten mates bajo los frondosos árboles con algunas exquisiteces caseras.
    EL OMBÚ DE MI PLACITA
    Hoy te vi, me detuve
    apoyé mi cuerpo en tu rugoso tronco
    sentí frío, tu frío,
    ese frío que presagia un fin.
    ¡Cuántos soles, vientos,
    te azotaron sin lástima,
    pero no lograron derribarte!
    Porque tus raíces hundidas
    en tierra india te sostienen
    alfombrado, ahuecado y redondo pedestal.
    Los brazos desnudos al cielo elevas
    ansioso, ¿acaso buscas piedad?(…)
    Ombú de mi placita,
    no mueran porque no habrá otro como tú,
    testigo mudo de una legendaria historia
    sombrío ombú, detente habrá una mano generosa
    y un retoño débil surgirá de tu seno
    para conservar la tradición de mi pueblo.
    Hebe Frontera.

    #39230

    Milva
    Participante

    Buenas noches. En la actualidad vivo en la ciudad de Corrientes. Por ello, elegí la letra de un chamamé, música representativa del sentir de los correntinos, con un ritmo inconfundible, distinguido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y es la mayor expresión cultural que se extiende a todo el Norte argentino, Sur de Brasil y Paraguay. En sus letras se pueden conocer diferentes aspectos de la provincia de Corrientes. Muchas de ellas y con el uso de metáforas hacen referencia a características geográficas de ubicación, sitio y situación de pueblos o parajes, a través de elementos naturales que conforman el paisaje, relacionándolos con actividades económicas, factores de producción, mezclando con la idiosincrasia de cada lugar.

    ESTERO CARAMBOLA (chamamé)
    Mario Bofill

    Paralelo al Iberá
    va el Estero Carambola
    uniendo sus aguas solas
    en abrazo fraternal.
    Donde el grito del chajá
    pone alerta a los carpinchos
    y el aguará pega un brinco
    huyendo en el pajonal.

    ESTRIBILLO
    Yacarecero, yo me adentré en tus misterios
    yo conocí los carriles por donde va el animal.
    Y te doy mi sapucay cual correntino saludo
    tape noble tape rudo cazador de soledad.

    Los tapiales de tu estero
    guardan miles de nidadas
    que pájaros en bandadas
    allí suelen incubar.
    Hace bulla el federal
    simbolismo del estero
    cual llamarada de enero
    que prende en el totoral.

    #39233

    Luciana Belén
    Participante

    Buenaas! soy de Mar del plata, y decidí elegir para esta ocasión a Alfonsina Storni, poetiza, docente y escritora argentina y marplatense.

    Alfonsina escribía desde su punto de vista feminista, con ideas abstractas y reflexivas, reflejando además, la enfermedad que padeció gran parte de su vida. Luego de ser diagnosticada con cáncer de mama, entró en una larga depresión y decidió descartar los tratamientos médicos convencionales para combatir por su cuenta la enfermedad. Hasta que en sus días mas difíciles, luego de dejarle una carta a su hijo y un poema a su amigo/amante/amor (Horacio Quiroga), tomó la decisión de suicidarse, como acto de libre albedrío, adentrándose entre las olas del mar, específicamente por la escollera del club Argentino de mujeres, hasta desaparecer en las profundidades.

    Hoy en día varias calles llevan su nombre en localidades de Argentina, y en Mar del Plata, tiene un monumento en la playa.

    6435 « Fotos de Familia

     

     

    #39237

    Luciana Belén
    Participante

    Alfonsina Storni en tres poemas y unos cuantos estereotipos, en @further_es

    #39239

    Luciana Belén
    Participante
Viendo 20 entradas - de la 1 a la 20 (de un total de 159)
  • El debate ‘Foro clase 4: “Los naturalistas y nuestro patrimonio natural”’ está cerrado y no admite más respuestas.
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