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11 junio, 2023 a las 2:24 pm #44929

marisa noemiParticipanteHola…mi ciudad es Resistencia Chaco. Antiguamente se podia aprecia una naturaleza muy viva, lo cual el oxigeno era incomparable a la de hoy. Muchos valores y cuidado por el medioambiente se ha perdido.
El crecimiento demografico ha inventivado de esta manera el demosnte a la cual hoy viviomos consecuencias del missmo, inundacion, cambio de clima y fuegos descontrolados. Como asi tambien, ocasiona consecuencias para los animales, lamentablementes desprotegidos los cuales las talas de arboles trae cambio de habitos para ellos y en algunos, extincion. En nuestra provinicia, el yaguarete y el osos hormiguero ya es declarado en extincion.
y con respecto a la ciudad, hay poca divulgacion en cuanto a la educacion ambiental en la comunidad- la poca importancia de cuidar el ambiente, produce tambbien extinicion de mariposas, picaflor, abeja.lo cual asi es imposible que se cumpla el ciclo ecologico-11 junio, 2023 a las 7:40 pm #44953
Viviana Del ValleParticipanteSoy nacida y criada en San Miguel de Tucumán, en el departamento de Leales, ciudad de Bella Vista, en las afueras de la ciudad. Mi barrio se conoce como El Mollar actualmente, pero según docentes que tuve en la primaria, se lo conocía como camino del Perú y fue el pasar de varios próceres.
Rodeada de cañaverales, extensas llanuras, próximas al Río Salí, donde aún la gente concurre a pescar y sacar leña del monte.
Antes existía un monte más ponderoso, se escuchaba en las noches a los zorros cazar gallinas de las casas, por los caminos a la ciudad lograbas cruzar perdices y coipo. Las continuas crecientes provocadas por las lluvias que desbordaban el río y los arroyos traían serpientes del monte a las casas y era imposible el transitar por las calles enlodadas.
Hoy aunque está pavimentado el lugar, aun existen vestigios de aquel vivir.
11 junio, 2023 a las 10:25 pm #44976
Paula AndreaParticipanteSoy Paula, vivo en un pueblo chico muy cerca de Rosario, donde nací y me crié. Esta región húmeda caracterizada por la cercanía al gran río Paraná (su nombre proviene del guaraní, significa «Pariente del mar»), hoy -lamentablemente- no conserva casi nada de su antigua biodiversidad, típica de la zona de islas, perteneciente a la ecorregión de Delta e islas, abarca gran parte de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Los incendios descontrolados en las islas frente a las ciudades costeras, han devastado la vegetación y la fauna nativa, los pastizales que alojan diversas formas de vida, insectos, animales acuáticos, anfibios y terrestres. Recuerdo que, cuando era niña, en mi familia era habitual cruzar a la isla en una pequeña canoa, pasar uno o dos días acampando y conviviendo con muchas especies animales que ya no se ven por aquí: nutrias, lobitos de río, carpinchos, yacarés, serpientes, ranas y sapos, tortugas, patos y otras aves variadas, garzas, pajaritos muy cantores, como cardenales rojos y amarillos (hoy el cardenal amarillo es una especie amenazada, en riesgo de extinción); sin contar la inmensa diversidad de peces, rayas, anguilas, conformando una gran riqueza subacuática en armonía con los visitantes humanos. En estos tiempos de cambio climático, colaboro con una organización de vecinos ambientalistas llamada Club de Huella Ecológica, organizando campañas de forestación masivas con árboles nativos de esta región, sabiendo que tienen cualidades de mayor resiliencia y son hábitat de especies que de otro modo, no encontrarían comida ni cobijo para seguir viviendo.
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