¿En qué medida un ambiente más sano puede contribuir a evitar enfermedades?

Los más de 40 millones de argentinos, así como los cerca de 7,5 billones de personas de todo el mundo, y el resto de las especies, dependemos por completo de los ecosistemas naturales para la vida. El estado de salud ambiental indefectiblemente repercute positiva o negativamente en nuestra propia salud. Del estado de salud del ambiente, depende no sólo la supervivencia de todas las especies sino también de la nuestra.

¿Cómo? A través de enfermedades transmitidas por el agua, de la contaminación del aire, enfermedades como el dengue u otras, son causas claras de la desarmonía del entorno ocasionado frecuentemente por el mal manejo de los recursos naturales.

La degradación ambiental tiene profundas consecuencias sanitarias para la población. En la mayoría de los casos es posible prevenir las amenazas ambientales y la exposición a ellas, a través de la información, educación y adopción de medidas activas.

En esta modalidad de la educación ambiental se analizan los efectos y consecuencias de un mal manejo ambiental aparejando situaciones de enfermedad que – exactamente igual que en la edad media- aún hoy puede afectar a gran parte de la población. Se brindan soluciones prácticas y se plantean actividades que en el marco de lo individual minimicen o eviten la propagación de enfermedades y colaboren con la buena salud de la población.

Por ejemplo, si se utilizaran tecnologías y combustibles limpios para preparar alimentos, y para la calefacción y la iluminación, se reducirían las infecciones respiratorias agudas, las neumopatías crónicas, las enfermedades cardiovasculares y las quemaduras. Con la mejora del acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado y el fomento de la higiene de las manos, se potenciaría la reducción de las enfermedades diarreicas.

La introducción en la currícula escolar de objetivos y contenidos sobre el tema de la salud es un primer paso para lograr que los estudiantes se desconecten un poco de la tecnología para conectarse con la naturaleza como forma terapéutica y efecto reparador de conseguir un reposo cerebral mediante el simple disfrute en la naturaleza y como sugiere la OMS, adopten y mantengan las costumbres de una vida sana, utilicen con sentido los servicios de salud puestos a su disposición y también tomen decisiones individuales y colectivas a fin de mejorar su estado de salud y del medio en que habitan.

Algunas ventajas e inconvenientes de los distintos modelos de brindar educación para la salud

El modelo centrado en el individuo

Algunos autores crearon la definición de que “Educación para la salud era ayudar a la gente a conseguir la salud mediante el propio comportamiento y los propios esfuerzos”  Sobre esta base de un criterio individualista se han desarrollado campañas con el objetivo de realizar  en algunos casos cambios de actitudes y en  otros, cambios de comportamiento.

Otros modelos más universales tienden a suministrar información y promover una comprensión de la situación real, bajo la idea que con esta visión los individuos tomaran sus propias decisiones, en libertad.  Lo negativo de esta modalidad, es que el problema queda latente, ya que al desplazar el sentido del trabajo en un cambio de actitud individual, en lugar de colectivo, no se alcanza el objetivo, ya que las elecciones individuales se encuentran condicionadas por los componentes sociales.

El modelo “ambiental”

Amplia el concepto anterior y quizás se aproxime más al objetivo de la Educación ambiental y la salud. Ya que según la Organización Mundial de la Salud, expresa que “una Educación Sanitaria debería inducir a las personas a adoptar y mantener las costumbres de una vida sana, a utilizar con sentido los servicios de salud puestos a su disposición y también a tomar decisiones individuales y colectivas a fin de mejorar su estado de salud y del medio en que habitan.”

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