Respuesta a: 3er Clase EA – ¿Hay un límite al crecimiento?

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#28499

Verónica
Participante

Hola a todes!!!!

Definimos al crecimiento, como la capacidad de una economía para producir cada vez más bienes y servicios, lo que significa, mayores índices de producción, de consumo y de riqueza. Estos índices, están directamente relacionados, con el sistema económico y político que rige al mundo actual, el cual es, el Capitalismo. También, está directamente relacionado con el desarrollo, ya que, el crecimiento forma parte del desarrollo, y esté, es un proceso, por el cual, los países van mejorando sus condiciones económicas y van distribuyendo equitativamente esos beneficios, entre su población, es decir que, se asocia a una mejora general en la calidad de vida de las personas y de las sociedades. A su vez, cada sociedad, tiene un modelo propio de desarrollo, que le permite o le impide construir estrategias, para lograr el cumplimiento de los objetivos, el crecimiento económico y una mayor calidad de vida para su población. Esta visión conlleva a la idea de que, el modelo dominante de cada país, es producto de una imposición histórica, de un modelo de desarrollo hegemónico, a nivel mundial, en el cual, el desarrollo de algunos países se ha logrado, a partir del subdesarrollo de otros países, generando una asimetría social y económica entre países ricos y pobres, propios del proceso de globalización, que lleva adelante el modelo capitalista. Por otro lado, el desarrollo debe ser sustentable o sostenible, en tal sentido, la sustentabilidad está directamente relacionada con una dimensión ecológica y una dimensión socioeconómica, es decir que, no es que, la sociedad realiza un desarrollo sostenible del ambiente, sino que el desarrollo sostenible de la sociedad incluye, entre otras cosas, una dimensión ambiental (…) no se trata sólo de la relación de la sociedad con el ambiente y los recursos naturales, sino también de las relaciones internas de la sociedad. En este sentido, las sociedades occidentales y orientales han ido evolucionando a lo largo de la historia, en materia económica, política, social, cultural y demográfica, en este último aspecto, el crecimiento poblacional en algunos años se ha duplicado, en otros se ha triplicado y en menor grado en algunos años ha disminuido, como es el caso del 2006, sin embargo, la tendencia más destacada, en los últimos veinte años, es el aumento constante y sostenido del crecimiento de la población mundial. Aunque el ritmo de crecimiento de la población haya descendido, en algún momento de la historia de la humanidad, el consumo de los recursos naturales se ha multiplicado, debido a la necesidad de satisfacer la demanda energética y las necesidades básicas de alimentación, salud, vivienda, educación.
Sumando a lo antes dicho, desde hace varias décadas, la humanidad dejo de estar en equilibrio con el medio ambiente, es decir que, pasamos de ser una sociedad ecocéntrica, donde predominaba la cooperación y el equilibrio, sin generar deterioros en la naturaleza, a ser una sociedad antropocéntrica, donde es más importante, el uso arbitrario de la naturaleza según las necesidades y deseos de los humanos, que el equilibrio con el ambiente. Nuestra sociedad actual, está viviendo una “sociedad de consumo”, asociada al bienestar, al sobre-consumo, es decir, al excesivo consumo de bienes y servicios, en otras palabras, hemos sustituido la necesidad por la demanda, debido a que existe una continua demanda de productos o de cosas innecesarias, que atentan contra la existencia de la humanidad. Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso tanto de la población como de la capacidad industrial. (D.L. Meadows y otros, Los Límites del Crecimiento, 1972). A esta altura de la reflexión, podemos afirmar que existe un límite al crecimiento, ya que, “nada puede crecer indefinidamente en un medio finito”. Si nuestro planeta, es especialmente limitado, (y físicamente medido en 510 millones de Km2), podríamos aceptar sin mayores dilaciones, la afirmación de que el crecimiento sobre este, sea finito; que la explotación de sus recursos (alimentos, recursos no renovables) sea limitada; que se puede producir una saturación de los sumideros que absorben elementos contaminantes; etc. Es decir, de seguir nuestra tendencia al crecimiento, nos enfrentaremos a una “situación crítica de la actual civilización”
Así, como establecimos que existe un límite al crecimiento, también podemos afirmar que ese límite no es solo físico, sino que también, es social, político y económico. En lo social, podemos indicar que el modelo capitalista acentúa más las desigualdades sociales, en este sentido, solo cambios radicales en la organización social e internacional del mundo actual, pueden liberar al hombre, definitivamente, del atraso y la opresión. Se propone entonces, un proyecto de sociedad basado en la igualdad y en la plena participación de todos los seres humanos en las decisiones sociales, consecuentemente, el consumo material y el crecimiento económico, se regulan de manera que, permitan lograr una sociedad intrínsecamente compatible con el medio ambiente. Con respecto, a lo económico, los países desarrollados, deben disminuir su tasa de crecimiento económico, para aliviar su presión sobre los recursos naturales y el medio ambiente, y así, contrarrestar los efectos del consumo excesivo. Por otra parte, el excedente que generan, debería destinarse para ayudar a los países subdesarrollados. En materia de crecimiento económico, lo ideal es la reducción del consumo no indispensable, el incremento de la inversión, la eliminación de las barreras socio-económicas y políticas que impiden el uso racional de la tierra, tanto para producir alimentos, como para generar urbanización, la distribución igualitaria de los bienes y servicios básicos producidos, y en los países subdesarrollados, la implementación de una política activa de eliminación de los saldos negativos con el comercio internacional.
Por todo lo expuesto, hasta el momento, la educación juega un rol fundamental en la transformación de la realidad, ya que, toda la humanidad, debemos volver a los orígenes de nuestros tiempos, es decir, a una sociedad no consumista, donde la producción está determinada por las necesidades sociales y no por las ganancias. En este sentido, la educación puede generar comportamientos sociales adecuados, para una participación activa y competente de los individuos y grupos sociales. Desde el punto de vista social, la educación puede operar como una estrategia de cambio, y desde la perspectiva individual, como una oportunidad destinada a brindar competencias para participar en la producción de esos cambios. Como mencionamos anteriormente, la educación es una necesidad básica, y en tal sentido, se presenta la concepción del cambio, como un quehacer social. Se trata de vivir y aprender para cambiar y ser capaz de participar en los procesos de transformación de la realidad. Así, el cultivo de los valores ambientales -respeto, responsabilidad, solidaridad, crítica, equidad, austeridad etc.- podrían constituir un referente básico de los sistemas educativos. Habrá que definir no solo qué valores se buscan sino también las estrategias y métodos que orienten realmente el cambio. Dicho cambio deberá además, estar centrado en la promoción de propuestas que tengan en cuenta el contexto de los sujetos, “No se puede entender la educación separada de la acción y este principio en educación ambiental se hace aún más evidente… La educación ambiental debe aspirar… a hacer posible un “nuevo estilo de vida” (Ortega et al., 1998:149). El proceso requerirá un cambio de mentalidad y de corazón; requiere también de un nuevo sentido de responsabilidad a nivel local, nacional, regional y global. Como sociedad, hemos perdido la relación de armonía con nuestro entorno, y el deterioro ambiental ya es evidente y urgente, es por eso que es indispensable implementar propuestas educativas que generen mejores modos de pensar, de actuar y de ser, siendo los valores “cualidades estructurales” que se encarnan en las personas, instituciones y sociedades, solo de esta manera, el desarrollo de la sociedad será sustentable o sostenible para las generaciones actuales y las generaciones futuras.

Nos seguimos leyendo!!!

Saludos

Verónica